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pesar del ataque con piedras que recibió el viernes un camión
militar que transportaba viviendas prefabricadas en el Alto Biobío,
el Serviu informó que continuarán las faenas de construcción
de 315 casas, para las que se ha contado con el apoyo logístico de
personal y tres camiones del Regimiento Roberto Silva Renard, de Concepción.
Se trata de 122 viviendas prefabricadas de
madera en el Cajón del Biobío y de 193 en el Cajón del
Queuco, destinadas en un cien por ciento a familias pehuenches, ambos lugares
de difícil acceso donde se ha requerido la participación del
Ejército, pues sus camiones son los únicos que pueden llegar
a la zona.
Según el director del Serviu, Juan
Pablo Gramsch, quien visitó la semana pasada las faenas, los distintos
grados de avance en esta iniciativa son muestras de una realidad palpable.
"Hemos visto ya varias casas. Algunas de ellas están cien por ciento
terminadas, y otras, en proceso de terminación, como ocurre en la
comunidad de Pitril. Ahora estamos inspeccionando el avance de las obras
que en este sector del Queuco, considera la construcción de 193 viviendas
para las comunidades pehuenches de Malla Malla, Cauñicú, Pitril,
Trapa Trapa y Butalelbum".
En la zona del Alto Biobío, el Serviu
construye este proyecto con fondos del programa de subsidio rural, que al
estar concentradas en un área de desarrollo indígenea reciben
un aporte de 250 UF (4,2 millones de pesos). También cooperaron la
Fundación San José de la Dehesa (70 UF por vivienda) y la Oficina
Coordinadora de Asistencia Campesina (36 UF). Estas casas tienen una superficie
de 52 metros cuadrados cada una y consideran una inversión total de
1.900 millones de pesos, donde .
En cuanto a su modalidad de construcción,
al llegar al sitio donde se emplazan, se instalan sobre fundaciones ya ejecutados
en poyos de concreto, para luego ensamblar las secciones entre sí,
en un terreno previamente preparado.
Condiciones difíciles
La gran dispersión de las familias
y la lejanía hicieron fracasar en dos ocasiones previas la ejecución
de este proyecto. Finalmente, la empresa Arcosen inició en septiembre
las faenas que debieran estar concluidas en mayo próximo.
Gramsch subrayó las dificultades de
construir en estas zonas aisladas, lo que significa generar condiciones de
flexibilidad para que tanto la empresa como el propio Serviu tengan las facilidades
para terminar estas casas. "Es muy importante destacar que las viviendas
que estamos construyendo tienen aislación especial y condiciones de
habitabilidad muchísimo mejores, que esperamos, permitan cambiar la
vida a algunas familias que viven en condiciones de extrema pobreza".
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