Proyecto de Documentación Ñuke Mapu
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Notas

 

 

(1) Debo agradecer a Rolf Foerster por su continuo estímulo y constante ayuda, tanto en a la discusión intelectual como en la facilitación de materiales, sin los cuales este trabajo no hubiese sido posible, y a Rafael Palacios por sus comentarios sobre el borrador original. Así mismo, deseo agradecer a la Rehue Foundation por esta oportunidad.

(2) Rolf Foerster (1999: 52) sugiere que habrían demandas y/o procesos en gestación en el seno del pueblo mapuche que escapan al ámbito de lo étnico y se desplazan al escenario de lo ‘nacional mapuche’ o a si se quiere a lo etnonacional...” . El autor analiza cinco puntos de problematización para aseverar que nos encontramos ante un movimiento nacionalista mapuche a saber: (1) la demanda de reconocimiento como pueblo; (2) las demandas por territorios y no sólo por tierras; (3) las demandas por autonomía política; (4) la emergencia de una intelectualidad nacionalista; y (5) el surgimiento de sentimientos nacionales entre los mapuches (ibídem: 53-56).

(3) Según Walker Connor (1984) los pueblos resienten y resisten ser gobernados por extranjeros. En consecuencia los factores económicos son catalizadores o exacerbadores del conflicto etnonacional.. Esta consideración está en concordancia con las sugerencias del antropólogo Ernest Gellner (1988), quien defiende la idea que “el nacionalismo es un principio político que sostiene que debe haber congruencia entre la unidad nacional y la política”, o lo que es lo mismo entre la unidad cultural, por un lado, y la unidad política, por otro. (Cabe señalar que Gellner está pensando en el Estado nacional)

(4)En este sentido, seguimos una perspectiva netamente nominalista, lo que tiene por consecuencia aseverar que la identidad étnica es simplemente la autoidentificación de un grupo con un membrete o lexema que establece el limite entre la naturaleza y la cultura, entre la humanidad y la animalidad. Así un gran número de pueblos “primitivos” se definen a sí mismos con una denominación que en su lengua significa “los hombres” o a través de un calificativo de exclusividad como “buenos,” “excelentes” o “completos,” reservando epítetos como “malos,” “liendres” o “monos de tierra” a sus vecinos. En otras palabras la identidad étnica sería una forma de etnocentrismo positivo (véase Lévi-Strauss 1979: 309, y 1983: 83, en su formulación primitiva relativa a la “endogamia verdadera.”).

(5) Cabe señalar que al afirmar que la derrota promaucae se produce por la desarticulación social de los aborígenes, León (1991) se refiere básicamente a la división interna que afectaba a dicha población; división que llevó a muchos naturales a aliarse con los peninsulares. Esta desarticulación constituyó un factor preponderante en la derrota definitiva en Mataquito, incluso más que la propia capacidad militar española.

(6) En la formulación de Marcel Mauss (1971: 161) hay prestación total en el sentido de que todo lo que la comunidad contrata por todos, por todo lo que posee, y por todo lo que hace, se lleva a cabo por medio de su jefe. Esta prestación está revestida para el jefe de un aspecto agonizante pues es usuaria y suntuaria, y sobretodo una lucha entre notables con el fin de asegurar entre ellos una jerarquía que posteriormente beneficia a toda la comunidad.

(7) Al final del punto b del Capítulo I se expresa: “Las hijuelas resultantes de la división de las reservas, dejarán de considerarse indígenas, e indígenas a sus dueños o adjudicatarios” (citado en Berdichewsky op.cit.: 68)

(8) El Artículo 1 de la Ley 19253 (1993) señala: “El Estado reconoce que los indígenas de Chile son los descendientes de las agrupaciones humanas que existen en el territorio nacional desde tiempos precolombinos, que conservan manifestaciones étnicas y culturales propias siendo para ellos la tierra el fundamento principal de su existencia y cultura.” Y más adelante dice “El Estado valora su existencia por ser parte esencial de las raíces de la Nación chilena, así como su integridad y desarrollo, de acuerdo a sus costumbres y valores.” Con esto se deja claro dos cosas: en Chile sólo existen los indígenas, pero no los pueblos indígenas, y que en Chile hay sólo chilenos (chilenos mapuche, aymara etc.) y no mapuches en cuanto a constituir una etno-nación distinta de la chilena.

(9) Las Naciones Unidas ha trabajado desde hace más de diez años en una “ Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas .” Sin embargo, este instrumento jurídico ha sido resistido por muchos gobiernos dado que establece claramente tanto el derecho a la autodeterminación como a la territorialidad. Mientras esta declaración no se apruebe, el Convenio 169 de la OIT seguirá siendo el instrumento más importante en esta materia (para una discusión de la “Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Poblaciones indígenas ” véase Bengoa 1994 y 1997).

(10) La Propuesta Nacional para el Reconocimiento de la Nación mapuche y sus de derechos consta de ocho puntos, a saber: (1) derecho a la autodeterminación; (2) reconocimiento constitucional; (3) derecho a la participación; (4) reconocimiento de un parlamento autónomo mapuche; (5) restitución de tierras y territorios; (6) ratificación de los convenios internacionales aplicables a los pueblos indígenas; (7) respeto al sistema normativo mapuche mediante reforma al código de procedimiento penal; y (8) retirada de las forestales del territorio mapuche. En lo substancial esta nueva propuesta ratifica lo expresado en 1997, aunque no en los mismos términos.

(11) Los “ Espacios Territoriales de Patrimonio Lafkenche ” son: Yani-Locobe (Arauco), Pangue-Butaco-Pangal (Los Álamos), Cayucupil-Pangueco (Cañete), Huentolén-Paicavi (Cañete), Elicura-Calebu (Contulmo), Lago Lleu-Lleu (Cañete, Contulmo y Tirúa Norte) y Pu-Lafquenche (Tirúa Sur).

(12) La diáspora mapuche es un concepto expuesto por primera vez por Diane Hugheney y Pedro Marimán (1993) en el documento de trabajo del CEDM-Liwen “Población Mapuche: Cifras y Criterios,” y desarrollado por Pedro Marimán en su artículo “La Diáspora Mapuche: una Reflexión Política.” La diáspora mapuche puede ser entendida como un flujo migratorio de carácter colectivo que ha provocado una dislocación de la continuidad geográfica mapuche en su hábitat histórico (Pedro Marimán op.cit.).

(13) Respecto de los estereotipos que la sociedad chilena ha creado en relación al mapuche véase Stuchlik (1974: 27-50).

(14) Para mayores detalles de estas y otras experiencias véase Aylwin (1995) y Vidal (1997).