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Desde hace años recorre el país a caballo. Estableció contacto con distintas poblaciones originales. Ahora cabalgará por toda América, hasta Estados Unidos. Desde allí se embarcará hacia España, donde pretende acceder a los reyes.
Si todo sale como lo planificó, el 14 de noviembre Luis Sosa, un ensenadense apasionado por los caballos y comprometido con las reivindicaciones indígenas, iniciará su cabalgata más deseada.
Arrancará en San Luis, cruzará Mendoza y llegará a la costa del Pacífico en Chile. De allí subirá hacia Perú, Ecuador y Colombia, atravesará centroamérica e ingresará hasta Miami en Estados Unidos. Desde allí se embarcará hacia la costa de Portugal y cabalgará la última etapa hasta Madrid.
En la capital española buscará
cumplir con la misión encomendada por los pueblos aborígenes:
entregarle a los reyes católicos un petitorio con las reivindicaciones
históricas de los pueblos colonizado desde 1492.
El legado paterno
No es la primera vez que Sosa sale a la ruta a caballo. Esta vez lo hará con su hijo Cesar Emanuel, de 11 años, y con su mujer, Clara Susana, la verdadera organizadora de sus travesías. Anteriormente había recorrido casi todo el territorio argentino con sus otros dos hijos: Laura y Gustavo.
Hace seis años “tuve la suerte y la desgracia de tener la última charla con mi padre, cuando agonizaba” recuerda Luis. En aquella oportunidad el hombre le hizo prometer que iba a salir a recorrer la pampa a caballo. El padre era otro amante de los caballos: en tiempos de Perón, fue el primero en realizar a Caballo el trayecto hasta Luján, pidiendo por la salud de Evita.
Sosa murió el 4 de mayo de 1997, y el 9 de Julio, su hijo Luis celebró el Día de la Independencia empezando su primera aventura. El legado se transmite de generación en generación. Hoy el más pequeño de la familia espera ansioso el momento de la partida.
Al compromiso asumido ante su padre,
Sosa agregó otro con las tribus aborígenes que conoció
en sus cabalgatas. “Fue algo que empezó cuando en Santa Fe me encontré
con una población Wichi”.
Los dueños de la tierra
Desde entonces y hasta ahora a alimentado una relación profunda con casi todas las tribus que quedan en el país. Les ha llevado alimentos, ha gestionado obras para mejorar la calidad de vida, ha impulsado proyecto para que las autoridades se comprometan con la realidad que viven.
Ahora ya se ha contactado con poblaciones aborígenes de los países que atravesará. “En varios tramos ellos nos acompañarán” comenta.
Una de las citas más esperadas está en México. Ya está el contacto hecho para que en Chiapas la columna reciba el apoyo del Subcomandante Marcos. En Perú recibieron la invitación para ingresar a un asentamiento al cual nunca ingresa un blanco.
Con todos redactará el petitorio
que intentará entregar a los reyes de España. “No se si llegaremos
a entregarlo en persona, pero seguramente armaremos una movida para que
el pueblo español nos escuche” fantasea Luis sobre sus días
en el viejo continente.
Verdadero embajador de Ensenada
Desde aquel 9 de julio de 1997, cuando salió por primera vez, Luis Sosa ya lleva recorridos diez mil kilómetros a caballo. La última parada había sido en La Paz, un poblado ubicado en el límite entre las provincias de San Luis y Mendoza.
Por eso el próximo viaje empezará en ese punto rumbo a la Cordillera. “Sólo espero que el Gobierno bonaerense nos preste los cinco caballos que nos prometió”, dice Sosa. Ahora se queja porque algunas trabas burocráticas están demorando la decisión.
Sosa explica que todos en su familia
son amantes de los caballos, pero nunca tuvieron uno. Tampoco el espacio
necesario para mantener a los animales. Por eso sus viajes siempre fueron
con animales prestados.
Estandarte
Como contraprestación, los Sosa se convertirán en embajadores de Ensenada y de la provincia de Buenos Aires en todo el recorrido. Para ello ya consiguió una bandera de su distrito y está gestionando un pabellón bonaerense.
La travesía está pensada y obligó a la familia a contactarse con la Gendarmería, que los acompañará en su paso fronterizo hacia Chile. “Pasaremos por Mendoza capital, luego iremos a Uspallata, y de ahí hacia Santiago de Chile”.
En cada viaje los jinetes encuentran
albergue y alimento de anfitriones solidarios. “Siempre nos recibieron
cálidamente” cuenta Sosa. De todas formas, si todo sale bien, la
caravana contará con cinco animales: tres serán para los
jinetes, y los otros dos de carga.