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La Nación (Buenos Aires),
31 de agosto de 2002.
El rescate
de las tradiciones collas y del diálogo impulsan la participación
social
HUMAHUACA, Jujuy (De una enviada
especial).- La Red Puna es un espacio de reflexión y trabajo que
se construye desde 1995. Dada la distancia geográfica entre las
comunidades de la región y la desvalorización de la cultura
colla, esta megaorganización busca, en primer lugar, fortalecer
las demandas locales y coordinar esfuerzos.
La mejora de la producción
y la comercialización es sólo uno de los objetivos que comparten
promotores, dirigentes y técnicos. El propósito de la Red
es que las comunidades rurales superen el horizonte de la supervivencia
y alcancen un mejor nivel de vida. Se pretende que el acceso a la atención
primaria de la salud, la continuidad escolar y las mejoras en la infraestructura
dejen de ser beneficios extraordinarios. En este sentido la Red se define
a sí misma como un espacio democrático, en el que se comparte
la toma de decisiones y la responsabilidad del hacer. El progreso, en consecuencia,
se interpreta como una posibilidad conjunta.
El diálogo como instrumento
La filosofía de la Red es la del hombre andino. El respeto por el mundo natural (arraigado en un profundo sentido religioso), la tradición del laboreo de la tierra y del pastoreo, y la participación solidaria a nivel comunitario son las raíces en las que se apoya el trabajo. El diálogo es instrumento principal de la articulación. El fortalecimineto de las organizaciones de base resulta tangible en las reuniones en las que se evalúa el funcionamiento mismo de la Red. Esa mirada hacia adentro posibilita el replanteo de objetivos y la vivencia del error como parte del aprendizaje.
El resultado de este trabajo sólo se verá a largo plazo, aseguran quienes participan del proyecto. La capacitación técnica y de gestión, aclaran los responsables de esa tarea, no consiste en imponer recetas sino en ayudar a pensar alternativas de cambio. El respeto por el tiempo que lleva a cada comunidad asumir ese desafío resulta esencial para evitar el fracaso. Sólo la participación plena de los miembros de una comunidad y la apropiación de los proyectos, advierten los mismos dirigentes, hará posible que las iniciativas locales tengan continuidad.
En las áreas de producción ganadera el asesoramiento apunta a mejorar los rebaños, mientras que en las zonas agrícolas se promueve la construcción de represas, defensas contra inundación y la canalización de acequias, entre otras medidas. Desde el punto de vista comercial, se busca fortalecer la imagen de los alimentos andinos, evitar la intermediación y llegar a mercados extrarregionales. El local de la Red Puna en San Salvador de Jujuy es una clara estrategia para lograr estos objetivos. La recuperación de los precios significará una mejora significativa de los ingresos familiares. El intercambio de productos entre la Puna y la quebrada (granos por mantas, papas y harina por carne, etcétera) les permite el mínimo abastecimiento y es un avance que resultó del trabajo en Red.
El financiamiento de los proyectos
desarrollados por las organizaciones llega de organismos nacionales e internacionales,
pero surge también de la propia economía (se calcula que
los involucrados aportan un 40% de los recursos que mueve la Red). El microcrédito
es una de las herramientas vitales para que los pequeños productores
compren recursos elementales de trabajo. La Red Puna recibió el
premio Dow AgroSciences al desarrollo de Recursos Humanos.
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