"Soy pobre, terminé el sexto básico en el campo, salí con chalas y con un sólo pantalón en el año", así describe su juventud Alfonso Raimán, presidente de la Asociación Comunal Ñancucheo, de Lumaco, organización que agrupa a 24 comunidades mapuches de la Noveda Región. Las mismas que en octubre último se tomaron el fundo Pidenco, de Forestal Arauco, y que hoy vuelven a la carga, desautorizando a la Corporación de Desarrollo Indígena (Conadi).
"Pero yo siempre dije: todo lo mejor que logre; todas mis habilidades las voy a poner al servicio de mi pueblo. Quiero aportar para la reivindicación de sus derechos, contribuir, por lo menos con la claridad, para denunciar los maltratos a mi gente", añadió el dirigente, quien hoy es Técnico Agrícola.
Arriba de un taxi, circulando por Avenida La Florida, entre los tacos de las 18 horas en este gran Santiago, Raimán, con un dejo de pena, planteó que "si tuviéramos la oportunidad, tendríamos grandes intelectuales mapuches. Siento mucho temor por la generación de mi edad, tengo treinta años y estoy inquieto", dijo, mientras la luz del flash iluinaba su rostro y llamaba la atención de los conductores de los vehículos colindantes.
-¿La Conadi representa los intereses de los mapuches?
-No. Si uno analiza la orientación política y económica que tiene el país, se da cuenta que está hecha para seguir respondiendo a los intereses de quienes manejan el poder económico de Chile. En ese contexto, nuestras comunidades son el sector marginal.
-¿Desconoce los logros del trabajo hecho por la Conadi?
-La situación de pobreza de la comunidad no ha sido solucionada. Son miles las demandas de tierras que existen. Sólo en Lumaco, cada año postulan al subsidio de tierras cerca de 300 personas y sin embargo se le compra a sólo una.
-En Chile hay cerca de tres millones de pobres, ¿por qué ustedes deben tener un trato especial?
-Dentro del país somos los más pobres de los pobres. No es un trato especial, sino nuestro derecho como pueblo, esa es la diferencia. Nuestra demanda va mucho más allá que los otros sectores, contempla nuestra identidad como mapuches.
-Si fuera director de la Conadi, ¿que haría?
-En el lugar de Domingo Namuncura no asumiría como director, porque al ocupar ese cargo te amarran y te sientes comprometido con la orientación política de este Estado, que es seguir generando riquezas a costa de sacrificar un pueblo, si yo tengo claro eso, me retiro, no soy director.
-¿Qué opina del resto de los dirigentes mapuches?
-Hay dirigentes que perdieron la brújula y que si bien tuvieron protagonismo, el Gobierno tuvo mucha habilidad para absorverlos, siendo finalmente funcionales a la Conadi, desconociendo las demandas de las comunidades. Todos los consejeros de la Conadi están ahí para avalar cosas en contra de nuestro pueblo.
-¿Cómo cuáles?
-Cuando un dirigente dice que hay que atrincherarse y ofrece guerra y nuestro pueblo no está en condiciones de pelear, para que engañarnos. Eso es dañino, confunde a la gente y la comunidad, por sí sola, puede dar mucho.
-¿No será mejor abandonar la lucha e insertarse como uno más en la sociedad?
-Sería como despreciar a la naturaleza, a nuestro gran creador.
Despreciar a la madre tierra, al espíritu de nuestros antepasados que dieron la vida por lo mismo que nosotros. Sería fatal perder nuestra dignidad. Yo no creo en eso. No se puede renunciar a la condición de mapuche. Si te cambias el apellido, tendrás el rostro y el carácter indígena.
Lobby mapuche
Durante su estadía en Santiago, Alfonso Raimán buscó posicionar su pensamiento. Primero ofreció una conferencia de prensa, en la que dio a conocer el fin del diálogo con la Conadi para iniciar otro con las autoridades centrales. De no prosperar la comunicación, dijo, volverían a las movilizaciones.
Luego acudió a la Moneda a pedir una entrevista al presidente Eduardo Frei. No estaba en sus planes que el presidente de México copara la agenda del primer Mandatario.
Visitas a los Ministerios de Agricultura y de Planificación Social, fueron otras de sus actividades, donde presentó un plan de desarrollo para la comuna de Lumaco, que contempla modos de comercialización y e industrialización de los productos que la comunidad genera.
Foros en la Universidad de Chile y una reunión con la Confederación de Estudiantes de Chile, (Confech), fueron el preámbulo para la rogativa que se hizo ayer en el cerro Huelén (Santa Lucía).