En la carta pastoral "Por la dignidad y el respeto del pueblo pehuenche"
dada a conocer ayer por el obispo de Los Angeles, monseñor Miguel
Caviedes dice que a la Iglesia le preocupa la irrupción del modo
"huinca" de pensar y actuar destruyendo el frágil equilibrio económico
del pueblo pehuenche, abandonando su forma tradicional de subsistencia
para llegar a crear una dependencia salarial.
Según el documento también preocupan la situaciones de las
poblaciones relocalizadas con un futuro incierto en un mediano plazo, y
que actualmente subsisten en clara dependencia refiriéndose a los
indígenas relocalizados en el sector El Huachi y El Barco. Similar
preocupación la tienen con las familias de pequeños campesinos
no indígenas que han debido sufrir sistemáticas campaña
de amedrentamiento y hoy se encuentran temerosos, desorientados y hacinados
viviendo en mediaguas en espera de una solución que tarda en llegar.
Expresa que en la medida que el tiempo avanza se tensiona cada vez más
la situación, no obstante -aclara la autoridad eclesiástica-,
no es fácil llegar a una idea cabal del problema, sobre todo a causa
de la realización en ese territorio de considerables obras de ingeniería
hidroeléctrica. A ello, se agregan problemas relacionados con la
actual tenencia de la tierra y con una mayor conciencia por parte de los
líderes pehuenches de las carencias de su pueblo.
Por otra parte, la Diócesis sostiene que el aprovechamiento que
se ha hecho de los pehuenches no ha sido, solo económico, También
algunas "ideologías han pretendido justificar sus postulados y actividades
utilizando la causa pehuenche como bandera llegando incluso a generar antagonismos
entre hermanos y que tuvo su punto de mayor visibilidad frente al tema
de la construcción de la Central Ralco".
Finalmente, dan su decidido apoyo a la actual Ley Indígena que estima
debe ser perfeccionada y fortalecida para cumplir mejor su objetivo.
Carta Pastoral
La Carta Pastoral se encuentra dividida en cuatro capítulos ; el
primero enfoca las razones porque la Iglesia interviene en el tema enfatizando
que no puede cerrar los ojos ante ninguna realidad humana; en el segundo
capítulo, con una pequeña historia se refiere a la acción
pastoral de la Iglesia en esa zona y a la vez se pide perdón por
lo que se ha podido omitir. En el capítulo tercero pretende poner
ante la consideración de los fieles lo que ocurre en la zona y que
complica más la convivencia de las comunidad y finalmente culmina
el documento con los caminos que propone la Diócesis, vale decir,
algunos vías que se perciben dentro de la visión de la Iglesia
como un camino de solución a esto que se presenta como más
difícil de resolver.
Está basada además en una serie de citas que le dan una fundamentación
en el estudio de la Carta, entre ellos el documento de Puebla, del Magisterio
de los Obispos de Latinoamérica, del Papa Juan XXIII, del Papa Paulo
VI y Juan Pablo Segundo, entre otras citas que fueron alimentando el estudio,
usando la memoria de la Iglesia para enfrentar este desafío. |