09 de Octubre de 2000

Agrupación que reúne a diez empresas proyecta la creación de un instituto donde se enseñarán distintos oficios
Empresarios mapuches capacitan a indígenas

Entre los objetivos a corto plazo de la entidad que agrupa a empresarios de la etnia mapuche está formar una comercializadora para distribuir y vender los productos no tradicionales producidos por los indígenas.
Eduardo Rossel




Ricardo Huaracán, llegó hace casi 30 años a la capital con la ayuda de un hermano profesional. Hoy tiene una industria que da trabajo a 12 mapuches. 

(Foto: CAROLA GALAZ)


De pequeño agricultor a industrial
Casi un centenar de personas se reunió el viernes pasado en la "Tornería Ricardo Huaracán" para participar en la inauguración de las nuevas instalaciones de la industria metalmecánica que da trabajo a 12 obreros mapuches. 

Una machi agradeció a la 'Pachamamá y un sacerdote católico bendijo las instalaciones en mapudungún. Las danzas indígenas se mezclaron con unos pies de cueca. 'Huincas' y 'peñis' celebraron la nueva etapa de una historia que comenzó hace casi 30 años. 

"Llegue en el '73 a Santiago -cuenta Ricardo Huaracán- y con un hermano que era profesional nos asociamos para trabajar en metalmecánica. Yo era agricultor, así que nos costó años de sufrimiento, porque aprendimos le pega echando a perder. Además, nadie nos conocía, pero de a poco la misma gente a la que le hacíamos un trabajo nos recomendaba". 

Comenzaron con un torno alemán de principio de siglo hasta que trabajos más sofisticados les exigieron mayor precisión en las piezas que elaboraban. "El 77 fuimos a la Fisa a mirar tornos, pero costaban mucha plata. El italiano Constantini, que nos arrendaba el local donde estábamos, nos dijo 'no se preocupen yo seré su aval'. El mismo fue a la Fisa, conversó con el importador y nos sacó la máquina. Al otro día estabamos trabajando", cuenta Huaracán. 

Luego compraron una soldadora, después otro torno y de a poco fueron creciendo. El orgulloso empresario agrega: "Trajimos más peñis del sur y aprendieron la pega rápido, después se vinieron las hermanas y educaron a sus hijos". 

Hace un año, un grupo de empresarios mapuches formó, oficialmente, la Asociación Gremial de Empresarios Mapuches, que actualmente agrupa a 10 empresas y da capacitación laboral al 70 % de los indígenas que emigran a la capital.

El origen de esta organización se remonta a junio del 1999, cuando el ingeniero en computación y empresario del rubro, Jaime Huincahue Melipil, comenzó a reunirse con otros empresarios que, al igual que él, se sentían orgullosos de su sangre indígena. Cuatro meses después, en octubre, con ceremonia oficial y asistencia de autoridades gubernamentales, nació oficialmente esta entidad.

Huincahue, secretario de la Asociación, cuenta que "cuando nos comenzamos a reunir al alero de Asexma (Asociación de Exportadores de Manufacturas), llegaron empresas de servicios, manufacturas, talleres artesanales, torneros y otros. El único nexo común era el origen étnico".

El objetivo tampoco era único. "Unos querían saber más de su pueblo de origen, otros conocer instrumentos estatales de ayuda hacia los pueblos originarios", dice Huincahue y agrega "nos acercamos a la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo), que nos ayudó a organizarnos y planificar los objetivos a corto y mediano plazo".

El presidente de la organización, Francisco Painepán, afirma: "Concluimos que nuestro aporte debía ser ayudar a elevar el autoestima y a capacitar al 70 % de los 'peñis' que emigraron a la ciudad y la mayoría ahora viven en situación de extrema pobreza".

CUATRO OBJETIVOS

Aunque en mapudungún no existe la palabra empresario, Painepán afirma que ellos contribuyen a elevar la autoestima mapuche "demostrando que en igualdad de condiciones podemos tener éxito. Pero no con afán consumista, sino para ofrecer un futuro mejor a las nuevas generaciones".

Huincahue sostiene que "queremos fortalecer económicamente a nuestros hermanos. En las mesas de diálogos se habla de entregar tierras. Pero no sacan nada entregando tierras sin capacitación ni tecnología, sólo así esas comunidades serán productivas y no sólo de subsistencia. Ese es nuestro discurso".

Luego de completar un primer año de consolidación, los empresarios mapuches se han puesto cuatro metas a un corto plazo: crear un instituto de capacitación, ("que forme gásfiters, torneros, carpinteros y otros oficios que les permita trabajar rápidamente"); una consultora ("que ayude a desarrollar proyectos productivos en áreas no saturadas"); una comercializadora ("para distribuir y vender los productos no tradicionales"); y una multiservicio ("para ofrecer los servicios de las distintas empresas").

La asociación también sostiene un jardín infantil etnobilingüe en la comunidad de Huapi, en Puerto Saavedra, y estableció un convenio con la Universidad de Chile "para que la Facultad de Química y Farmacia detecte el principio proteico del piñón, la avellana y la rosa de mosqueta para lograr un producto snack que pueda ser comercializado", explica Painepán.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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