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Santiago de Chile | Lunes 05 de febrero de 2001

Reportajes

Conadi: “ No a la mano dura en el conflicto Mapuche”
 

Por Víctor Osorio

El ingeniero forestal Edgardo Lienlaf Nahuelñir cuenta que la muerte de su padre fue determinante para asumir las agitadas funciones públicas que hoy desempeña como director de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi), organismo público que hoy se encuentra en el centro de la tormenta desencadenada por las movilizaciones mapuches en La Araucanía.

Lienlaf cuenta que hace casi medio siglo, Moisés Lienlaf, su progenitor, llegó a Santiago desde la comuna de Melipeuco, en la Novena Región. Aún no había concluido la educación secundaria, y animado por los religiosos que administraban el Internado de Cunco, resolvió viajar a la capital con el propósito de buscar mejores horizontes, trabajar y estudiar.

Edgardo nació en 1963, y desde pequeño don Moisés le habló en mapudungún. La familia descendía de la comunidad Juan José Ayenao de Santa María de Llaima, en Melipeuco, y el abuelo Jacinto había sido uno de los precursores de la educación en la región. El actual director de la Conadi conoció muy joven la historia de cómo un “huinca” lo había despojado de unas hectáreas de tierras.

El 28 de diciembre de 1995 don Moisés decidió viajar de improviso, sin justificaciones claras, a su localidad natal. “Falleció el mismo día que pisó la tierra de nuestros antepasados”, cuenta. Fue sepultado en la zona, previa rogativa tradicional mapuche. Comenta que tal hecho, “lo asumí como una señal respecto del norte de mi vida”. Un año después ingresó como funcionario a la Conadi, el organismo “encargado de promover, coordinar y ejecutar la acción del Estado en favor del desarrollo integral de las personas y comunidades indígenas”, según reza la Ley N° 19.253.

En la institución realizó una carrera ascendente, que culminó en marzo pasado cuando el Presidente Ricardo Lagos lo designó director nacional. Esta parte de una larga conversación sobre la evolución del conflicto mapuche.

- ¿Qué antecedentes tiene la Conadi respecto de la existencia de infiltración subversiva con respaldo extranjero en la zona?

- No tenemos absolutamente ningún antecedente que permita siquiera presumir que existen terroristas operando en las comunidades, o que éstas hayan desarrollado capacidades guerrilleras, con un supuesto “comandante” al mando. Tampoco hay antecedentes serios que indiquen que recursos provenientes del extranjero sean destinados a financiar actos de violencia. Una cosa muy distinta son los organismos no gubernamentales que canalizan recursos de la comunidad internacional para proyectos de desarrollo, lo que no es una novedad.

- Sin embargo, hay parlamentarios que han informado que disponen de informaciones en tal sentido. Se ha señalado que existen agitadores extranjeros con experiencia previa en organizaciones terroristas…

- Insisto en que no conocemos antecedentes fiables que proporcionen alguna evidencia de hechos de esa naturaleza. Nosotros trabajamos en terreno en forma permanente y en los últimos días hemos estado en comunidades de Ercilla, Traiguén y Lumaco, entre otros lugares. Sólo hemos visto a sus lonkos y a sus machis, a hermanos mapuches dispuestos al diálogo y a encontrar una solución pacífica a sus demandas.

- ¿Usted señala que los parlamentarios están mintiendo?

- Lo que digo es que las declaraciones de esos diputados hay que entenderlas en el contexto del actual período electoral… y me parece muy lamentable utilizar como plataforma electoral el tema mapuche, que se origina en demandas legítimas y reales. Pienso que, frente al rebrote del conflicto, la opinión pública ha conocido declaraciones con evidentes connotaciones racistas y que además evidencian un profundo desconocimiento de la realidad indígena.

- Pero es indudable que hay sectores radicalizados del pueblo mapuche que han desarrollado una estrategia confrontacional, que ha incluido la organización de actos de violencia.

- Ese es un hecho indudable. Un sector desconoce al Gobierno y a la Conadi como interlocutores válidos, razón por la cual rechaza cualquier tipo de diálogo. Pero eso no autoriza a sostener que esa conducta sea producto de una infiltración. Y lo más importante es que la inmensa mayoría del pueblo mapuche condena la violencia en todas sus formas, y en ese sentido coincide con la Conadi y su Consejo Nacional. Quieren diálogo, con sabiduría tienen la disposición de esperar soluciones a través de los caminos legales, y sólo piden el cumplimiento del Acuerdo de Nuevo Imperial, que la Concertación estableció con los pueblos indígenas. Pero esas mismas comunidades que rechazan la violencia, a la vez repudian que se califique a los mapuches como delincuentes o subversivos.

- ¿Cómo calificaría la actuación de Carabineros frente a los incidentes?

- Pienso que Carabineros no siempre ha actuado con la debida prudencia en el cumplimiento de su tarea de resguardar el orden público. Ya lo dije: el Consejo Nacional de la Conadi repudia la violencia, venga de donde venga. No nos gusta ver a nuestros hermanos golpeados o heridos, y creo que una presencia excesiva de personal policial más que satisfacer una necesidad preventiva, altera la convivencia natural en las comunidades.
- ¿Qué opina del llamado a la autodefensa que formularon los agricultores?

- Lo que nosotros vemos en la zona, es que la gran mayoría de los agricultores desarrolla una política de buena vecindad con las comunidades aledañas a sus predios, buscando fórmulas que permitan integrarlas con armonía y lograr un mutuo beneficio. Donde eso ocurre, no hay incidentes. Entonces, creo que precisamente eso es lo que hay que hacer, no llamados desproporcionados que sólo contribuyen a aumentar la tensión.

