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Un poeta-historiador del pueblo araucano indomable
Reinaldo Villegas Astudillo

Venezuela, Jueves 15 de mayo de 2003

Por fin, gracias a la gentileza de Zenith, su hija,  tenemos en nuestras manos la Historia de Nacimiento, obra póstuma del fraterno amigo, Ramón Navarrete Stagg, publicada por la Municipalidad de la ciudad sureña chilena en diciembre de 1999, a cuatro años de la desaparición física de este escritor del Bío-Bío con lo cual se le ha hecho justicia a quien transitó durante su existencia entre la poesía y la historia. Con este creador compartimos inquietudes de similar naturaleza, entre la década de 1960 y los primeros años de aquélla que estremeció a las entrañas a Chile, como lo fue la de 1970. Aunque, tal intelectual nos superaba en aproximadamente unos veinticinco años en la edad cronológica, logramos identificarnos plenamente en los quehaceres que desarrollábamos.

Era la época en que nosotros trabajábamos en la elaboración de la tesis de grado, incursionando en el estructuralismo, metodología que recién se empezaba a utilizar en la exégesis literaria para lo cual , entre otros textos teóricos, desentrañábamos La Estructura de la obra literaria del ensayista y profesor universitario chileno, Felix Martínez Bonatti, formado en Alemania a fin de adquirir un conocimiento nuevo que nos permitiría abordar el análisis de El mundo es ancho y ajeno, obra narrativa estelar del escritor peruano Ciro Alegría. Era la época, igualmente, cuando Navarrete Stagg hacía los esfuerzos creativos con el afán de otorgarle una nueva expresión al canto poético, traspasando el linde de lo tradicional , que a veces caía en lo artificioso para dar paso a lo natural y cotidiano.
Y fue así como en el año 1964, nos sorprendió gratamente con la creación “Doscientos siete cumpleaños”, motivado en una calle del pueblo de Hualqui, ribereño del Bío-Bío donde residíamos. Conocido el poema por el catedrático Jaime Giordano, quien en esos meses elaboraba una antología de la poesía de la región, de inmediato lo incorporó por su calidad estética y vital. La publicación se hizo en la prestigiada Revista “Atenea” de la Universidad de Concepción, en la cual décadas atrás había sido colaborador el ensayista venezolano Mariano Picón Salas, durante el exilio en Chile. De esta suerte, el poeta recién descubierto compartió honores con voces consagradas como Gonzalo Rojas, Alfredo Lefebvre y otros connotados creadores de la región sur de Chile. Con posterioridad y por motivos laborales, se internó en algunos pueblos enclavados o cercanos a la cuenca del Bío-Bío como Mulchén, Collipulli, Negrete y Nacimiento.

Paralelamente, a la futura producción poética que jamás pudo difundir en vida y cuyos originales ya se encuentran en nuestro poder en espera de plasmarlos en otra edición póstuma, se dedicó a penetrar en la historia protagonizada entre el pueblo mapuche y el conquistador español en la región de la Frontera , constituida por el río Bío-Bío y poblaciones aledañas. Centrado en una de éstas, Nacimiento, donde culminó la actividad como docente del Liceo de la villa, incansablemente y por años, leyó, estudió, investigó y recogió antecedentes desde la misma época en que se inició el enfrentamiento entre un pueblo aborigen belicoso y el europeo conquistador, a mediados del siglo XVI.

