Proyecto de Documentación Ñuke Mapu
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Nº 984 - Del 19 al 25 de mayo del 2000
Crónica

Mesa de trabajo indígena
Entre la esperanza y la desconfianza

El conflicto mapuche es una "piedra en el zapato" de una administración que debía probar rápidamente su eficiencia. Por ello es que a sólo tres días de asumido el nuevo gobierno, el Presidente se apresuró a dar señales de buenas intenciones ante un conflicto que se viene agudizando desde 1997, cuando dos camiones de la Forestal Bosques Arauco fueron quemados en Lumaco, dejando al descubierto la tensión existente por el cerco al que las empresas forestales están sometiendo a las comunidades mapuches. Desde entonces, se han generado un sinnúmero de recuperaciones de tierras, luego que, en muchos casos, las comunidades hubieron estampado demandas judiciales sin resultado alguno.
Como en casi todos los temas que requerían atención inmediata, Ricardo Lagos se apresuró en aparecer interesado en dar soluciones rápidas. Así pasó con la creación de las cuantiosas mesas de diálogo en diversos temas. Una de estas instancias fue la de Trabajo Indígena, establecida con el objetivo de dar credibilidad a las intenciones de elaborar verdaderas soluciones al problema, luego que la administración anterior sembrara la desconfianza de este sector hacia el gobierno al entregar su apoyo incondicional a Endesa en la construcción de la Central Hidroeléctrica Ralco, lo que se tradujo en la violación a la Ley Indígena, con la intervención descarada en la Conadi para lograr las permutas y la rápida autorización de la Contraloría a este proyecto un día antes que Frei dejara el mando.
Lagos debía dar señales más certeras frente al conflicto indígena. Y aunque  estas intenciones se han debilitado debido a que las familias pehuenches del Alto Bío Bío ven cómo Ralco se sigue construyendo, habló del establecimiento de "un nuevo trato", de reparar una "verdad histórica" y de la creación de una Mesa de Trabajo con un plazo de 50 días para evacuar un informe. No cabe dudas que esto ha generado expectativas, a pesar de que los representantes de las comunidades en conflicto, responsables de que este problema tenga carácter prioritario para el Ejecutivo, han estado ausentes del diálogo, constituyéndose éste con la participación de consejeros de la Conadi (ex y actuales) y representantes de organizaciones indígenas, principalmente de la Región Metropolitana. (Ver recuadro).
Terminado el plazo para la elaboración del informe, éste fue entregado al Presidente de la República en ceremonia realizada el viernes pasado en La Moneda. Tras ello, se espera que el gobierno lo utilice para elaborar una agenda sectorial y se planifique la convocatoria a una nueva comisión que verá, en esa ocasión, las causales para la discriminación social y cultural y una forma de reparación.
En el Informe entregado al Presidente de la República se dio a conocer el resultado de las comisiones de trabajo, las que se dividieron las diferentes áreas, elaborando las demandas de los pueblos originarios en ese sector, tras lo cual los funcionarios de los diversos ministerios asistentes describían los avances en torno a estos temas, para luego diseñar las propuestas viables a corto plazo.
Más detalles entrega una de las integrantes de esta mesa de trabajo, Beatriz Painequeo, ex consejera de la Conadi, quien se manifestó "esperanzada" con el resultado de este informe, confiando en que Lagos cumplirá el compromiso asumido. "El Presidente de la República da una sensación de seguridad, pero una tiene que ver en los hechos. Por lo menos, no ha tratado de eludir ningún tema, por el contrario. Yo pienso que las comisiones se quedaron chicas en hacer propuestas más de cambio", señala, admitiendo estar consciente que los grandes temas siguen estando pendientes: "El reconocimiento constitucional, la aprobación del convenio 169, el perfeccionamiento de la Ley Indígena". En cuanto al tema de la tierra, critica en cierta medida que la comisión no fuera tan exigente: "había como una autocensura de las comisiones de no plantearse más allá" de las 150 mil hectáreas prometidas por Lagos en su campaña. "Se quedó en eso, que primero el gobierno debía cumplir su promesa. Y por supuesto que no es simplemente tierra, porque si se entrega la tierra, por mucha cantidad que sea, si no es complementada con asistencia técnica vamos a seguir en lo mismo".
"El tema que hoy día está más en la opinión pública, que son los conflictos territoriales, ahí los empresarios en un momento entienden pero luego no ceden". Aunque piensa que a los empresarios que participaron en las comisiones, esta instancia les sirvió: "Yo creo que aprendieron muchísimo, se dieron cuenta de muchas cosas en que ellos tenían una opinión totalmente diferente, pero de ahí a que dijeran "nosotros nos flexibilizamos", no fue tan así. Ellos resguardan a todo dar sus intereses".
La representatividad que logró la mesa de trabajo indígena es uno de los puntos criticados por algunos sectores. Beatriz Painequeo señala frente a esto que "casi es inevitable su cuestionamiento. Como pueblo mapuche, nosotros no tenemos una entidad única; por lo tanto, por más que participen cien representantes, siempre vamos a tener un grado de disconformidad". Está conciente que "faltó mayor representación y precisamente de la gente que está viviendo realmente el conflicto", señalando que está contemplado realizar una nueva instancia de negociaciones, esta vez con representantes de las comunidades en conflicto. "No puede ser que siga una comisión y no se considere lo que son las últimas confrontaciones que ha habido en las comunidades. Que se cambie la ley o se modifique el presupuesto no va a solucionar nada, mientras esos conflictos no se consideren y se llegue a una solución".
La ministra Alejandra Krauss se preocupó de mandar valijas con el informe a Adolfo Millabur, alcalde de Tirúa; Alfonso Raimán, de la Asociación Ñancucheo de Lumaco; y a Aucán Huilcamán, del Consejo de Todas las Tierras, pero no lo hizo con una de las organizaciones que lidera las movilizaciones en el Sur, la Coordinadora Arauco Malleco. Obviados conscientemente, José Huenchunao no lamenta la situación. "Nosotros sabemos quiénes elaboraron el informe, y no eran los representantes más dignos del movimiento mapuche que hoy día ha levantado las últimas luchas". Señala que el no hacer ningún esfuerzo por incorporarlos al diálogo, "demuestra la poca voluntad real que tiene el gobierno de resolver el problema. Ellos saben que a las organizaciones que les enviaron el informe no son las que tienen el conflicto emblemático del pueblo mapuche en estos momentos. Quienes tienen este conflicto son, en su mayoría, las comunidades que están organmizadas en la Coordinadora de Comunidades en Conflicto Arauco Malleco, y a nosotros no se han acercado a conversar. Nosotros vamos a participar de instancias que sean serias y que signifiquen a las comunidades y al pueblo mapuche en general avances concretos sobre todo en la restitución de sus tierras. Ahí vamos a participar nosotros, porque ya hay hartos expertos en hacer informesÉ"
Los integrantes de las comisiones de la Mesa Indígena esperan que los acuerdos y propuestas estampados en el informe sean recogidos por el gobierno, entregando algunas de las demandas propuestas y no se topen, como en el caso de las otras instancias de negociación (como la de Diálogo Social), con la barrera de Hacienda y la ausencia de recursos.
A dos meses de asumido el cargo y a poco de emitir su mensaje del 21 de mayo, el equipo comunicacional de Ricardo Lagos ha generado la imagen de un Ejecutivo que da soluciones concretas a los conflictos. Juego de ilusionismo, que como todo artificio, deberá probar su efectividad.
 


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