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Viedma, 18 de diciembre de 2003.

Denuncian maniobra contra la Coordinación mapuche

Autoridades de la Confederación Indígena Neuquina
rechazaron los pedidos de comunidades para su renovación.



El ex cabo Abraham Epulef, juzgado por la muerte de Pablo Ramírez, es ahora uno de los lonkos reclamantes.
NEUQUEN - "Hay personajes tenebrosos y personas que responden al gobierno haciendo denuncias que no tienen asidero".

La acusación la hizo la dirigente de la Coordinación de Organizaciones Mapuches (COM), Verónica Huilipán, y apuntó directamente al ex cabo primero de la Policía neuquina, Abraham Epulef, quien a diez años del asesinato del joven Pablo Ramírez ahora es lonko (cacique) de la comunidad mapuche Zapata, que vive en cercanías de Zapala.

Epulef -quien cumplió su condena- y otros dos dirigentes reclamaron que se renueven las autoridades de la Confederación Indígena Neuquina, que es controlado por el sector de Huilipán. Para la dirigente, Epulef, Hugo Mansilla y Hugo Pilquiñan responden al gobierno provincial e intentan desarticular a la organización mapuche.

Los tres dirigentes se arrogan la representación de 27 comunidades mapuches neuquinas y piden que reúna el parlamento para renovar las autoridades.

"Es una maniobra política de gente que es funcional al partido provincial", afirmó Huilipán y definió como "tenebroso" al ex cabo de la policía neuquina.

Abraham Epulef es parte de una oscura página en la historia de la provincia. El 2 de julio de 1993 disparó su Itaka -cargada con proyectiles de goma- a un metro de distancia contra el pecho del joven Pablo Ramírez. El muchacho murió camino al hospital. Tras dos juicios y una condena en suspenso que no cumplió, devino en el jefe de una comunidad mapuche del interior neuquino.

Epulef, Mansillla y Pilquiñan -lonkos de las comunidades Zapata, Painefilu y Ragiñ Ko- dijeron que una gran parte de las comunidades mapuches no están siendo contempladas por el organismo y denunciaron que las elecciones para renovar cargos fueron postergados, infringiendo así el estatuto de la entidad. Como aval, Mansilla exhibió una disposición de la dirección general de Personas Jurídicas que intima a elecciones para la conducción. El plazo para el llamado a elecciones caducó, pero la nueva convocatoria no fue realizada, afirmaron. También denunciaron que esta es una modalidad que los dirigentes del grupo de Huilipán realizaron ante cada renovación de mandato.

"No nos representan, y nunca lo hicieron", sostuvieron los lonkos que -según dijeron- tienen el aval de 27 comunidades.

Enfatizaron en que la conducción actual "no tiene contacto con las comunidades del interior de la provincia". Epulef fue más allá y dijo que en un reciente encuentro con autoridades del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas se enteró que "el dirigente Jorge Nahuel tuvo acceso a 300 becas para estudio y que ninguna llegó a su comunidad, ubicada en la precordillera, muy cerca del Parque Nacional Laguna Blanca. ¿Quién es Jorge Nahuel? ¿Qué representación tiene?".

Además echaron un manto de sospecha acerca del manejo de fondos que realiza la actual conducción de la confederación. Y lo contrapusieron al "panorama de pobreza" en el que estarían sumidos algunos mapuches, aseguraron. Las acusaciones fueron desmentidas por la dirigencia.

Negaron además ausencia de contacto entre el organismo que conducen y los mapuches del interior. "No es cierto que no estemos en contacto con nuestros hermanos. Ellos saben todo lo que hemos hecho por el conjunto de las comunidades". Por último trataron de restarle importancia a estas disidencias al decir que se trata de algo que ya tomó estado público hace tiempo.
 
 
 

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