Lunes 24 de Mayo de 1999Puntos de vista
Mapuches sin representaciónUna de las facetas que hace más difícil la solución del problema mapuche está dada por el hecho de que los mapuches no están sometidos a los cánones de representación de colectividades que imperan en las sociedades occidentalizadas. Los mapuches, al igual que los pehuenches y huilliches, no han estructurado sociedades jerarquizadas: de caudillos con poderes vitalicios, hereditarios o no, o de autoridades mandatarias y en ambos casos con facultades y medios para hacerse obedecer.
Las agrupaciones de familias que se denominan "comunidades" mapuches, deciden sus asuntos de interés común, por medio de consensos laboriosamente logrados y siempre sujetos a revisión. Los mapuches no tienen la misma cultura nuestra de actos jurídicos colectivos vinculantes. Desde un punto de vista moral, no tenemos derecho a imponer nuestra cultura jurídica, amparados por la amenaza de una fuerza irresistible: privativa de libertad y de medios de sustento.
Se presenta como agravante de la dificultad para el establecimiento de procesos de confiable mutuo entendimiento con los mapuches, la circunstancia de que sus "comunidades" se hallan dispersas en un gran número de reductos rodeados de propiedades de "huincas". Una comunidad no se siente comprometida o interpretada, en modo alguno, por las negociaciones que emprendan otras comunidades, aun cuando sean próximas.
La invalidez de las representaciones y la dispersión geográfica de los mapuches rurales y urbanos, dan la apariencia engañosa de ser ventajosas para sus contrapartes "huincas" de la sociedad política o civil. En apariencia, los mapuches, pehuenches y huilliches no presentan una amenaza de conflictos étnicos de violencia desquiciadora de la paz nacional. Hasta ahora los conflictos son particulares y muy concretos; están reducidos a la reivindicación extrajudicial de predios determinados.
Las exorbitantes pretensiones separatistas del "Aucán de todas las tierras", de constituir una nación mapuche, no tienen asidero sociológico ni geográfico. Tampoco puede concederse viabilidad para largo plazo a las ambiciones más moderadas de la conquista de una autonomía como la de los vascos. Los vascos, lo mismo que los escoceses, los galeses, los esquimales, los aborígenes de Nueva Caledonia y otros pueblos orgullosos de su diferenciación étnica, habitan en vecindad continua y son amplia mayoría en un determinado territorio.
Los agentes políticos pueden sentirse tentados a sacar provecho de las debilidades institucionales y geográficas de los mapuches para continuar en el camino simplista de concederles más tierra. De este modo, de hecho, consolidan para los indígenas su condición de minorías étnicas segregadas y sometidas a inamovibles discriminaciones negativas. Bien sabemos todos que en una generación más la población rural de Chile se habrá reducido a un tercio de la actual. ¿Qué ocurrirá si entonces, cerca del año 2030, desde el Biobío hasta Puerto Montt la población rural sea casi exclusivamente de indígenas sufrientes de un empobrecimiento mayor en relación a los de los "huincas" urbanos?
En verdad el problema indígena requiere cualidades políticas extremadamente escasas en nuestro país: imaginación creativa y coraje moral. ¿Alguien duda de esta afirmación? Lo invitamos a observar con crítica serena el manejo gubernamental de la crisis de energía hidroeléctrica.
Necesitamos con urgencia comprender y entendernos lealmente con los pueblos indígenas y necesitamos integrarlos en plenitud de sus derechos a la nación chilena, sin menoscabar sus identidades culturales. Es claro que nuestras instituciones de derecho público no están capacitadas para enfrentar este desafío. Con alarma vemos que la "clase política" prefiere concentrarse con cuerpo y alma en los conflictos por el poder presidencial. Quizás sea el momento en que las fuerzas vivas de la sociedad civil asuman roles protagónicos en la solución de este problema con riesgo de consecuencias de mayor envergadura para mediano plazo.
Carlos Neely I.
| ©1998 todos los derechos reservados para Diario del Sur S.A. |