El Comercial (Formosa), 17 de noviembre de 2003.
La XIII Cumbre Iberoamericana

Kirchner apoyó en Bolivia a Evo Morales, el líder cocalero


Evo Morales, el líder indígena que aspira a gobernar Bolivia, apretó la mano de Néstor Kirchner y esbozó una sonrisa algo tímida. "Presidente, si no me hubiera recibido iba a organizarle una protesta en el aeropuerto", le dijo.
Kirchner revoleó el brazo y miró a un costado. "No, dejá, que para eso lo tengo a éste", respondió y señaló al piquetero Luis D’Elía, que festejaba a pura carcajada. El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, amagó un aplauso.
D’Elía había sido el gestor de la última audiencia que dio Kirchner ayer, fuera de agenda, en su fugaz paso por la XIII Cumbre Iberoamericana organizada en la ciudad más próspera de uno de los países más golpeados de la región.

Con permiso de Chávez y de Kirchner, el cocalero Morales se coló en la reunión entre ambos y obtuvo un premio inesperado: el compromiso del gobierno argentino de "apoyar activamente" su proyecto de cara al recambio institucional en Bolivia.

Morales fue una de las dos cabezas visibles de la protesta social que el mes pasado llevó a Gonzalo Sánchez de Lozada a dejar el gobierno, después de que unas 80 personas murieron en las calles.
"Es un político que representa al 64 por ciento de su país. No es insurreccional, si no que quiere llegar al gobierno por la vía democrática. El Presidente prometió ayudarlo a formar cuadros administrativos y técnicos para su proyecto", afirmó el canciller Rafael Bielsa tras la reunión.

La cita con Morales (jefe del Movimiento al Socialismo) ocurrió inesperadamente, casi por casualidad. Kirchner había rechazado por falta de tiempo encontrarse con el presidente Carlos Mesa y no había buscado ver al principal opositor.
Uno de los objetivos principales de la cumbre que reunió a 20 jefes de Estado consistió en dar un respaldo político y económico a la democracia de Bolivia, representada por el todavía débil gobierno de Mesa.

Morales organizó una "cumbre paralela" para alertar sobre las desigualdades sociales en su país. Se acreditó como "invitado" en el foro de presidentes. A las 7 de la mañana, esperaba en el lobby del fastuoso hotel Los Tajibos, sede de la cumbre oficial. "Estoy intentando que me reciban algunos presidentes. Me gustaría conocer al de su país."
D´Elía se encargaría de hacerle el puente. Había viajado hasta aquí para participar de la cumbre paralela, pero no tenía acreditación para el foro de mandatarios. Con ayuda de la comitiva argentina, el piquetero llegó hasta Kirchner y acordó presentarle a Morales, en un tiempo muerto, mientras el Presidente esperaba a Chávez en una oficina del hotel. Al final, el venezolano se sumó a la charla y se fue antes que Morales.

Durante los 40 minutos que conversaron, el líder indígena planteó que respetará las normas democráticas. "Represento a la gran mayoría de mi pueblo, que es oprimida por el resto", se quejó, al relatar los conflictos étnicos, económicos y sociales de un país con casi el 70% de población indígena. Además, denunció operaciones políticas de la embajada de los Estados Unidos para identificarlo con el narcotráfico.
 

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