Santiago de Chile,  Lunes 11 de Diciembre de 2000

REGIONES DE BIOBIO Y LOS LAGOS:
Con Violencia Se Reactivaron las "Tomas" Mapuches

En Lago Ranco, indígenas provocaron un incendio con bombas molotov, mientras que en la Región del Biobío miembros de la comunidad Sara de Lebu realizaron rogativa en predio sobre el que dicen tener derechos ancestrales.
 

VALDIVIA/CONCEPCION (Rodrigo Obreque y Patricio Gómez).- Cerca de 25 mapuches de la comunidad Calfulef-Huenuman, residentes en la comuna de Lago Ranco, Décima Región, intentaron en la madrugada de ayer ocupar el fundo Tringlo de esa localidad, del que ya habían sido desalojados violentamente por Carabineros hace tres semanas.

Los hechos se registraron alrededor de las 5 de la madrugada cuando los indígenas ingresaron al predio, perteneciente a Marcelo Ruiz, sorprendiendo a los efectivos policiales que custodiaban las faenas de explotación forestal que allí se realizan.

Una vez dentro de recinto, los agitadores iniciaron un incendio utilizando bombas molotov, el que consumió la vegetación en un área de 30 metros a la redonda. Más tarde el siniestro fue controlado por Carabineros.

Posteriormente, se enfrentaron con palos y otros objetos a personal de las fuerzas especiales de Carabineros, quienes finalmente obligaron a los comuneros a abandonar el predio.

Los comuneros mapuches señalaron que la razón de la toma radicaba en la explotación de bosque nativo por parte de empresas forestales, y emplazaron a los administradores del predio a reconocer que esas tierras son de propiedad indígena desde fines del siglo 19.

Uno de los voceros de la comunidad advirtió que si el Gobierno no soluciona en el corto plazo este problema, "se intensificarán nuestras acciones".

En tanto, en la Octava Región una treintena de indígenas, pertenecientes a la comunidad mapuche Sara de Lebu, ingresaron a las 14.00 horas del sábado, en forma pacífica, a un predio ubicado a 10 kilómetros al sur de la comuna de Los Alamos, en la provincia de Arauco, aduciendo tener sobre parte de su superficie - de 66 hectáreas- títulos de merced.

El predio había pertenecido anteriormente a una organización vinculada a la Compañía de Jesús y fue vendido a su actual propietaria, Martina del Carmen Saavedra Naín, cuando la entidad religiosa se retiró de Los Alamos.

Luego de ingresar al lugar, los ocupantes iniciaron una tradicional ceremonia de rogativa (nguillatun), que se prolongó hasta pasadas las 15.00 horas de ayer.

El vocero de la Coordinadora Mapuche Arauco-Malleco, José Huenchunao, respaldó la acción, calificándola como "una legítima expresión de la voluntad de esa etnia por obtener la devolución de sus tierras usurpadas ante la falta de solución y la pobreza que afecta a las comunidades que ven cada vez reducidos sus espacios territoriales".

Integrantes de otras comunidades mapuches aledañas también se sumaron a la rogativa.

Poco después llegó hasta el lugar un contingente de carabineros que se mantuvo a corta distancia para evitar acciones violentas.

Del hecho se informó al Juzgado del Crimen de Lebu bajo el cargo de usurpación de tierras, luego que el dueño del fundo no autorizara la permanencia de los indígenas en el lugar.

Advirtieron que mantendrán esa acción hasta obtener que se les restituyan parte de esas tierras, ya sea por la compra de ellas por parte de la Corporación Nacional Indígena (Conadi) o por acuerdo directo con su dueño.

Trascendió que no existe ninguna reclamación legal en los tribunales de Lebu de esa comunidad mapuche sobre la propiedad de esas tierras.

Con esta ocupación se reactiva el conflicto étnico en la provincia de Arauco, donde unas 200 comunidades reclaman una superficie aproximada de unas 60 mil hectáreas, principalmente en las comunas de Los Alamos, Cañete, Tirúa y Contulmo, sobre los cuales dicen tener derechos ancestrales y títulos de merced.

La mayoría de las comunidades indígenas de esa provincia están vinculadas a la moderada Entidad Territorial Lafquenche, que lidera el alcalde de mapuche de Tirúa, Adoldo Millabur.

De ellas, sólo una veintena responderían a la radicalizada Coordinadora Arauco-Malleco, que reivindica todas las formas de lucha para recuperar sus tierras, existiendo más de 10 integrantes de ellas procesados por los tribunales de Lebu y Cañete, incluyendo al propio Huenchunao, por ocupaciones de fundo y atentados incendiarios.


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