Centro de Documentación Mapuche Documentation Center
La Nueva Provincia (Bahía Blanca), 26 de Julio

Murió la líder cultural mapuche

 
 ROSA PRAFIL

 Fue enterrada ayer en San Carlos de Bariloche. Tenía 112 años, ocho hijos, quince nietos, 52 bisnietos y cinco tataranietos.
 

     SAN CARLOS DE BARILOCHE (Télam) -- La anciana y líder cultural mapuche Rosa Prafil fue enterrada ayer en el cementerio de esta ciudad, en el marco de un rito ancestral de despedida que conmovió a los presentes.
     Según sus familiares, la mujer nació el 30 de agosto de 1888, al pie del cerro Anecón Grande, 70 kilómetros al suroeste de Ingeniero Jacobaccci, en el centro de la meseta patagónica rionegrina, 250 kilómetros al este de Bariloche.
     Sus padres llegaron a ese lugar junto a otros integrantes de una comunidad indígena que viajaba hacia el sur desde la zona de Azul, a fines del siglo XIX, perseguidos por el Ejército, que realizaba la denominada Conquista del Desierto.
     Su padre, Paulino Prafil, era el "lonko", o jefe, de la comunidad, y su madre, Emiliana Quiñenao, la "pillankuse", rol que le cabe a la mujer de mayor autoridad del pueblo mapuche, que la hace portadora del "kimún" o sabiduría ancestral y responsable de encabezar varias ceremonias.
     Al morir doña Emiliana en 1962, Rosa la sucedió como pillankuse, y le tocó desarrollar numerosos "Nguillipum" (rito de reafirmación del ser mapuche), "Waj mapu" (culto al universo) y el "Camaricum", rogativa que en los últimos años presidía junto a su hermano Juan Sargento Prafil, actual lonko de esa comunidad.

Hacia el mundo no indígena.
     En 1930, el gobierno nacional reconoció la existencia de la comunidad, con 650 habitantes, y le dio un estatus legal, que entre otros aspectos les reconocía la propiedad de 100.000 hectáreas, aunque hoy el grupo cuenta con sólo 6.000 hectáreas.
     A poco tiempo de asumir su liderazgo, Rosa Prafil se caracterizó por abrir a la comunidad hacia el mundo no indígena y fomentar el rescate de costumbres ancestrales, como el Camaricum y el uso de la lengua originaria.
     Admirada por los más jóvenes de la comunidad, que ayer en el entierro tuvieron amplia presencia, Rosa fue la primera en invitar a las rogativas a personalidades de las ciudades de la región y a integrantes de otros pueblos mapuches.
     Como en Anecón las condiciones climáticas y geográficas son muy duras, y la salud de Rosa se tornó más precaria, desde hace unos años vivía en Bariloche, donde era una vecina distinguida.
     El año pasado, su cumpleaños 112 se transformó en un evento de gran trascendencia, que inclusive atrajo a canales de televisión, radios y medios gráficos de todo el país.
     Hasta los últimos días, Rosa demostraba absoluta lucidez, apenas opacada por una profunda sordera que complicaba la comunicación con personas que no fueran de su entorno.
     De todos modos, siempre accedía de buen grado a entrevistas periodísticas, en las que sacaba a relucir su pasión por la cultura mapuche y su condena al maltrato que recibieron del resto de la sociedad argentina.

La Nueva Provincia (Bahía Blanca), 26 de Julio.