Territorio Digital, Posadas (Misiones), 20 de febrero de 2004.
Iguazú. Dicen que con lo que juntan en la basura consiguen dos y tres pesos diarios.

Diez familias guaraníes viven hace ocho meses en la basura

Llegaron desde el Paraguay. Dicen que les quitaron sus tierras. 
Habitan en carpas de plástico en un basural y se alimentan con los desperdicios.

 
 

En la misera. Viven sin agua potable, entre insectos, olores insoportables y desperdicios.
PUERTO IGUAZÚ. Más de diez familias de aborígenes guaraníes sobrellevan desde hace ocho meses su existencia en un enorme basural de esta localidad. Los detectó El Territorio, luego de tomar conocimiento de que algunos referentes del grupo se acercaron al Concejo Deliberante local para solicitar ayuda.

Conviven, en la más absoluta indigencia, con insectos, olores insoportables y alimañas de todo tipo. Sus viviendas se reducen a carpas hechas, en el mejor de los casos, con hule o plástico montado sobre palos. El alimento diario lo obtienen de los desechos propios del basural, del que viven desde que llegaron del Paraguay, de donde son originarios.

Ayer El Territorio acompañó a estos seres humanos que se encuentran abandonados y lejos de sus costumbres ancestrales. "Queremos volver a plantar, pero no tenemos tierra donde hacerlo", pudo decir en un rudimentario castellano Pablo Ferreira, uno de los pocos del grupo que puede manejarse en la lengua de los blancos. Junto a su padre, Juan Ferreira, resiste la miseria con mucha angustia. "Nuestros niños se enferman y no podemos darles remedios. Con lo que juntamos por día, apenas si podemos sacar dos o tres pesos, que usamos para comprar yerba, harina o aceite", dice Pablo con pesar. No tienen agua, y mucho menos electricidad.

En una olla tiznada por el fuego, una mujer cocinaba unas "chipá cuerito", el único alimento sólido del día. Enterados de la presencia de este diario, comenzaron a llegar al lugar de reunión los otros integrantes del grupo. Las mujeres iban vestidas con harapos, arrastrando o cargando a sus niños.

Entre los vahos insoportables y los humos eternos del basural, la cortina de moscas irrumpe incesantemente y dificulta la charla. Arnaldo González, un paisano con voz potente y segura, preguntó: "¿Qué queré vo´señor. Queré ayudar lo guaraníe o queré sacá solo nota para el diario?" preguntó en tono desafiante. Aclarado el motivo de la presencia, Arnaldo se quedó más tranquilo y comenzó a contar las peripecias del día a día. "Nadie nunca nos vino a ver. Vinimos del Paraguay, es cierto, pero para nuestra raza no hay fronteras y de allá nos corrieron porque nos sacaron nuestras tierras. Ahora queremos ver si podemos conseguir unas hectáreas para nuestra gente, para que podamos volver a plantar la tierra, como lo hicimos siempre", indicó.

En tanto, Silvino Moreyra, cacique de la comunidad de la aldea Fortín Mbororé, reconoció saber de la existencia de esta comunidad residente en el basural, e inclusive dijo que haría las gestiones necesarias para que pueda establecerse en la misma aldea Mbororé, o en otro lugar de las 200 hectáreas que el municipio cedió hace algunos años. Por ahora, los paisanos solamente esperan. Con unas "chipá cuerito" como único alimento sólido del día.
 
 
 

©1999-2004 - TerritorioDigital.com.
Todos los derechos reservados.
Posadas (Misiones), República Argentina