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Puno, 28 de mayo de 2009

Mujeres indígenas condenan en Cumbre modelos de desarrollo de Estados 

Su condena al modelo de desarrollo de los Estados que impactan a sus comunidades, la reafirmación de que las mujeres indígenas son y deben seguir siendo las guardianas de su comunidad, así como su demanda de políticas que asienten su rol de lideresas y nunca más sean víctimas de la violencia familiar, ni institucional, fueron las primeras conclusiones de las casi dos mil participantes en la I Cumbre Continental de Mujeres Indígenas.  

Tras la inauguración de esta I Cumbre, que se inició ayer miércoles 27 y concluyó hoy por la tarde en la Universidad Nacional del Altiplano, las participantes, ataviadas de mantas coloridas, trajes bordados a mano, collares de semillas, sombreros emplumados, varas y bastones que simbolizan su autoridad originarias, se desplegaron hacia 16 mesas temáticas instaladas en los ambientes del campus universitario puneño. 

“Desde nuestra condición de mujeres, madres y lideresas queremos ayudar a este proceso de consolidación del movimiento indígena. Por eso estamos aquí”, señaló con entusiasmo Blanca Chancosa, lideresa indígena Kichwa de Ecuador.  

Este primer encuentro se da en el marco de la IV Cumbre Continental de Pueblos y Nacionales Indígenas del Abya Yala, la cual se inicia mañana viernes 29.   

Violencia y criminalización

Temas como la violencia  intrafamiliar, social y política, la violencia institucionalizada, la criminalización de las luchas, conflicto armado, soberanía alimentaria, mujer y biodiversidad, mujer y territorio, fueron tratados en cada sala escogidas. 

Las participantes, en un promedio de cien en cada sala, pudieron exponer y escuchar el sentir de los testimonios de mujeres indígenas de Bolivia, Guatemala, Ecuador, Perú y otras naciones, afectadas por las políticas de sus autoridades locales y centrales. 

En el tema de la criminalización de las luchas se presentaron casos emblemáticos de Colombia y Perú. Las participantes colombianas de la etnia ‘Mingas’ denunciaron que el gobierno de ese país ‘matan a indígenas en nombre del desarrollo’. “En Colombia se destruye a los pueblos nativos con las concesiones mineras, si se protesta o se levanta, el gobierno dispara”, aseveró una de las ponentes. 

Fortalecimiento

La delegación boliviana expuso también su experiencia afirmando que para contrarrestar esta situación pasa por el fortalecimiento de sus organizaciones, a pesar de haber sufrido abusos y muertes de parte de las autoridades.     

En el tema del conflicto armado, las mujeres indígenas hicieron sentir que tampoco son ajenas a esta situación, dado la presencia de grupos subversivos y de los enfrentamientos a raíz de la presencia de exploración y explotación minera, petrolera y foresta en sus jurisdicciones. 

Sobre soberanía alimentaria, se centró en dos ángulos: La búsqueda de soluciones a la presencia de la mujer en la soberanía alimentaria y el debate sobre el derecho de los pueblos a participar en la vida política de la comunidad. La mayoría de los participantes expresaron también su preocupación ante las leyes que impulsan la privatización de las aguas. 

Tras intercambios de pareceres, las lideresas indígenas reunidas para tratar sobre Mujer y biodiversidad concluyeron en rescatar y documentar sus conocimientos en el cuidado de la biodiversidad. 

También crear un consejo de cuencas junto a los gobiernos locales, demandar que el gobierno negocie con las transnacionales para que no contaminen el medio ambiente, no comprar alimentos chatarra y rechazar productos transgénicos. Coincidieron finalmente en que los medios de comunicación juegan un papel prioritario para sensibilizar al Estado. 

La agenda conjunta acordada por las mujeres indígenas en su primera cita histórica en Puno, Perú, será alcanzada a la Cumbre Central que se inicia mañana viernes y concluye el domingo último. 

RECUADRO 

Dolorosos testimonios 

“El gobierno construye sobre nuestros cementerios, nuestros muertos, nuestros lugares sagrados. Es como si nosotros fuéramos a las ciudades a invadir en sus calles y plazas ¿Acaso, no merecemos respeto?”, preguntó la indígena mapuche, Ema Huenimilla de la región araucana de Chile.  

Sus dramáticas inquietudes eran similares a la de las lideresas de Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia. “Es como si fuéramos una sola nación”, agregó Huenimilla. Entrar a cada una de las 16 salas temáticas era como entrar a una comunidad golpeada no sólo por la indiferencia y el abuso de sus gobiernos autoritarios. 

Sobre la violencia intrafamiliar, social y política, Amparo Guitérrez, de la Red de Mujeres Indígenas Mexicanas, reflexionó lo siguiente: “Me ha conmovido escuchar a mis compañeras. Muchas son agredidas en casa y son obligadas a dejar este tema como algo privado cuando en realidad debe importarle a toda la sociedad y ser de interés público. Si una es agradecida, todas lo somos”.     

Área de Difusión de IV Cumbre Continental Indígena