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viernes 24 de octubre de 2008

EVO: LATIFUNDIO, EXTREMISMO, TRAIDORES, CAGADORES Y LA REVOLUCIÓN MUNDIAL

por Flavio Dalostto

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El Latifundio sobreviviente

Paralelamente al reconocimiento de los Pueblos Indígenas a sus territorios originarios, y la limitación a futuro de las propiedades rurales en 5.000 o 10.000 ha.; la Nueva Constitución de Oruro-La Paz, reconoce la propiedad privada sobre la tierra que supere esta extensión, anterior a la aprobación el 25 de enero de 2009 de esta Ley Fundamental. Estas propiedades podrán seguir existiendo en la medida que: 1)-Su adquisición sea legal, debidamente acreditada con documentación probatoria. 2)-Se compruebe su explotación económica integral (que no haya tierras "ociosas", que solo sirven para la especulación inmobiliaria. 3)-Se compruebe que quienes trabajan allí estén debidamente legalizados, y que perciban todos los beneficios laborales, sanitarios y previsionales que manda la Ley. 4)-Se compruebe que la característica de la explotación económica sea sustentable, es decir que no afecte el medio ambiente, más allá de lo razonable.

De no cumplir alguna de estas condiciones, las propiedades agrarias, pueden en todo o en parte ser "revertidos", es decir, ser recuperadas por el estado boliviano sin pagar indemnización, para su redistribución.

El latifundio sobreviviente, deberá "hacer todos sus deberes legales, económicos, sociales y ecológicos", para poder subsistir en la Nueva Bolivia. Deberá demostrar que puede ser un sub-sistema complementario a los otros (cooperativas, comunidades, granjas), y no su enemigo. La gran propiedad agraria en la Nueva Bolivia estará "vigilada" y deberá rendir examen permanente ante la sociedad. A través de esta y muchas otras leyes contenidas en la Nueva Constitución, se consolida la Soberanía del Estado Boliviano y su Pueblo Mandante. El Camino hacia el Socialismo, está en marcha.

Los extremos se dan la mano

Dos son los sectores que quedaron afuera del Gran Acuerdo Nacional. El (opositor) Cruceñismo separatista del senador Ortiz, el diputado Kinklis y el prefecto Costas, más sus satélites "autonomistas" del prefecto Suarez (Beni) y la prefecta Cuellar (Sucre), por lado de la extrema derecha; que dicen fueron traicionados por la derecha "pactista" del senador Borth, el diputado Colanzi y el ex-presidente As-Tuto Quiroga. Por el lado de la extrema izquierda "indianista", el Aymarismo separatista del líder del MIP (Movimiento Indígena Pachakutik), Felipe Quispe y el prefecto masista de Oruro, Alberto Aguilar. Los primeros argumentan que fueron traicionados por la fracción pactista del conservadurismo, el MIP acusa a Evo Morales de traicionar al Pueblo, y el prefecto de Oruro se siente decepcionado "por el Congreso". Alberto Aguilar debería preocuparse por hacer mejor los deberes en su departamento, ya que en el referéndum revocatorio del 10 de agosto pasado, pasó raspando por encima del alambrado y casi deja en él (imagínense qué). Si sobrevivió políticamente, fue por el voto "traccionador" de Evo que lo salvó.

Tanto el cruceñismo como el MIP apuestan a una salida "de choque" para lograr sus objetivos. La salida negociada a la crisis no los convence, porque aunque sean extremos ideológicos, los une el rechazo a Evo Morales. Justo es diferenciar que los mipistas no destruyeron 150 oficinas del estado ni masacraron a nadie. Los cruceñistas y sus aliados, si. Su filosofía se resume en "cuanto peor, mejor". Su falta de representatividad (los cruceñistas tienen algunos diputados), su escaso apoyo popular nos habla de la buena Salud Mental del Pueblo Boliviano, que rechaza la violencia y se prepara para la Paz y la Prosperidad. Al MIP, con su obsesivo culto a la personalidad y biografía de felipe Quispe, le duele no liderar el proceso de Cambio, y que el co-presidente Álvaro Linera salió de sus filas, para embarcarse en el Proyecto Nacional, Popular y Soberanista de Evo Morales. Al cruceñismo le arde la "traición" de la derecha pactista, y el ridículo gigantesco en que han quedado ante los suyos y el mundo. Los cruceñistas dicen que Evo mató la propiedad privada, al centralizar en el estado nacional la potestad legislativa de la Tierra y subordinó las autonomías departamentales al centralismo. Los mipistas dicen que Evo consolidó el capitalismo al permitir la supervivencia del latifundio y que reconoció las autonomías departamentales separatistas. Ambos sectores se sienten traicionados, unos por sus propios compañeros y los segundos por el presidente.

