
jueves 10 de octubre de 2002
Empresario Rául Pérez Serani
"Mis tierras jamás
estarán en venta"
Desde hace dos años no sube con animales a las veranadas, en
la precordillera de Antuco. "Si lo hiciera, tendría que matar..."
"Arriba, las cosas no dan para más", dijo a su vez el werkén
Félix Tranamil. Esperan que el gobierno agilice el traspaso de tierras.
"¿Vender mis tierras...? Jamás, prefiero morir", expresó
el empresario de Huépil, Raúl Pérez Serani, propietario
de 17 mil hectáreas planimétricas en el cajón del
Queuco, pero que hoy están bajo el control de los pehuenches, según
reconoce.
"Yo no hago trato con ladrones", agregó, acerca del objetivo
de la marcha de pehuenches a la ciudad, encabezados por el werkén
de Trapa Trapa Félix Tranamil en busca de títulos que les
reconozcan dominio legal sobre 250 mil hectáreas en el Alto Biobío,
incluida las tierras de Pérez Serani. Para ello, piden un compromiso
por escrito del intendente Tohá y no se silenciarán, dicen,
hasta conseguirlo.
Pérez Serani dijo ser dueño de 5 mil cabezas (ovejas,
cabras, vacunos y caballares), y entre otros bienes, perdió 800
cabezas a manos de pehuenches con las consiguientes pérdidas en
la producción de lanares y vacunos. "Es una vergüenza; en Chile
se acabó el derecho de propiedad, se acabó el Estado de Derecho
y hoy tengo que arrendar veranadas para los animales". En el Juzgado de
Santa Bárbara están incoadas las causas judiciales que dan
cuenta de ello, aunque para el tribunal "nadie es sospechoso", se quejó.
Desde hace dos años dejó de ir a los predios Quebrada
Honda, Curamallín, Las Vallas y Vega Larga, que hace 20 años
compró a la Sucesión Abraham Ortiz, y cuyos títulos
datan desde hace 110 años. "Compré esas tierras porque las
necesitaba para pastoreo de mis animales. Dejé de ir, porque casi
me matan a mí y a mi gente, y si lo hiciera, tendría que
matar", dijo. Bajo esta administración, cree, no va a conseguir
reponer sus derechos a la propiedad, pero "ya llegará un buen gobierno
que haga respetar las leyes".
Las Termas de Nitrao son parte de sus dominios, pero tampoco puede
acceder porque están bajo el control de los pehuenches."Han echado
árboles abajo y construido casas", dijo, tras precisar que, desde
que llegaron "políticos al Alto Biobío la situación
es horrible". Antes, los vecinos tenían una buena relación
y trabajaban para él.
En paz
Tranquilo, dijo Félix Tranamil, será el arribo y permanencia
de los pehuenches en Concepción. Universitarios, sindicatos y organizaciones
sociales conforman la red de apoyo aquí, y ayer se disponían
a gestionar los permisos necesarios en la gobernación y en la municipalidad
para realizar un acto y plantar una araucaria en la plaza. "Si no hay permisos,
el panorama puede cambiar", dijo.
Su norte es lograr un planteamiento sobre la base de expropiaciones
para resolver el asunto de tierras. En el trayecto de 300 kilómetros
han caminado 50 pehuenches, pero a la ciudad entrarán 250 personas.
"Usamos esa estrategia, porque no teníamos como financiar alimentación
y alojamiento de 200 pehuenches en la caminata", señaló.
Tranamil dijo que "arriba, las cosas no dan para más", pero
aseguró que vienen dispuestos a conversar.
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