
Estudio
determinó que ciertos alimentos que prepara dicha etnia tienen más
fibras y menos calorías
Dieta
mapuche es más sana que la chilena
Dieta
de la cocina tradicional indígena se vincula a una menor prevalencia
de enfermedades como la anemia y la obesidad entre los miembros de los
pueblos originarios.
Verónica
Jiménez
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| Pese a las bondades de la
cocina mapuche, éstos están consumiendo cada vez más
productos altamente calóricos, como pan, comida chatarra, fideos
y arroz.
(Foto: COPESA) |
| Cambios
negativos |
| Pese
a las bondades de la dieta tradicional indígena, en la actualidad
los mapuches están consumiendo cada vez más productos "de
almacén", como fideos o arroz, aumentando con ello la ingesta de
calorías y los consiguientes problemas acarreados por la gordura.
Así lo determinó la nutricionista del Inta Elena Carrasco,
quien realizó recientemente una investigación sobre la obesidad
de los mapuches en las regiones Novena y Metropolitana.
"En el último
tiempo, los mapuches se han "cocalizado", es decir, están consumiendo
más comida chatarra y más grasas. Además, se han puesto
más sedentarios, sobre todo quienes viven en Santiago, que han reemplazado
el trabajo en el campo por trabajos más livianos. Se han convertido
en panaderos o en nanas, y eso significa un menor gasto calórico",
explica. Una de las consecuencias de esta "chilenización" alimentaria
la constituye el preocupante aumento de la diabetes entre los mapuches,
que, según la nutricionista, llega al 8 % entre quienes viven en
Santiago, y a 3 % en los de la Novena Región. Según Carrasco,
la cifra es significativa frente al 5,4 % de diabéticos del resto
de la población. "Hace 10 años un estudio estableció
que sólo el 1 % de los mapuches de la Araucanía era diabético.
Eso quiere decir que ha habido un incremento en más del doble, producto
de que hoy existe más obesidad. Junto con eso hay un mayor riesgo
de enfermedades cardiovasculares", puntualiza. |
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Un bajo
índice de enfermedades recurrentes caracteriza a los mapuches. Escasa
presencia de anemias, patologías intestinales o diabetes dan prueba
de ello. Hasta ahora, las causas de esa saludable condición no son
totalmente claras. Sin embargo, un estudio único en su género,
realizado en la Novena Región por Eliana Urrutia, nutricionista
de origen mapuche, muestra que la alimentación tradicional de esa
etnia, caracterizada por la abundante ingesta de trigo, maíz y yuyo,
es más sana que la que consumen el resto de los chilenos o "huincas".
Para
comparar el aporte nutricional de comidas tradicionales mapuches -como
cazuela con mote o guiso de habas con trigo- con recetas típicas
chilenas, los alimentos fueron sometidos a un análisis químico
en la Universidad de La Frontera, arrojando como resultado un mayor aporte
de proteínas y fibras, así como menos calorías, en
los platos indígenas.
Un
ejemplo lo constituyen las diversas recetas de porotos. Consumidos a la
chilena (con tallarines) presentan un 15,7 por ciento de proteínas,
un 16,1 de grasas y un 1,41 de fibra. Esos porcentajes están en
desventaja frente a los porotos cocinados a la usanza mapuche con mote
de maíz, que tienen 16,05 por ciento de proteínas, 3,01 de
grasas y 5,68 de fibras. Además, estos últimos entregan sólo
379 calorías, frente a las 456 de los porotos "con rienda".
Para
realizar el estudio, Urrutia contó con la ayuda de miembros de las
comunidades mapuches de Rucatraro y Romopuelle, en Puerto Saavedra; Boyeco,
en Temuco; Reñunfuleufú, en Nueva Imperial; Trangol, en Victoria,
y Peñapil y Pelahuenco, en Galvarino. En esta última localidad
fue su propia madre la encargada de la preparación del plato que
arrojó los resultados más sorprendentes: lentejas con yuyo
y lokro (trigo maduro partido, crudo, tostado o cocido).
"Este
plato presentó una alta concentración de hierro, ya que las
lentejas, al ser preparadas en olla de fierro, como usualmente lo hacen
los mapuches, absorbieron el mineral. Hay que agregar que fueron cocinadas
con yuyo, que contiene una dosis elevada de vitamina C, componente necesario
para que el organismo sintetice el hierro. Aquí podría estar
la causa de la baja prevalencia de anemia detectada en los lactantes mapuches
de la Novena Región", señala la nutricionista.
En
efecto, la anemia es casi inexistente entre los mapuches. Al mismo tiempo,
es uno de los males contra el cual más insistentemente debe luchar
la salud pública. Así lo confirma la nutricionista Raquel
Barrows, del Instituto de Tecnología y Nutrición de los Alimentos
(Inta), quien recalca que durante los últimos años se ha
realizado una fuerte campaña de consumo de hierro entre la población
chilena.
MEJOR
ALIMENTADOS
La preparación
de comidas indígenas en la actualidad se utiliza en los jardines
infantiles étnicos que, a lo largo de todo el país, atienden
no sólo a niños mapuches, sino también aymarás,
atacameños, collas, rapa nui, yamanas y kawaskar. A través
de minutas especiales se incluyen platos típicos de estos pueblos,
con el fin de que los párvulos de las distintas comunidades almuercen
en estos establecimientos tal como lo harían en sus casas.
Nury
Gárate, encargada de los jardines étnicos en la Junta Nacional
de Jardines Infantiles (Junji), señala que, a la luz de la investigación
realizada en la Novena Región, una de las ventajas de este plan
alimenticio es que ayuda a combatir la obesidad infantil. "Muchas de estas
comidas (indígenas) entregan un aporte nutricional similar o superior
a las comidas chilenas y tienen menos calorías. Por lo tanto, ayudan
a que haya menos niños obesos", sostiene.
Según
indica, la mayor riqueza nutritiva abarca no sólo a los alimentos
mapuches, sino a todos los consumidos por los pueblos originarios. Ejemplo
de ello es la quinoa, cereal muy empleado en la cocina aymará, que
hoy reemplaza al arroz en los postres que consumen los párvulos
en la Primera Región.
INGREDIENTES
Según
el estudio, el yuyo, una hierba silvestre que brota en primavera y que
es utilizada por mapuches y huilliches para la preparación de fritos,
tortillas y guisos, es aún más rico en concentrados proteicos
que la espinaca. Su aporte nutricional es significativo, pues contiene
un 74,1 % más de proteínas que la espinaca y un 89,3 % más
de fibra. Además, contiene 104 miligramos de ácido ascórbico
(vitamina C), frente a los 4,4 miligramos que aporta la espinaca. Por ello,
el estudio recomienda que el yuyo sea considerado como fuente importante
para enriquecer la elaboración de productos alimenticios. Por otro
lado, el pan integral y el Katuto (pan confeccionado con trigo maduro cocido
y molido) presentan un aporte nutricional similar. Sin embargo, este último
tiene cuatro veces menos grasa y entrega 399 calorías, frente a
las 425 que tiene el pan.
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