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La Nación (Buenos Aires), 12 de julio de 2003.
Un plan educativo para proteger el medio ambiente

La escuela rural que viajó a Croacia

Alumnos de la Patagonia recibieron un premio internacional por un estudio sobre calidad del agua.

Los estudiantes investigaron la calidad del agua en su región. Foto: Fernando Massobrio.

Los chicos y una profesora pasaron nueve días en Europa. Foto: Fernando Massobrio.
Al pie del volcán Lanín, donde el desierto patagónico se choca con las montañas, a pocos kilómetros de Junín de los Andes, un grupo de estudiantes de una escuela rural realizó un trabajo de investigación científica que, tras ganar reconocimiento nacional, los llevó a Croacia. Allí representaron al país entre más de 300 alumnos y docentes de 34 países.

Y de allí acaban de llegar Aníbal Aranda, Graciela Batista, Adriana Huenuquir e Isabel Paredes, de entre 17 y 22 años, todos alumnos del Centro de Educación Integral San Ignacio (CEI), una escuela secundaria agrotécnica de Neuquén a la que asisten unos 200 chicos de comunidades mapuches y criollas, en poblados distribuidos entre 30 y 500 kilómetros a la redonda. La escuela, creada hace 20 años por la Fundación Cruzada Patagónica, funciona como albergue y otorga en forma gratuita traslado y comida a los alumnos.

Además, se ha convertido en un polo de desarrollo para las comunidades rurales cercanas: se instalaron invernaderos y sistemas de riego, se da asesoramiento en la comercialización de hortalizas y miel, se realizan planes de alfabetización de adultos y campañas de preservación del medio ambiente.

Como otras 58 escuelas públicas y privadas del país, el CEI San Ignacio es parte del Programa Globe, una iniciativa del gobierno norteamericano, creada en 1994, para promover la investigación científica en temas de medio ambiente, de la que participan 12.000 escuelas de 102 países.

En el país, apoyan la iniciativa la embajada de EE. UU. y el Consejo Empresario Argentino para el Desarrollo Sostenible. La intención es que los chicos se familiaricen con herramientas tecnológicas, como imágenes satelitales, programas de computación y material de laboratorio, y vuelquen sus trabajos en Internet. Cada cinco años hay un encuentro mundial de estudiantes y profesores.

En el río cercano

Con la ayuda de la empresa Capsa-Capex, hace dos años la escuela adquirió el material para montar un laboratorio de hidrología desde el que se hizo el trabajo que resultó ganador. Ahora está en plena instalación el laboratorio para análisis de suelos.

"Cambios de caudal asociados al deterioro de la calidad del agua" es el nombre de la investigación, que traduce Aníbal Aranda a LA NACION: "Comparamos el agua del río Chimehuin, que pasa por el terreno de la escuela, con el agua de los canales de riego que se usa en los cultivos. Medimos parámetros como alcalinidad, temperatura y nitritos".

Según dijo Ana Prieto, profesora de Ciencias Naturales y también parte del contingente que viajó, el trabajo integró su área, matemáticas e inglés -hubo que presentar un informe en ese idioma-. Pero además, se trata de información útil para las prácticas agroecológicas en las comunidades de las que provienen los chicos.

Tras ganar el concurso nacional con el proyecto, los argentinos y sus dos docentes -también viajó Paula Garay, profesora de Matemáticas- pasaron nueve días en la ciudad croata de Sibenik, rodeados de un paisaje que describieron como "montañoso, boscoso, muy cultivado y con un mar sin olas".

Fueron días de actividad intensa: visitas a un parque nacional y a una isla cercana -a la que los llevaron en la bodega de un buque de guerra, recuerdan-, pero además debieron presentar la cultura de su país.

Cebaron mate, mostraron el traje del gaucho, tocaron el siku, bailaron y mostraron fotografías del paisaje patagónico que asombraron a los chicos de otros países. "Nos conocen por el fútbol. Yo tenía puesta la camiseta de la selección y todos me nombraban jugadores ", dijo Aníbal.

"Conocer culturas distintas" fue lo mejor del viaje, coincidieron, pero en la diversidad encontraron algo en común: "Las ganas de conocernos unos a otros. Hablamos mucho de cómo eran las escuelas de las que veníamos", contó Isabel Paredes.

El trabajo les dio un reconocimiento inesperado y, de paso por Buenos Aires, tuvieron un verdadero tour por despachos oficiales: se reunieron con el presidente Néstor Kirchner; con el ministro de Educación, Daniel Filmus; con el ahora ex embajador norteamericano James Walsh y con el secretario de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable, Jorge Amaya.

Sonríen y se prestan con ganas a las fotografías, pero se les nota que el viaje, las emociones y el protocolo los han dejado cansados. "Ya queremos volver a casa", confirman.

Por Raquel San Martín
De la Redacción de LA NACION

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