En el capítulo inicial, aborda los primeros encuentros entre ambas fuerzas, destacando el impacto que produce en el pueblo nativo el constatar, un día de ese siglo la presencia de seres, que les parecen “mitad hombres y mitad animales”, tal vez por las cabalgaduras que montan, dado que los caballos eran desconocidos hasta ese siglo en el continente. A esto se agrega, la indumentaria que visten con yelmos, corazas y armaduras. Son nada menos que las huestes imperiales de don Pedro de Valdivia, conquistador de Chile, que por primera vez se desplaza por territorios tan temidos, donde habita el pueblo araucano. De este periodo, se destaca la presencia de Lautaro, el líder indígena, quien primero se infiltra en calidad de yanacona entre las huestes españolas, sólo con el objeto de conocerlos más íntimamente. Así, se da cuenta que son seres humanos como los de su raza, con debilidades y que es posible enfrentarlos. Aprende el manejo de las armas que poseen y se convierte en un eximio jinete. En seguida, retorna en busca de su pueblo para organizarlo, a través de un plan de combate que surge de su condición de estratega, que lo relevaen el ámbito aborigen continental. El éxito de Lautaro es tan notable, que el 25 de diciembre de 1553 los mapuche logran tal victoria, gracias a las maniobras ejecutadas por el genial guerrero, quien al mando de millares de indígenas pone fin a la vida del hidalgo español Pedro de Valdivia, en el sitiado fuerte de Tucapel. Lautaro prosigue en la lucha, inflingiendo derrotas a las tropas hispánicas y detener así el avance dentro del territorio que les pertenece. Sin embargo la traición se hace presente, cuando un hermano de etnia, yanacona de los invasores, conduce a los españoles hasta el lugar en que se halla acampado. Lo atacan por sorpresa y lo abaten definitivamente.

En el capítulo II, Navarrete Stagg alude al levantamiento del Fuerte de Nacimiento por el Gobernador, Alonso de Ribera en 1603. Este, al ser designado por el Rey Felipe III, se encuentra con un panorama desolador: las tropas españolas están venidas a menos, sin motivación de ninguna especie y desde hace un tiempo han dejado todo el espacio disponible a los araucanos en el desarrollo de las acciones guerreras. Ribera, joven de 40 años, ex combatiente en Flandes con un meritorio accionar bélico y héroe de mil batallas, de inmediato reorganiza las huestes en la región de la Frontera. Solicita apoyo al rey, a fin de conformar un ejército de primer nivel para de esta suerte enfrentar con éxito al enemigo. Inspecciona y estudia la zona y decide ordenar la construcción de varios fuertes para detener el asalto mapuche, entre los cuales figura el de Nacimiento que se llega a convertir en una de las principales fortalezas del citado territorio.
Indudablemente, Ribera resalta por el carácter de osado guerrero y por su postura donjuanesca. Soltero, arriba a Santiago recién designado como Gobernador, acompañado de una hermosa dama peruana con la cual convive algún tiempo, lo cual despierta las más acerbas críticas de las familias españolas y criollas que cuestionan tal relación, especialmente de parte de las integrantes del sector femenil. Para evitar, tales críticas Ribera le solicita a su compañera, que se case ficticiamente con uno de sus subordinados para evitar los destructivos comentarios y así continuar con una relación más tranquila. En Santiago, el Gobernador corteja a las hermanas Lisperguer, una soltera y otra casada, mujeres que asumen las funciones de anfitrionas en la residencia gubernamental en los frecuentes saraos y fiestas que organiza el galán-gobernador. Posteriormente, Don Alonso se enamora perdidamente de una criolla, hija de un capitán español con la cual contrae enlace sin licencia real. Esto le significa el odio profundo de las Lisperguer que intentan envenenarlo y la reprobación del Rey, por haberse casado sin su consentimiento. De esta forma , es sancionado y la autoridad real decide trasladarlo a Tucumán.

