El senador Alberto Espina, de Renovación Nacional, opinó
que en el país hay poca conciencia social del drama humano que se
vive en La Araucanía, situación que estimó debe ser
revertida a la brevedad posible.
Criticó la falta de una política gubernamental adecuada para
los sectores rurales y mapuches en la Novena Región que, además,
considera ha sido perjudicada por el Mercosur. A su juicio, el sector privado
tiene un rol importante para superar tal realidad; refleja un debilitamiento
del estado de derecho por la falta de sanciones adecuadas a quienes recurren
a la violencia.
-¿Cuál es su diagnóstico de la situación mapuche
actual?
-De pobreza, de abandono, de postergación, que necesita urgente
de inversiones privadas, apoyo del gobierno a través del gasto social,
oportunidades de desarrollo de la región. Las políticas que
se han aplicado de entrega de tierras sin asesoría ni apoyo han
resultado un fracaso.
-De acuerdo a ello ¿qué espera del gobierno para progresar
allá?
-Trabajar en el frente de la violencia rural. Creo que es muy importante
que se recupere la confianza y la tranquilidad en La Araucanía.
Nuestra región no es una región donde deba reinar el temor
en los campos porque se le vaya a quemar a alguien su fundo o porque vaya
a sufrir atentado contra su vida. O sea tiene que haber un respeto al estado
de derecho para que la gente se sienta segura. Eso es misión del
gobierno, dar seguridad y tranquilidad a la gente. Por lo tanto, actuar
en contra de los violentistas. En segundo lugar, comprometerse en políticas
que incentivan la inversión privada y que ayude con fondos sociales
directamente a las comunidades más pobres, no en un rol asistencialista
sino más bien dándole instrumentos y oportunidades para que
con su propio esfuerzo puedan salir adelante.
-Ante esa situación que data de muchos años ¿a qué
se debió que no se hubiesen aplicado anteriormente medidas como
las que recomienda?
-Tengo de esto una visión bien formada. Creo que la regla general
es que se ha prometido mucho por los últimos gobiernos, incluso
antes de la Concertación, y se ha hecho muy poco en concreto para
derrotar la pobreza.
-¿A qué atribuye esa falta de acción?
-Creo que ha existido poca conciencia social respecto del drama humano
que significa la pobreza que existe en La Araucanía. Si esa pobreza
hubiese estado en Santiago, creo que a lo mejor se hubiera enfrentado de
una manera distinta.
-¿Por qué no mejora la situación de los indígenas?
-A ver, las razones de fondo son que no hay una política de apoyo
social que sea efectiva hacia las comunidades mapuches y las zonas rurales
más pobres. El trabajo de Indap y de la Conadi han sido muy deficientes.
Los fondos públicos no se han canalizado adecuadamente, la entrega
de tierras no se ha hecho con un criterio de elevar su productividad, de
capacitar a la gente del campo para que las puedan trabajar adecuadamente,
la agricultura ha sido muy perjudicada con el Mercosur. Nos hemos llenado
de productos extranjeros subsidiados y sin embargo los productos de la
región no tienen ningún tipo de apoyo del Estado para poder
ser vendidos. Entonces, las políticas que se han enfocado en eso
han sido muy equivocadas.
-¿Cuál es el rol que corresponde al sector privados en la
zona?
-Fundamental. Si no hay inversión privada, es muy difícil
sacar adelante a La Araucanía. Por eso lo que hace Corparaucanía
que agrupa a todos gremios de la región, encabezados por José
Miguel García, es una iniciativa de enorme proyección, De
hecho hay un parque industrial en la zona de Lautaro que se está
creando y en donde las empresas debieran instalarse e invertir. Para eso
el gobierno tiene que crear normas que incentiven la inversión en
la Novena Región.
Tierras
-¿No
basta la entrega de tierras a mapuches en la zona?
-La situación
real y objetiva de este año es que cuando se entrega tierras se
ha privilegiado a grupos violentistas. En segundo lugar, los resultados
concretos de las acciones judiciales respecto de quienes han ejecutado
esos principales actos violentistas es que están todos libres. En
tercer lugar, que todo eso ha hecho que hoy a través de la señal
de Mininco de vender el fundo "Alaska" y en el fondo a empezar su retirada
de la región, inhibe a la inversión en circunstancias que
una inversión en una región, por todas sus características,
debiera ser hoy la que presentara mayores expectativas por las condiciones
geopolíticas donde se ubica, por el turismo, por la explotación
de madera, por el costo de la mano de obra. Todo se ha ido postergando
porque el cuadro de la realidad es de mucho temor porque los actos de violencia
rurales, que hoy son rurales, se sigan extendiendo.
-¿No
han tenido efecto las acciones judiciales emprendidas?
-Sostengo que
en la Araucanía hay un estado de derecho debilitado, a raíz
de actuaciones de algunos jueces que, a mi juicio, dentro de sus facultades
han sido muy permisivos al dejar libres a personas que son autores de delitos
graves. En otros, porque no ha habido acuciosidad en la recopilación
de información que premita saber exactamente cuales son las organizaciones
que están actuando y, por lo tanto, esa es una información
que amerita un trabajo más profundo, más de fondo, una decisión
política de aislar a los grupos violentistas y permitir que se viva
con tranquilidad y paz en La Araucanía, lo que hoy lamentablemente
en las zonas rurales no existe.
-¿Los
acuerdos con comunidades en la zona no han sido eficaces?
-Nunca debieron
llevarse adelante acuerdos que implicaban que los grupos violentistas finalmente
cumplieran su objetivo que era quedarse con las tierras. Además,
porque ellos mismos señalan que, no obstante, quedarse con sus tierras
siguen reivindicando un concepto autonomista de ciertas comunidades mapuches
y siguen en una conducta de anarquía y de violencia. Entonces al
final eso no va a resolver el problema. |