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En 1997, los niños pobres y con dos apellidos mapuches (indicador para determinar su origen étnico) eran hasta seis centímetros más bajos que la media establecida por la Organización Mundial de la Salud para infantes de 6 años: 116 cm para hombres y 115 cm para las mujeres. En 2005, sin embargo, esa brecha disminuyó y hoy casi no existen diferencias de estatura con la población no mapuche de similares características. El dato no es menor, ya que revela que el factor que influyó en la baja estatura no era étnico, sino de pobreza y que ese cambio está directamente relacionado con su mayor y mejor acceso a la salud y a la educación y -a través de ellas- a alimentación asegurada y balanceada durante gran parte del día (ver recuadro). Sin embargo, la occidentalización de sus costumbres no sólo les ha traído beneficios, ya que mientras en 1997, el 13% de los mapuche era obeso, en 2005 esa cifra sobrepasaba el 20% y sigue subiendo. Así lo demuestran las investigaciones que hace más de una década realizan los doctores Hugo Amigo, Patricia Bustos y Marcia Erazo, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, y Sergio Muñoz y Ana María Alarcón, de la Universidad de La Frontera, cuyos resultados han sido publicados en numerosos artículos y cuyo último trabajo verá la luz a fines de año. Los datos de la investigación no sólo son relevantes, sino que permiten -por primera vez al país- disponer de las estadísticas vitales de esta etnia, que según el último censo corresponde al 4% de la población. "Pasaron muchos años, décadas, en que no podíamos decir nada de la situación de la población mapuche al nacer, al ingresar a la escuela o por qué morían", explicó el doctor Hugo Amigo. Ahora eso cambió. Vulnerabilidad como factor Los investigadores de la Universidad de Chile iniciaron su trabajo hace trece años, recolectando datos en escuelas rurales y urbanas de la Araucanía con el supuesto inicial de que los niños mapuches eran más pequeños que los no mapuches al ingresar a la escuela.Constataron que los mapuches de las zonas rurales más empobrecidas, tenían más baja estatura que los no mapuches, "pero que en la medida que ellos vivían en zonas de mejor nivel socioeconómico, crecían mejor", señala Patricia Bustos. La vulnerabilidad social aparecía como factor. A ese dato se sumó otro muy revelador: los recién nacidos de la etnia tenían medidas antropométricas muy similares a los del resto de la población chilena (incluso los mapuches nacen con 20 gramos más en promedio que "los huincas"). Sin embargo, en zonas de menor pobreza -donde los niños indígenas nacen y crecen de manera similar al resto de la población del país-, los adultos igual eran de menor estatura, ¿por qué?
Si bien la recolección final de datos termina en septiembre de este año, los resultados preliminares permiten sostener que ambos grupos de adolescentes van creciendo igual. "Las niñas mapuches son un poquito más pequeñas al partir la menarquia, pero al final están creciendo más o menos lo mismo (que las no mapuches)", dice Bustos. Eso confirma su hallazgo inicial: mapuches y no mapuches desarrollan su potencial de crecimiento determinados por las condiciones ambientales en que se desarrollan. La vulnerabilidad social determina la talla. Es decir, los niños mapuches que hoy tienen menor estatura es porque viven en zonas más empobrecidas, mientras que los adultos lo hicieron durante su infancia (ver recuadro). El gran riesgo: la obesidad Las mismas razones que explican el aumento de la talla en mapuches, inciden, sin embargo, en un nuevo problema sanitario para ellos: la obesidad. "Es el problema nutricional más importante que enfrentarán los niños indígenas en el futuro si no se implementan medidas preventivas y/o correctivas tendientes a su disminución", sostiene con real alarma la especialista en nutrición Patricia Bustos.Al contrario de lo que pasa con la talla, aquí el principal factor asociado no es la pobreza, sino las mejores condiciones de vida. Hasta ahora, los mapuches se están igualando a los no mapuches en este mal, porque han occidentalizado sus costumbres en alimentación. En la escuela comen lo mismo. La leche con el pan al desayuno, el almuerzo balanceado, pero seguramente también comen galletas y bebidas. "Están abandonando su alimentación tradicional. Mucha comida fácil de preparar, rica en hidratos de carbonos simples y lípidos. Eso ha traído seguramente, como consecuencia, que la población escolar mapuche engorde y tenga a futuro más riesgo de hipertensión y diabetes", explica la doctora Bustos. El fenómeno es mayor en los mapuches urbanos, especialmente los de la Región Metropolitana, más expuestos a la "comida chatarra", aunque paulatinamente crece el sobrepeso en las zonas rurales. Desgraciadamente, se trata de una tendencia mundial y por lo tanto de un llamado de alerta para nuestro país, pues en otras etnias del mundo los índices de obesidad son catastróficos (ver recuadro). "Los indígenas Pima de EEUU y diversos grupos indígenas de Canadá hoy tienen más obesidad que el resto de la población de esos países. Es porque cambiaron sus hábitos alimentarios y su actividad física", sentencia la doctora. En Chile el riesgo es inminente, porque además de la homogeneización de la alimentación, también modificaron sus costumbres físicas, que antaño incluía largas caminatas para desplazarse a buscar comida o leña. Hoy eso no ocurre. ¿Qué se hará desde las políticas públicas? Los datos ya están sobre la mesa. LN
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