Salta, 15 de agosto de 2004.
Campo Quijano/ Habitan en Finca El Toro
por Jaime Barrera - El Tribuno

Puesteros kollas quieren ser dueños de la tierra

La inmensa propiedad figura a nombre de la firma Foster SA. Denunciaron maltratos de parte de los capataces.


Un nutrido grupo de puesteros de la etnia kolla que habita la inmensa propiedad conocida como Finca El Toro -según algunas estimaciones tiene 300.000 hectáreas- en los lindes entre los departamentos Rosario de Lerma, La Poma y Los Andes, casi en el límite con Jujuy, se reunieron el miércoles el paraje Esquina Colorada con los legisladores provinciales Pedro Liverato, Armando López y Cosme Sarapura, de los departamentos Rosario de Lerma y Los Andes; y el intendente de San Antonio de los Cobres, Guzmán Viveros, para exponerles sus problemas. También asistió el inspector de la Dirección de Trabajo de Salta, Miguel Makluf.

Los puesteros hicieron públicos sus reclamos acerca de supuestos maltratos y amenazas por parte de quienes se presentan como administradores de la finca y que ellos identificaron como "García, Caro y Acosta".
Las familias, que habitan estas tierras desde hace varias generaciones, recordaron que "hasta la década del ´60 la dueña era una familia Diez Gómez, con la que nunca tuvimos problemas".

"Luego nos dijeron que el campo había sido comprado por la firma Foster SA, de la que no sabemos quiénes son sus dueños; pero los que se hacen llamar administradores vienen de tanto en tanto y nos amenazan con corrernos, nos quitan parte del ganado y de la cosecha y nos exigen que trabajemos 60 días corridos para ellos", continuaron.
Algunos llegaron tras 12 horas de caminata entre los cerros inhóspitos de la Quebrada; otros partieron dos días antes desde sus parajes. A la convocatoria respondieron doscientos puesteros de la zona, en representación de las 800 personas que ocupan pequeñas parcelas de la propiedad. "En el pasado -explicaron- pagábamos un arriendo por los terrenos que ocupamos con trabajos específicos y firmábamos un documento en el que figura que estábamos conformes".

"Con el tiempo las cosas cambiaron, ahora nos obligan a darles el 40 por ciento de nuestro ganado -cabras, ovejas y llamas- y otro tanto de la cosecha habas, arvejas, papas y maíz, y nos amenazan con sacarnos de nuestras casas", repitieron otros.
La situación de los puesteros de la Finca El Toro ya había sido denunciada hace un par de años, pero los testimonios eran aislados y, por temor a represalias, los puesteros no concurrieron a reuniones donde se analizó el problema. El miércoles las autoridades llegaron al lugar y lograron una convocatoria como nunca antes.
 

Un paraje bellísimo

Esquina Colorada es un paraje de belleza inigualable, con un imponente marco de cerros nevados. Además, la zona es constantemente explorada por arqueólogos que buscan restos de la cultura incaica. Antigales en las cumbres de los cerros, minas abandonadas -como la de oro Pancho Arias- y lagunas de altura con flamencos rosados hacen de El Toro un lugar misterioso y fascinante.

Allí, los nativos padecen en esta época situaciones propias del feudalismo y viven en ascuas por la posibilidad de ser desalojados de las tierras donde habitaron sus ancestros. Lo que piden, del mismo modo que se hizo en Luracatao, es ser propietarios de las parcelas que habitan.
"Es increíble que situaciones como éstas puedan ocurrir en estos tiempos. Lo que hacen con esta gente es propio de los tiempos coloniales. En este tema tendrá que intervenir Derechos Humanos y también la Justicia", dijo el senador Liverato mientras escuchaba a los kollas.

Por otra parte, el inspector de Trabajo labró un acta donde quedó constancia de las denuncias de los puesteros.
Por último, los legisladores les comunicaron a los presentes que la semana pasada ingresó a la Legislatura provincial un proyecto de ley solicitando la declaración de utilidad pública y sujeta a expropiación la parte de la finca que ocupan los puesteros, para dárselas luego en propiedad.
 

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