martes 2 de octubre de 2001

Investigación policial
Sorprende ''modus operandi'' en los atentados de Ralco

Complicada se ha tornado la investigación que realiza Carabineros en el Alto Biobío para intentar dar con el paradero de los seis encapuchados que participaron en los atentados incendiarios en contra de una empresa contratista que participa en la construcción de la central Ralco.

La única pista concreta son dos bidones encontrados en un auto que sin licencia conducía Víctor Torres Quintremán y de los cuales uno estaba vacío.

También la policía uniformada sospecha de seis visitas de las hermanas Quintremán quienes llegaron el fin de semana. Se trata de dos estudiantes de medicina de la U. de Santiago Pedro Musalem y José Luis Tejeda; un licenciado en Lengua y Literatura de la U. de Chile, Cristóbal Fuentes; un practicante de medicina natural, Felipe Viveros; y dos machis de la localidad de Quepe, cercana a Temuco, Juan Huentil y Pedro Callupán. Según dijeron a diario EL SUR, su visita era para promover el intercambio cultural.

No obstante, ninguna prueba obtenida hasta ahora permitiría inculpar o vincular a estas personas con el atentado, por lo que trascendió que la juez subrrogante de Santa Bárbara los dejaría en libertad, pero citados nuevamente al tribunal.

Coordinadora Arauco-Malleco

En fuentes policiales y de gobierno trascendió que una de las hipótesis que se manejan en el caso es la acción de la ''Coordinadora Arauco-Malleco'' que estaría intentando penetrar en las comunidades del Alto Biobío.

Este dato es analizado por Carabineros, quienes no descartan una vinculación de este grupo en los hechos, por el modo de operar. En la zona de conflicto mapuche, en las provincias de Arauco y Malleco, donde trabaja este grupo, son frecuentes los atentados incendiarios a máquinas de empresas forestales y las emboscadas como la ocurrida la madrugada del sábado en el Alto Biobío.

Esta situación preocupa al gobierno, ya que si efectivamente se concretan la sospechas de la infiltración de este grupo, puede implicar mayores dificultades al diálogo con las comunidades pehuenches.

Otra tesis, que también es considerada en la investigación, es la acción de grupos ambientalistas con el objetivo de endurecer la posición de la comunidades pehuenches.

Se sabía que Endesa había logrado un ''contacto amistoso con las hermanas Quintremán'', firmes opositoras a la central Ralco. El objetivo del atentado habría sido romper este incipiente diálogo con las líderes indígenas y el grupo de siete familias que se niegan a permutar sus tierras para la construcción de la central hidroeléctrica.
 
 

Hechos

Eran las 5 de la madrugada del sábado, cuando los camiones Mack-Tolva modelo 2001, conducidos por Bartolo Yáñez de 56 años y Juan Hernández de 33 años, fueron emboscados por un grupo de seis encapuchados en el kilómetro 45,5 del camino Ralco-Guallalí, uno de ellos armado con una escopeta.

Los móviles se detuvieron y comenzaron a ser atacados con piedras y los choferes fueron obligados a descender de las máquinas. Uno de los conductores recibió algunos golpes que le provocaron lesiones leves. Los violentistas rociaron con bencina los móviles y les prendieron fuego.

Una vez terminado este ataque, el grupo de encapuchados se movilizó hasta el kilómetro 48 de la misma ruta vecinal del Alto Biobío, donde ingresaron a un predio de la empresa contratista, lugar donde prendieron fuego a una retroexcavadora Komatzu. Los daños fueron avaluados en 360 millones de pesos. Hay seguros comprometidos.

La investigación policial se inició en forma inmediata, sin embargo hasta ahora no hay antecedentes concretos que permitan identificar a los culpables de los atentados.

El gobierno decidió interponer una querella criminal en contra de quienes resulten responsables, en el tribunal de Santa Bárbara, que llevará adelante la indagatoria judicial. Ayer fueron interrogados seis visitantes de las hermanas Berta y Nicolasa Quintremán y Víctor Torres Quintremán, hijo de la última.


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