- En concreto, ¿cuál sería el camino adecuado para enfrentar los actos de violencia protagonizados por sectores mapuches?

- Está fuera de discusión que las autoridades tienen el deber de hacer cumplir la legalidad. Sin embargo, una solución definitiva al conflicto no pasa por la mano dura, sino por responder a las demandas legítimas e históricas de las comunidades, tal como se estableció en el Acuerdo de Nueva Imperial. Y en esa tarea ha estado el Gobierno del Presidente Ricardo Lagos, junto a la Conadi. Durante el año 2000 recuperamos 7 mil hectáreas mediante el Fondo de Tierras, y a través del traspaso de propiedades de Bienes Nacionales se obtuvieron otras 40.900 hectáreas. Frente al conflicto en Lleu-Lleu, que dejó una estela de incidentes, recientemente adquirimos 242 hectáreas que beneficiarán a 18 familias de la comunidad Pascual Coña.

- El diputado socialista Alejandro Navarro ha señalado que la Conadi camina sin rumbo y que está sobrepasada.

- …Pienso que es fácil hablar del tema cuando no se tiene sangre y raíces en el mundo indígena, cuando no se ha sufrido la discriminación, cuando no se ha tenido que caminar 10 kilómetros sin zapatos para ir a una escuela… Todas estas declaraciones de parlamentarios, en los hechos, están desconociendo el Acuerdo de Nueva Imperial, a partir del cual se promulgó después la Ley Indígena y se constituyó la Conadi.

- Pero pudiera ser que, pese a eso, el diagnóstico de Navarro fuera acertado.

- La Conadi no está sobrepasada, y tiene claro su rumbo. El pasado 19 de enero el Consejo Nacional constituyó una Comisión de Terreno para dialogar con las comunidades respecto a los caminos para solucionar sus demandas. También estamos preparando un proyecto de reestructuración de la Corporación, para readecuarla a las nuevas necesidades y hacerla más eficiente.

- Usted habla de “demandas legítimas e históricas”. ¿A qué se refiere?

- En la Novena Región los indicadores sociales son los más bajos del país. Desde el punto de vista de la calidad de vida, la situación del pueblo mapuche es dramática, como consecuencia de un largo proceso histórico. A la pérdida creciente y sistemática de sus tierras ancestrales, se sumó la discriminación, la negación de su identidad comunitaria, la criminalización de sus usos, tradiciones, prácticas y costumbres. Aquí el tema central es la tierra, a la cual se asocia un conjunto de necesidades no resueltas.

- Sin embargo, la demanda de tierra no es nueva.

- Pero ha cambiado el escenario y los actores, a consecuencia de las estrategias de fomento forestal en lugares que colindan con comunidades mapuches o que ocupan territorio que fue indígena. Algunas empresas forestales han logrado una convivencia armónica, pero en otros lugares no ha sido posible. En estos casos, las comunidades señalan que no pueden recolectar leña, participar en el trabajo o transitar libremente, por lo que tienen altercados con los guardias. También alegan que los camiones destruyen caminos y puentes, matan a sus animales. Todo este escenario se ha agravado por el hecho que los mapuches tampoco tienen un interlocutor claro, pues las forestales han externalizado en diferentes empresas las tareas productivas: unas se encargan del transporte, otras de la cosecha y otras también distintas de la seguridad. Creo que todo esto tiene solución, con disposición al diálogo.
 

Cero novedad

Las recientes denuncias sobre financiamiento extranjero del conflicto mapuche no tienen nada de nuevas. El 16 de junio de 1999, en sesión especial del Senado, Jorge Martínez Busch señaló que las comunidades y grupos que impulsan movilizaciones en el sur del país, “reciben apoyo internacional”.

En parte de su intervención señaló: “Es claro que hay organizaciones pro mapuches (como el Comité Belga Americano India; el Enlace Mapuche Internacional, de Holanda; el Proyecto de Documentación Ñuke Mapu, de Suecia; el Consejo Interregional Mapuche, de Inglaterra) que, más la acción de ciudadanos chilenos con raíces mapuches, conducirán a un agravamiento del conflicto”.

También detalló las denuncias que el Consejo de Todas las Tierras, Identidad Territorial Lafquenche y la Coordinadora Arauco-Malleco han realizado ante organismos internacionales, como la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas o el Parlamento Europeo.

En la misma oportunidad, el entonces ministro de Mideplan, Germán Quintana, manifestó: “Tengo mucho respeto por todas las expresiones organizadas, grupales, gremiales, que presenten sus demandas. Y valoro sobremanera el que si llevan a cabo esa acción lo hagan de modo pacífico, no obstante no concordar con ella. No tengo problemas con que las organizaciones reciban o no reciban apoyo internacional. Este es un mundo global; todos estamos vinculados al mundo, nos nutrimos de él y también lo sustentamos”.

Añadió: “Creo que la globalización de la temática mapuche es lo mismo que ocurre con muchas otras cosas. ¿Cuál es la condición de límite? Que el proceso de globalización no signifique la incorporación de métodos violentos como instrumento ideológico para tener éxito en determinadas demandas, sean o no sean políticas. Por tanto, el problema acá no es que algunos representantes, dirigentes o los mismos mapuches se vinculen al mundo. La cuestión es cómo, independientemente de eso, nosotros generamos una adecuada convivencia nacional”.