La muerte de Paul Laharoa, se suma a una serie de situaciones dudosas porque la encargada de desarrollo de la Oficina de Conadi Santiago, Andrea Aravena espera un hijo del fallecido funcionario, mientras los diarios relatan que Magnolia Huaquilaf, hermana del jefe de Oficina, se encontraba supervisando proyectos y se la nombra como la novia de Laharoa, quien era casado con dos hijos situación que tambien fue dado a conocer por los medios de comunicación.
Por otra parte Laharoa, dejo pendiente un juicio en un juzgado de la policía local, por conducir en estado de ebriedad en compañía de Andrea Aravena, mientras Marcos Huaiquilaf, declaraba públicamente por la televisión de la perdida del mejor funcionario de este servicio, esto relata sin lugar a dudas un decadente deterioro moral y orgánico de este servicio.
Si todos estos antecedentes son públicos y
las autoridades de gobierno están plenamente informadas, ¿Cuál
es el objetivo de proteger a estos funcionarios? Será que la derecha
tiene razón en denunciar que de este servicio se extraen los recursos
para la campaña política de la concertación, es la
pregunta que todavía las autoridades no pueden responder al movimiento
indígena.