A través del siglo XVII, se suceden innumerables gobernadores, incluyendo a Alonso de Ribera, que retorna por segunda vez, pero a pesar de los esfuerzos que hace cada uno de ellos, la lucha continúa encarnecidamente y se mantendrá en los mismos espacios, sin que los españoles puedan avanzar hacia el sur de la Capitanía General. De esta época, vale la pena hacer mención de la desacertada decisión real de esclavizar a los mapuche, que logran obtener en calidad de prisioneros y de los propios yanaconas que les sirven en actividades domésticas. Esta situación se prolongará por un determinado tiempo, hasta cuando se organizan las huestes nativas y se produce un alzamiento de gran envergadura que se traduce en asalto y destrucción de innumerables poblados. Refiere, Ramón Navarrete Stagg:

“Los indios cautivaron más de 1300 personas españolas. Saquearon e incendiaron 396 estancias. Robaron cuatrocientos mil cabezas entre caballares y lanares. Se perdieron las plazas y las ciudades de Arauco, San Pedro, Colcura, Buena Esperanza, Santa Juana ,Nacimiento, Talcamávida, San Rosendo, Boroa, Yumbel, Negrete, Chillán…” Y agrega, a modo de reflexión: “Nunca se había visto la furia humana desatada de manera tan horrorosa. Era la hecatombe y el desplome del esfuerzo de dos generaciones. Era la venganza de un pueblo belicoso, hostigado y perseguido, pero indomable”.

A través de este relato histórico, situado en la frontera mapuche se mencionan innumerables caciques que dirigieron a los altivos guerreros durante este periodo colonial, posterior a las legendarias figuras mencionadas por la historia oficial Destacan, entre otros: Catrilebo, Camumanqui, Tarpellanca, Neculhuemu, Curapil, Quilapán, etc. Asimismo, en el ámbito de lo espiritual y religioso se indica que las congregaciones de los agustinos, franciscanos, y posteriormente jesuitas, intentaron incorporar a los mapuche dentro de la doctrina cristiana , sin embargo no lograron en su totalidad los objetivos propuestos en tal evangelización. De los terremotos que cada cierto tiempo han afectado a Chile, se hace referencia a los ocurridos en 1647, 1730, 1751 y 1833.; todos, acompañados de maremotos, entre los que resaltan por la fuerza telúrica, el de 1751, que en la práctica hizo desaparecer bajo el mar a la ciudad de Concepción, situada para aquellos años en la región costera, correspondiendo en la actualidad a la localidad de Penco. Posteriormente, la ciudad fue reconstruida en una zona, constituida por un valle, enmarcado por los ríos Bío-Bío y Andalién. En tanto, el sismo de 1835, denominado “La Ruina” afecta nuevamente a esta ciudad ahora reconstruida en la primera etapa republicana. Es el tiempo en que el sabio venezolano, Simón Rodríguez ejerce como docente en el Instituto Literario penquista. Acaecida la tragedia telúrica ­agregamos nosotros- Rodríguez es designado para elaborar un informe sobre los daños ocasionados por este movimiento sísmico, que dejó a toda la renacida ciudad en el suelo.

Del siglo XVIII, extensamente descrito por la diestra pluma de Navarrete Stagg, aludimos a la presencia del gobernador Ambrosio O¨Higgins, quien se convierte en el progenitor del padre de la patria, Bernardo O´Higgins. Don Ambrosio, de origen irlandés al servicio de la corona española, lleva a cabo el famoso parlamento de Negrete, localidad donde vivió y descansan los restos del autor de la relación histórica que describimos y comentamos. Este encuentro entre mapuche y españoles se desarrolla en 1786 en el cual se acuerda, fundamentalmente, atenuar la beligerancia bélica dejando los conquistadores vivir con más tranquilidad en el territorio que han defendido ya por más de dos siglos.

