
| 20 de Febrero de 2001 |
Editorial
Devolución
de tierras
La actitud pacífica de una familia del mapuches del sur es un ejemplo para muchas de las comunidades indígenas del país, que a veces desdeñan el diálogo y escogen la violencia para el curso de sus demandas.
Los Llaitul Panginao, de Purranque, acaban de recibir oficialmente los títulos de dominio de 120 hectáreas, en la misma zona en que sus antepasados fueron despojados en 1902. Esto fue posible gracias a las permanentes conversaciones que la familia mantuvo con la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi), que finalmente solucionó sus requerimientos.
El
éxito de la apuesta inclaudicable de esta familia por el diálogo
demuestra que esta es la única vía por medio de la cual los
mapuches pueden obtener respuestas a sus demandas. La violencia propugnada
por grupos minoritarios sólo ha tensionado las relaciones con el
Ejecutivo y complicado la solución de sus problemas.
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