Encuentran un esqueleto humano, casi intacto, que tendría 4.000 años
![]() POSICION FETAL. El esqueleto se halló en La Arcillosa, cerca de la costa oceanica. Aun no se sabe si pertenecia a un hombre o a una mujer. (foto: Fernanda Luque) |
|
En la provincia de Tierra del Fuego se identifican claramente dos líneas étnicas indígenas. Por un lado, la tribu Yagan, que habitaba el territorio ubicado al sur del Lago Fagnano. Y por otro, hacia el norte, vivía la tribu Ona. Si bien las dos tribus indígenas vivían en costas marítimas, sólo los yaganes utilizaban el agua como fuente de alimentos y transporte. Los onas, en cambio, habitaban las llanuras del norte de la isla y no se alimentaban únicamente con productos del mar. También eran cazadores y recolectores pedestres. Su dieta estaba basada en la carne del guanaco y aprovechaban sus cueros para vestirse, previa tarea de ablandarlo y curtirlo con los dientes. Del mar sólo consumían ostras, mejillones y, ocasionalmente, las mujeres —que eran las encargadas de la recolección de alimentos— levantaban de la playa alguna ballena varada o cachalote que guardaban para eventos especiales como el Hain, la ceremonia de iniciación de los jóvenes que se convertían en adultos. El exterminio de los indígenas en Tierra del Fuego, especialmente de los onas, se debe a la transculturización impuesta por el hombre blanco, el alcohol y las enfermedades contagiosas. Tanto los onas como los yaganes no eran indios guerreros. Sólo ocasionalmente se podía plantear una batalla entre clanes o grupos por su liderazgo. Desde 1997 no existen más indígenas puros en la zona. Ese año murió el último indio, Segundo Arteaga, y 7 años antes desapareció Virginia Choquintel. |
|
La Arcillosa, zona donde se descubrió el esqueleto humano, está ubicada dentro de la estancia Violetas, a sólo 20 kilómetros al nordeste de Río Grande. Los científicos consultados por Clarín estiman que el buen estado de conservación del esqueleto se debe fundamentalmente a la estructura del suelo, su aridez, las bajas temperaturas, la escasa humedad y los vientos secos predominantes del oeste. Toda la región norte de la isla es conocida como la estepa fueguina. La escasa vegetación, terrenos apenas ondulados y el constante viento es la imagen típica de la desolación. Según estudios arqueológicos realizados en Punta Arenas (Chile) se hallaron restos de huesos humanos de más de 11 mil años en Cabeza de León. Está ubicado en territorio chileno, cerca de San Sebastián, una localidad fronteriza con la Argentina. Estos datos sustentan la teoría científica de que seres humanos y animales se hayan trasladado hacia esta región hace 9 mil años, cuando Tierra del Fuego aún estaba unida al territorio continental, antes de que la separara el estrecho de Magallanes. |
El 22 de febrero pasado Gustavo Bujalesky, doctor en Ciencias Naturales con orientación en geología, y adjunto del Conicet que investiga en la zona cercana a Río Grande, fue protagonista de este descubrimiento. El lugar donde se produjo se llama La Arcillosa, cercana a la costa del océano y distante 20 kilómetros al norte de Río Grande. Y este hallazgo científico se presentó en sociedad anoche, en una conferencia de prensa.
En La Arcillosa, Bujalesky junto a Mónica Salemme, también doctora en Ciencias Naturales y orientación antropológica, iniciaron los trabajos para desenterrar el esqueleto y estiman que el individuo permaneció allí enterrado por más de 4.000 años.
Hasta el momento, todos los descubrimientos arqueológicos de restos humanos, en la región sur de la Patagonia, hablan de una antigüedad de hasta 1.500. Por eso, se informó, éste se vuelve uno de los hallazgos más significativos de las últimas décadas. Sobre todo por el asombroso estado de conservación de los huesos, y cuya dentadura, por ejemplo, está completa.
El esqueleto fue encontrado en posición fetal, con su mano izquierda debajo de la mejilla derecha y su otra mano en medio de sus rodillas. En cuanto a las hipótesis, se cree que podría haber pertenecido a una comunidad indígena, por el desgaste de sus dientes: los aborígenes utilizaban sus dientes para ablandar los cueros con los que luego se cubrían.
Los análisis de "concheros" (los depósitos de valvas o cáscaras de mejillones) que se hicieron con carbono 14 determinan una antigüedad de 3.900 años. Y, a escasos 20 metros del lugar, hay otro "conchero" más antiguo, de 4.000 años. "Teniendo en cuenta que el individuo encontrado estaba enterrado por debajo del "conchero", no se descarta la posibilidad que la edad del esqueleto supere los 4.000 años", aclaró a Clarín la investigadora.
"Una de las posibilidades —evaluó Salemme— es que la persona haya quedado enterrada por efectos de la acumulación de tierra arrastrada por los fuertes vientos y que, por encima del lugar, haya sido ocupado por otros individuos".
Los científicos que hicieron el descubrimiento pertenecen al Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC) y comenzaron los estudios arqueológicos en la zona de La Arcillosa en 1998. Hasta ahora no encontraron evidencias de ropa excepto un color rojizo registrado en la parte inferior del esqueleto, que según presumen, pudo haber sido algún tejido o elemento que desapareció por el tiempo trascurrido.
Por otro lado, tampoco existen evidencias de entierro que indiquen que esta persona haya sido enterrada por su tribu o comunidad. Ni se registraron rastros de elementos, como sucedió en otras comunidades antiguas, que acompañaran al muerto.
Quizá faltan elementos de análisis ya que no se conoce un patrón de entierro porque es muy poca la información que se tiene sobre las civilizaciones más antiguas de la isla de Tierra del Fuego. Todos los estudios realizados respecto a las comunidades indígenas del lugar se remontan a menos de 150 años.
"Todavía queda mucho por investigar. No se sabe si era hombre o mujer, qué comía, qué estatura tenía. Esta será una tarea de laboratorio, no sólo aquí, en el CADIC, sino que también convocaremos a otros científicos para hacer una fotografía del individuo", aclaró Bujalesky. Y explicó: "Primero debemos determinar, a través de estudios morfométricos, la edad, el sexo y, con un análisis de ADN, la filiación y el grupo humano al que pertenecía".
El esqueleto encontrado en La Arcillosa fue presentado anoche en una conferencia realizada en el Museo Municipal de Ciencias Naturales Virginia Choquintel, de Río Grande.
Para Carlos Baldasarre, director
del Museo, que colaboró estrechamente en todos los trabajos de investigación,
"este descubrimiento arqueológico nos da la pauta de que esta región
austral es muy rica en tesoros arqueológicos humanos. Vamos a seguir
colaborando y trabajando en este sentido porque estamos seguros de que
encontraremos más ejemplares que asombrarán a los científicos".
Copyright 1996-2004 Clarín.com - All rights reserved