El siglo XIX, se inicia con la emancipación del territorio chileno del poder español en un proceso que se prolonga entre 1810 y 1818. Luego, viene un periodo de anarquía en la región de la frontera. El nuevo gobierno de Chile está preocupado mayormente de la zona central, donde se enmarca Santiago, la capital, en tanto la región del Bío-Bío , cuya ciudad capital es Concepción se mantiene con una autoridad provincial desasistida en el aspecto militar. Todo esto contribuye al surgimiento de montoneros, donde participan españoles rezagados que aún permanecen en el país, criollos exaltados como Vicente Benavides y bandoleros, dirigidos por los hermanos Pincheira. Esta situación de latrocinio, pillaje y caos descontrolado se prolongará hasta la década de 1830, cuando las fuerzas republicanas al mando de los generales Ramón Freire y Manuel Bulnes derroten definitivamente a estos desalmados. Por aquí se destaca a un personaje histórico llamado Eusebio Ruiz, oriundo de las localidades de Nacimiento y Santa Juana, no relevado por la historia oficial, con la excepción de Benjamín Vicuña Mackenna . A los quince años de edad, se incorpora en las huestes de Ramón Freire para combatir a los montoneros.
Protagoniza arriesgadas hazañas que ponen en peligro su vida, pero se impone su valentía hasta que cae fatalmente en la batalla de Loncomilla, escenificada entre los dos bandos en que se divide el ejército chileno, con un grupo que apoya al general José María de la Cruz, ex intendente de Concepción, quien pretendía sustituir en las funciones presidenciales a sus coterráneos, José Joaquín Prieto y Manuel Bulnes, pero las fuerzas castrenses y oligárquicas centralistas postulaban a Manuel Montt. Después de tal sangriento enfrentamiento entre hermanos, el general De la Cruz desiste en sus pretensiones poniéndose fin a esta acción bélica interna, lo cual permite que se erija como presidente de Chile, al candidato ya indicado.

Finaliza la obra de Navarrete Stagg,, aludiendo a la llamada “Guerra de la Pacificación”, para otros historiadores considerada más bien como “Guerra de Exterminio”. Se presenta, cuando el gobierno republicano de Chile, ya consolidado, inicia la conquista del territorio mapuche, a sangre y fuego, arrebatándoles las tierras para entregárselas a los colonos europeos, especialmente alemanes ­reflexionamos nosotros- que de acuerdo con las ideas de los positivistas y en especial del pensador argentino Domingo Faustino Sarmiento, exiliado en Chile y asesor del presidente Montt, estimaban que los germanos “poseían más inteligencia que los mapuche, porque tenían un cerebro más desarrollado”.

Existe una segunda parte, incorporada a esta obra, escrita por el profesor de Biología y Química de Nacimiento, Claudio Carrasco, que presenta una visión centrada en la evolución de la localidad que da nombre a la relación historiográfica durante el siglo XX con sus instituciones, acompañadas de ilustraciones y fotografías como un informativo de la localidad.

Se cierra la obra, con una referencia del Alcalde, Profesor Oscar Guerrero, promotor de la publicación, quien agradece a nuestro caro amigo, su contribución histórica al señalar: “La Historia de Nacimiento permitirá además, reconocer la incansable labor de un Hijo de esta Tierra, quien con un acucioso trabajo de rigurosa investigación realizada por largos años recopiló y condensó los antecedentes suficientes para reconstruir en la inexorable línea del tiempo, la historia de nuestra comuna. Nos referimos al profesor e investigador, señor Ramón Navarrete Stagg ( Q.E.P.D.)”

Creemos, finalmente, que el poeta-historiador de la región del Bío-Bío, -donde ha existido el pueblo más indomable aborigen de América, que en el presente prosigue luchando para recuperar parte de las cinco millones de hectáreas expoliadas- en la otra realidad a la cual trascendió para continuar soñando por una eternidad, se le está reconociendo post-mortem su obra. Ahora, esperamos que más temprano que tarde, sus creaciones poéticas podamos difundirlas, por la valoración estética de que son portadoras, que indudablemente superan con creces a innúmeros de poetastros, plenos de ínfulas que pretenden ocupar espacios, buscando con obsecuencia el apoyo de algunas autoridades gubernamentales, universitarias, municipales y de otra índole para editar trabajos carentes de calidad, que al poco tiempo caen en el olvido y sólo sirven para acrecentar currículum y satisfacer el ego del núcleo familiar

(*): Escritor chileno-venezolano, radicado en Venezuela.

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