No es lo mismo traidor que cagador

Un escritor argentino que admiro mucho, Juan Sasturain, escribió una nota en el diario página 12, donde nos aclara que no es lo mismo ser "traidor" que "cagador". Dice que la traición es algo "inesperado", un "arte en sí mismo", un despliegue estético de maldad, una sorpresa espantosa y planificaba de quien no esperábamos, de quien nos sorprende. En cambio, el "cagador" no sorprende, es aquel con el que podemos tener una "alianza" de intereses coyunturales, pero del cual siempre sospechamos que podía "cagarnos". No hay arte en la "cagada", sino la confirmación de una puñalada al corazón, esperada. Por eso, Evo no puede haber traicionado al MIP, primero porque no es de ellos (ellos son de nadie), segundo porque no lo votaron nunca, tercero porque desde que inició el gobierno del MAS siempre lo han calificado de "traidor". Así que para ellos, Morales es un traidor permanente, entonces ¿De qué se sorprenden? En cambio, los "pactistas" de la derecha, sí son "cagadores" de sus compañeros cruceñistas. No son traidores, en el sentido "estético" de la palabra; porque nunca fueron amigos entre ellos, y de alguna forma, el cruceñismo esperaba sus puñaladas, desde hace tiempo. Entonces los "pactistas" de la derecha, son simple y vulgarmente, "cagadores". Que se entiendan entre ellos, con sus mutuas "cagaderías". Lo dicho, los malos no tienen amigos.

Basta de cargar la Revolución Mundial sobre Evo

Con 516 años de opresión, sometimiento, explotación, racismo, genocidio, etnocidio, ecocidio, hambre, frío, soledad, tortura, desgarramiento, anulación de la auto-estima de la Multi-Nación Boliviana; muchos se dan el lujo irrespetuoso de exigirle que produzca la "revolución mundial socialista", sentados desde sus cómodas oficinas, universidades, cafés y ciber. Es una falta de respeto total, no solo a Evo Morales sino a todo el Pueblo Boliviano. Es este Pueblo Soberano el que va a decidir los ritmos de su Revolución, sus marchas y contra-marchas, lo que está dispuesto a dar o arriesgar, o a no tomar (pudiendo tomar "todo bajo el Cielo, a fuerza de sangre") o a exigir o a negociar.

El Socialismo Boliviano es un socialismo que se construye con la "Acumulación de Fuerzas en el Silencio", como diría el Sub-Comandante Marcos. De pronto, es como si todas las esperanzas de un Nuevo Mundo Socialista, que todavía no se vive en otras partes, se las hubiéramos cargado todas, sobre las espaldas del indio presidente. Evo es solo un hombre y un profeta. Anunció a la Humanidad, 10 mandamientos para salvar al Mundo, entre ellos, la necesidad de acabar con el capitalismo. Y el capitalismo no se basa en la propiedad privada, sino en el abuso de la propiedad privada. En la propiedad privada que crece en base a la ambición de unos pocos y la explotación o exclusión de unos muchos. Cada proceso autónomo revolucionario irá decidiendo, Pueblo dirigente y Pueblo dirigido unidos, "mandar obedeciendo", el mejor camino para sujetar la ambición tan propia de los individuos humanos bajo su Ley, para que "todos" respiren la Vida y accedan a su disfrute; hasta que florezca y se generalice un cultura solidaria mundial. Falta mucho, pero estamos en eso.

¿Por qué, en vez de hacer de Evo un fetiche, un depositario de las esperanzas, sueños y frustraciones de la humanidad; no nos ponemos a contribuir más al triunfo del Pueblo Boliviano, y a aliviar a Evo de ese esfuerzo con el que todos lo hemos cargado, y que él no ha pedido. Si Bolivia vence, se abre la posibilidad de vencer en otras partes. Dañamos el proceso, cuando esperamos que Evo suplante en 2 años y medio, medio milenio de oscuridad. Muchos de nosotros que tenemos para comer todos los días, abrigarnos, darnos pequeños lujos; no medimos la dimensión del esfuerzo titánico que ha hecho todo un Pueblo para mejorar sus condiciones de vida, que YA están mejorando, y mejorarán más aún. El Pueblo ha ganado mucho y ha cedido algo. En toda negociación hay concesiones, sino no es negociación. En todo acuerdo, la mayoría sale más o menos conforme, sino no es acuerdo. La verdadera Bolivia, integrada (nos guste o no) por revolucionarios y conservadores (de difentes niveles socio-económicos), ha excluído de su Gran Acuerdo Nacional (se han auto-excluído), a los intolerantes del aymarismo y el cruceñismo etno-centristas y separatistas. Los "ultras"quedaron afuera del círculo de la historia. El Pueblo Boliviano quedó adentro de él.

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