Santiago de Chile,   Miércoles 26 de Septiembre de 2001


 

Ponchos y trarihues

Magdalena Paine (64) es de Perquenco, pero desde hace muchos años vive en Temuco. Su abuela Carmen le enseñó los secretos del huitral, el telar de la mujer mapuche. Y trabajó mucho tiempo tejiendo ponchos, frazadas, alfombras, trarihues y chamales. Estos dos últimos - fajas y chales- infaltables en el atuendo tradicional.

Hasta que sus manos se cansaron, dice. Ahora los tejidos los hacen unas sobrinas que viven en el sector de Viñagra, en el área de Truf Truf, comuna de Padre Las Casas. Ella se dedica sólo a venderlos. Desde hace catorce años Magdalena se pasea a diario con su abrigador y colorido cargamento por las afueras del Mercado Municipal, en Temuco, marcando con su presencia la identidad de la ciudad, capital de La Araucanía.

"Antes tejía mucho, pero ya tengo mi edad y hay cansancio en los brazos y el cuerpo y ya no me da pa'eso", explica no sin cierta nostalgia de aquellos años de juventud, cuando comenzó a formar su familia. Dice que desde que tiene uso de razón, los tejidos han estado siempre presentes en su grupo familiar. Y recuerda con cariño a su abuela Carmen: "Ella era la maestra y nos enseñó a toítas...".

Los turistas son los mejores clientes y los que más valoran los productos textiles de los mapuches. Doña Magdalena reconoce que les va bien con el negocio porque siempre se vende algo.


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