Roberto Amaro
Venía saliendo de una reunión de gabinete con todos los intendentes del país y debía, minutos después, revisar una serie de cuestiones propias de reemplazar al Presidente Lagos mientras éste está fuera del país, como vicepresidente de la República. En medio de un ir y venir, impresiona que José Miguel Insulza, ministro del Interior, en cuestión de segundos se permita la serenidad para conversar de todos los temas de actualidad que le ponemos sobre la mesa. Y no son pocos, porque esa misma tarde se realizaba el entierro del joven estudiante mapuche muerto de un balazo en la cabeza (o balín de acero), y un grupo de encapuchados armados de escopetas y rifles habían acompañado el féretro jurando venganza. Mientras, en Santiago la Corte Suprema pedía urgente vista de los expedientes de la serie de muertes en Aysén a raíz de los nuevos antecedentes surgidos que hablan de una red de narcotráfico que supuestamente ha permeado a las autoridades judiciales y policiales locales. También, la misma arde de la entrevista se vivían nuevos momentos judiciales y políticos del llamado "Caso coimas". Y, por si fuera poco, en la mañana del jueves el proceso de reformas constitucionales vivía uno de sus días clave, con la entrega por parte de senadores de la Concertación de cinco alternativas de cambio al sistema electoral a Renovación Nacional.
-Ministro, al parecer se ha salido
del cauce institucional el conflicto con algunas comunidades mapuches.
-Estoy muy triste con lo que ha
pasado. Llevamos varios años con este tema, aunque no califico el
conflicto como generalizado, pero hasta ahora no habíamos tenido
nunca un muerto. Es cierto que se habían registrado otras dos muertes,
pero ambos casos se habían producido en riñas entre comunidades
o al interior de éstas. Jamás algo como esto.
-¿Aún el gobierno no tiene claro qué sucedió realmente?
-No es nuestra tarea, esto lo tiene
que determinar la justicia. Y aún no sabemos el resultado de la
autopsia, que es clave, por lo demás.
-Pero en lo político, no
en lo judicial, es claro que la muerte del este joven ha provocado una
reacción, un cambio de situación muy radical. Hay amenazas
directas de algunos dirigentes, se quemaron casas en la Octava Región
y banderas chilenas en Santiago.
-La gente dice y hace muchas cosas. Ciertamente la situación no es la misma al día siguiente de la muerte de una persona, que el día antes. Y es evidente que hay dolor, que hay una reacción, pero espero que todo vuelva a la calma. Hay incidentes, han incendiado algunas casas y fundos, pero a la vez se trata de grupo bastante pequeños si miramos a todas las comunidades mapuches del sur de Chile. Pero, a pesar de ser un grupo pequeño no me tiene demasiado contento que no tengamos los medios para identificarlos.
-Según la fiscal regional el día del incidente, además de carabineros, había un grupo de empleados de fundos y de las forestales que estaban armados. Hace un tiempo se denunció la articulación de "comandos de autodefensa" al margen de la ley. ¿Estamos ante una muestra de esa articulación?
-No tengo antecedentes de eso. Espero
tranquilo que la justicia haga su labor. No quiere decir que no estemos
preocupados por lo que puede suceder a raíz de esto. Además
coincide con que esta es la temporada en que generalmente se escalan los
conflictos en la Araucanía.
| ©2000 todos los derechos reservados para Diario del Sur S.A. |