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Los Andes (Mendoza), 26 de mayo de 2003.
Hace pocos días, en el
acto de inauguración de las actividades programadas para este año
por el Salón Cultural Seguros Rivadavia y con el objeto de homenajear
a los jóvenes lavallinos que participan de la Red Huanacache de
radios del Desierto, se hizo entrega de banderas para las doce escuelas
que integran el emprendimiento.
En la ocasión se buscó resaltar la creatividad y el empeño puestos en el proyecto de la Cadena Huanacache y que, hasta el mes pasado, cuando se concretó la entrega del premio otorgado por el área de comunicación y educación de la Unesco, no había recibido suficiente atención por parte de nuestra comunidad.
La inquietud de postular el proyecto de esta cadena de radios al organismo internacional, surgió el año pasado por parte de la supervisora Elba de Segura, que fue quien llevó a las escuelas de Lavalle la idea.
El principal mérito del proyecto ha sido efectivizar la comunicación entre las comunidades del Desierto, que siempre estuvieron aisladas por la falta de caminos y medios de comunicación, más aún desde que desapareció el ferrocarril. Al estar comunicados entre sí, los pobladores tomaron conciencia de que sus necesidades eran comunes y que si decidían unirse iban a lograr que se los escuchara.
Es importante destacar el papel fundamental que la Cadena Huanacache ha jugado en la organización de comunidades huarpes. Las mismas comunidades que hoy están luchando por la posesión comunitaria de las tierras que ocupan desde tiempo inmemorial y -aunque les fueron restituidas por ambas Cámaras legislativas - hoy se les pretende arrebatar por una objeción del Fiscal de Estado.
La acción aislada de la red de radios nunca podría haber llegado hasta donde lo hizo sin la tarea incansable del padre Benito Sellito y el compromiso del matrimonio Alicia y Ricardo Croce, ambos maestros de El Retamo, quienes en todo momento resaltan la importancia de que sin la confluencia de todas estas acciones "hubiera sido imposible lograr algún cambio".
En cuanto al aspecto pedagógico, sus mentores destacan la influencia positiva para el desarrollo de las habilidades psicolingüísticas que ofrece este medio. Así, niños que provienen de la "cultura del silencio", descubren el valor de la comunicación oral y escrita y se transforman en excelentes comunicadores. Además, los niños de todos los niveles pueden participar del proyecto, incluso desde el Inicial.
De este modo, al ser ellos mismos los que leen frente al micrófono, se les hace patente el valor de la lengua escrita, a través de la cual transmiten los mensajes de sus vecinos. Avisos como: "Se me ha perdido una cabra con zarcillo del la'o montar. Agradeceré al que la encuentre me avise por este medio", son ejemplo de esto.
Según los maestros lavallinos, una de las experiencias más ricas, fue sin duda la que se dio en Las Lagunitas, donde sus pobladores, orientados por Alejandro Manzur (el director de la escuela), transmitieron radionovelas basadas en textos de Draghi Lucero. Hoy, Manzur, un apasionado de la radio, está impulsando esta misma idea en Lagunas de Rosario.
Se trata de vivencias invalorables, que muestran con nitidez hasta qué punto las comunidades se han comprometido con la radio. En La Josefa, por ejemplo, donde aún no ha llegado el cableado de luz eléctrica, los vecinos reúnen fondos durante todo el año para comprar el combustible necesario para alimentar el equipo electrógeno durante los meses de vacaciones, puesto que durante este período, al encontrarse cerradas las escuelas, la Dirección General de Escuelas no se hace cargo del gasoil necesario para que las emisoras funcionen.
Otro caso, que bien podría ser tomado como ejemplo de solidaridad, es el de la comunidad de El Retamo, donde un vecino, José Guaquinchay, además de hacer las veces de operador , puso a disposición su propio equipo de música cuando un rayo quemó el que tenían.
El reconocimiento internacional que la Unesco ha otorgado a la Cadena Huanacache, dándole el primer premio en su rubro, nos ilumina a los mendocinos acerca de cuánto de lo que se hace permanece ignorado por nosotros mismos, mientras -según palabras de los propios pobladores del Desierto- "algunos intentan convencernos de que nuestro pueblo no tiene valores y que por ello debemos mirar hacia el norte para aprender".
Eva Rodríguez
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