Hay seis detenidos por la muerte de dos indígenas
Mapuches relatan ataque de su propia
comunidad
La violenta agresión entre pehuenches habría sido motivada
por venganza. Además, las familias involucradas mantienen profundas
diferencias respecto a la recuperación de tierras.
Fabián Alvarez y Dayana Arrepol/Concepción
Cerca de las 22 horas de la noche del sábado, un grupo de 24
pehuenches de la familia Huenupe se encontraba alrededor de un fogón,
al interior de la comunidad de Cauñicú, en el Alto Biobío.
De improviso, sintieron dos disparos y huyeron hacia una vivienda en construcción.
"Las mujeres y los niños se escondieron bajo unos colchones
y los hombres no tuvimos tiempo para reaccionar. Unos 40, entre pehuenches
y colonos, se nos vinieron encima, golpeándonos con palos, piedras,
hachas, y disparándonos con escopetas", sostiene Héctor Huenupe
Pavián (35 años), tras el violento ataque sufrido por la
familia indígena a manos de miembros de su propia comunidad, lo
que dejó dos muertos y 10 lesionados, hechos por los que el gobierno
se querellará.
"Los carabineros se paseaban por afuera sin intervenir, aunque
ahora lo nieguen", agrega Huenupe, y afirma desconocer el motivo de la
agresión a su familia, aunque sus sospechas apuntan a un hecho ocurrido
hace una semana, cuando el lonko de la comunidad, Ramón Naupa, fue
agredido por su hermano Cristián Huenupe.
El episodio habría provocado el ataque a la familia, por
el cual hay seis miembros de la comunidad detenidos y a disposición
de la justicia. Estos son Santiago Porteño, Juan Huenupe, José
Maripil, Angel Porteño, Mariano Porteño y Carlos Curriao.
Todos enfrentan cargos por homicidio, porte ilegal de armas de fuego, lesiones
y daños a la propiedad.
Naupa, en tanto, señala que luego de haber sido agredido
sólo comunicó el hecho a su comunidad, "la que se conmovió
con esto". Pero niega que el ataque a la familia haya sido propiciado por
él y afirma que "este caso tiene que investigarlo la justicia".
A pesar de este hecho, las viejas rencillas entre la familia atacada
y el resto de la comunidad ya eran conocidas, debido a la distinta opinión
de ambas partes sobre el proceso de restitución de tierras. Mientras
la primera pretende la recuperación de los predios ancestrales mediante
la ocupación, la organización formal opta por las negociaciones
con el gobierno, el que se ha comprometido a relocalizar a los colonos
del área para comprar las tierras.
Además, para Ramón Naupa, la familia Huenupe está
"manejada por el Consejo de Todas las Tierras", lo cual Héctor Huenupe
rechaza afirmando que "sólo nos orientan", sostiene.
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