Los dirigentes manifestaron su inquietud por estos actos de ocupación, los que son -dijeron- "promovidos por gente extraña a los lugares y encapuchados que incitan a la violencia y a la destrucción".
Aclaran que el tema es especialmente delicado, porque en los predios agrícolas, a diferencia de otros, viven familias que al sentirse impedidas en el legítimo uso de sus derechos, pueden tomar la justicia en sus manos, lo que previsiblemente puede derivar en una situación de alta gravedad y consecuencias insospechadas.
Comentaron
no entender como las máximas autoridades del país piden confianza
a los empresarios para invertir y generar empleos y, por otro lado, se
permite que ciertos dirigentes de movimientos indígenas inciten
públicamente a la toma de predios, "generando un clima de inestabilidad
bordeando en lo ilegal que es justamente contrario a todo progreso y desarrollo".
"Nuestra región es la que más necesita de un clima de tranquilidad y de confianza para atraer inversionistas y terminar con la pobreza, especialmente entre las familias del mundo rural. Creemos que la agricultura tiene ya suficientes problemas como para sumarle otro, cuyas nefastas consecuencias nadie sabe en qué pueden terminar".
Esto no se trata de un problema mapuche, como se pretende hacer creer. "Se trata más bien, de grupos políticos minoritarios y ajenos que utilizan los problemas reales de comunidades rurales para fines y objetivos distintos y basados en la violencia", explicaron.
Los
dirigentes hacen un llamado a las autoridades a actuar con claridad y firmeza
antes que sea demasiado tarde.