Sábado 23 de junio de 2001

La historia de Panquitruz
El cacique que volvió a sus raíces

Sus restos estaban en La Plata; ayer los restituyeron a la comunidad aborigen

Durante el acto de entrega de los restos hubo un ritual nativo
Foto: Mauro Mora
  • Hubo un acto en el Museo de Ciencias Naturales, al que asistieron indios ranqueles y un descendiente del jefe 
  • Coincidió con la celebración del Año Nuevo indígena
  • LA PLATA.- Alfredo Domínguez Rosas, acompañado por 18 caciques de comunidades ranqueles, atravesó la lámina de luz que penetraba por los ventanales del viejo Museo de Ciencias Naturales en La Plata. Eran las 10 y las autoridades habían preparado el salón del consejo académico para la ceremonia de restitución de los restos del cacique Mariano Rosas -Panquitruz -, que se encontraba en la institución desde 1930.

    En el salón, Domínguez -el único descendiente de Panquitruz- y los 18 lonkos rodearon la mesa de nogal sobre la que estaba depositado el cráneo del cacique. Hicieron un minuto de silencio, pronunciaron oraciones en su lengua y presentaron honores al jefe de los ranqueles, cuya tumba fue profanada por soldados de la tercera división de la Campaña del Desierto.

    La leyenda del zorro bravo

    "Panquitruz Nguer significa zorro cazador de leones . Se destacó por su bravura, pero era un cacique de mucha paz, con el que se podía hablar. Su toldería estaba abierta a todo huinca (blanco)", explicó a La Nación Luis Dentoni, lonko de la comunidad Gregorio Yankamil.

    Y añadió: "El pedido de restitución de los restos del cacique comenzó hace 15 años y hoy coincidió con la celebración del Año Nuevo indígena, que comenzó el jueves último y terminará el próximo martes".

    Dentoni llevaba un poncho negro y una bandera roja, verde y azul, prolijamente doblada en su mano derecha.

    "Este es nuestro símbolo: la franja roja representa la sangre de los caídos; la azul, el cielo, y la verde, el campo donde habitaron nuestro antepasados", explicó.

    Luego de la ceremonia privada, las autoridades de la Universidad Nacional de La Plata realizaron un acto oficial.

    El presidente, Alberto Dibbern, afirmó: "Con mi presencia apoyo la voluntad de los investigadores, que decidieron ceder los restos de este cacique que vivió en La Pampa durante el siglo XIX".

    La directora del Museo de Ciencias Naturales, Silvia Ametrano, consideró: "Son pocos los antecedentes que se tienen sobre la repatriación de restos humanos. Por eso es trascendental, para nuestra sociedad y para el mundo de los museos, la restitución del cráneo de Mariano Rosas".

    Tras el acto oficial, Domínguez y los 18 lonkos , acompañados por caciques tobas y mapuches que se acercaron para participar de la ceremonia indígena, se dirigieron a las escalinatas del museo.

    Allí recibieron los restos de Panquitruz. "Nuestra tierra ha vuelto a abrir un hoyo para que sus restos descansen en paz", exclamó Domínguez Rosas.

    El ritual aborigen

    Los 18 caciques rodearon al anciano que poseía el cráneo de Mariano Rosas y, al ritmo del kultrum (un instrumento similar a una caja musical), improvisaron una lenta danza indígena.

    Luego se hizo un silencio y, al unísono, los caciques lanzaron un grito al cielo. Sus caras expresaban una sensación de bienestar y Domínguez agradeció a los dioses por este día.

    Los 18 lonkos tocaron el cofre mortuorio donde descansan los restos de Panquitruz y, uno a uno, subieron al ómnibus que los trasladaría a la provincia de La Pampa.

    Allí, en localidad pampeana de Leuvucó, se calcula que hoy cerca de 2500 aborígenes se concentrarán para participar de la ceremonia de entierro del gran cacique Mariano Rosas.

    Ayer, antes de la partida, Domínguez agradeció a las autoridades de la facultad y se despidió en su lengua nativa de los estudiantes de antropología y arqueología que habían ganado las escalinatas del museo.

    El motor del vehículo se puso en marcha, lanzó una especie de rugido y el contingente de ranqueles se perdió entre los árboles del paseo del Bosque, en La Plata.

    Jesús A. Cornejo



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