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En semanas recientes, las excavadoras han entrado en el corazón de la tierra de indígenas no contactados en Paraguay. Esta acción ilegal amenaza la supervivencia de los últimos indígenas aislados al sur de la cuenca amazónica.
Los indígenas,
miembros de la tribu ayoreo-totobiegosode, habrán abandonado casi
con seguridad sus huertos y casas, y estarán viviendo al descubierto
en la selva.
Parojnai Picanerai,
un hombre totobiegosode que salió de la selva en 1998, contó
a Survival su recuerdo de ver las excavadoras aproximándose: “Pensábamos
antes que la topadora podía vernos... Hemos pensado que la topadora
vió la chacra y vino para comer las frutas y para comer a nosotros
también.”
La esposa
de Parojnai, Ibore, añadió: “Dejamos todas nuestras cosas
y corrimos y corrimos.”
Desde 1991
ha habido al menos 8 ocasiones en que las excavadoras que trabajan para
los terratenientes han tenido encuentros con los totobiegosode.
La mayor parte
de estos incidentes ha forzado a los indígenas a huir, abandonando
sus casas, cultivos y pertenencias. De hecho, ya están siendo acorralados
de un lugar a otro de la selva.
Los totobiegosode son cazadores-recolectores nómadas que viven en pequeñas casas comunales durante varios meses cada vez. Además de cultivar maíz, calabazas y frijoles, viven también de la rica fauna del Chaco, el territorio de bosque bajo y pastizales de Paraguay occidental. Los indígenas cazan cerdos salvajes, osos hormigueros, tortugas y armadillos, y recolectan la abundante miel silvestre.
Otros totobiegosode
fueron atrapados en “cacerías humanas”, organizadas en los años
70 y 80 con la ayuda de la organización misionera fundamentalista
de origen norteamericano “Misión de las Nuevas Tribus”, que posee
una base en la zona.
Estos indígenas
sienten gran inquietud por la situación de quienes siguen en la
selva, que son sus parientes cercanos.
Con la ayuda
de una organización paraguaya, el Grupo de Apoyo a los Totobiegosode
(GAT), en 1993 presentaron una reclamación territorial sobre 550.000
hectáreas de su tierra, la mayor área de selva virgen que
se conserva, y una parte esencial del territorio totobiegosode.
Toda la tierra,
y el resto del Chaco paraguayo, fue vendido a propietarios privados hace
un siglo, y está abriéndose rápidamente a la tala
y la cría de ganado.
Toda el área
reclamada está legalmente protegida gracias a las medidas cautelares
conseguidas por los defensores de los indígenas, lo que impide a
los terratenientes llevar a cabo proyectos en la tierra o venderla, excepto
al Gobierno.
A pesar de
los esfuerzos de los terratenientes para lograr derogar esta protección,
ésta sigue en vigor.
Tras una década
de presión, el Gobierno ha adquirido aproximadamente una cuarta
parte de la tierra reclamada a los terratenientes y la ha entregado a los
totobiegosode, pero una pequeña área en el corazón
de la tierra sigue en manos privadas, y pertenece a la empresa Carlos Casado.
Esta empresa
envió enormes excavadoras a finales de septiembre, pasando por alto
las medidas cautelares y excavando grandes caminos a lo largo de los límites
de su propiedad.
Esto parece
ser el paso previo a un intento de vender la tierra, lo que también
sería ilegal.
Otra compañía
que posee tierras, llamada Luna Park, llevó a cabo obras similares
el pasado año: sus caminos ahora se introducen en el corazón
del territorio totobiegosode.
Los informes
recibidos por Survival indican que la empresa había contratado a
300 hombres para iniciar la tala, pero cientos de cartas enviadas por simpatizantes
de Survival forzaron a la oficina del Fiscal General del Estado a impedir
las obras.
Una acción
similar es imprescindible ahora si ha de protegerse el corazón de
la tierra totobiegosode.
Acción
Por favor,
escribe una carta breve y cortés (en castellano, inglés o
en tu propia lengua). sólo cuando hay posibilidades reales de que
los mensajes se lean. Puedes usar el siguiente texto como modelo, o descargarlo
de
http://www.survival-international.org/ayoreo_action.htm
Quiero manifestar mi preocupación ante las recientes incursiones ilegales de las empresas Carlos Casado y Luna Park en el territorio ancestral de los indígenas no contactados ayoreo-totobiegosode.
Las medidas cautelares que pretenden proteger a este pueblo hasta que reciba la titularidad de su tierra son persistentemente infringidas por los terratenientes.
En virtud tanto
del derecho internacional como de la Constitución de Paraguay, es
responsabilidad del Gobierno proteger esta área; los indígenas
tienen derecho a ser dueños de la tierra, y esto debe reconocerse
sin demora.
Si estas incursiones
se siguen permitiendo, el corazón de la tierra totobiegosode será
rápidamente destruido.
Por favor
envía tu carta a:
S.E. Nicanor
Duarte Frutos
Presidente
de la República
Palacio de
los Lopes
Paraguay Independiente
c/ Ayolas y O'leary
Asunción
Paraguay
Fax: +00 595 21 493 910
Dr Oscar Latorre
Sr. Fiscal
General del Estado
Palacio de
Justicia
Piso 4
Asunción
Paraguay.
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