| AIPIN,
Prensa India
"Difundiendo presente y sembrando futuro" |
El día 10 de agosto, un
grupo de 21 indígenas de la aldea Muriru, traspasaron los límites
impuestos por la cerca de la hacienda Itamarati del diputado estadual Urzeni
Rocha (PSL) y levantó campamento en las tierras tradicionales de
la comunidad, después de 24 años de haber sido expulsados
y haberse refugiado en la vecina aldea de Moskou.
Las dos tierras indígenas fueron homologadas por el presidente de la república Luis Ignacio Lula da Silva, en el primer semestre de 2003.
A las diez de la mañana nublada del domingo, la comunidad avanzó hacia el cercado y construyó una maloca, en el mismo lugar de donde fuera retirada a la fuerza por el "ex propietario" de la hacienda Itamarati, conocido como Zé Lima. Fueron llevados caminando hasta la aldea Moskou a 41 kilómetros de Muriru.
Alberto Augusto Vicente, tuxaua de Muriru era niño cuando el hacendado llegó con dos camiones y obligó a los indígenas a salir de la tierra. "Las familias salieron caminando llevando apenas ropas y sandalias. El hacendado dice que el lugar de los indios era Moskou, porque él tenía tuxaua. En aquella época la gente no tenía la tuxaua", recuerda.
El vice Coordinador del Consejo Indígena de Roraima -CIR- Norberto Cruz da Silva, acompañó a la comunidad en el regreso a su casa. Allí abrió el portón de la hacienda para que el grupo pudiera entrar y hacer su morada. Media hora después llegó un vaquero diciendo que la gente tenía que salir, y señaló que él le iba a avisar al Don de la hacienda. "Dije que podía avisar, no estamos invadiendo la tierra de nadie, aquí es la tierra indígena demarcada y homologada", explicó.
El día de la llegada, los indígenas levantaron una barraca de lona, donde pasaron la noche. Al día siguiente a las 11,40 hs. llegaron cuatro hombres en un automóvil particular, armados con revólveres y dos escopetas y dieron orden de que todos salieran de la hacienda, caso contrario, serían llevados a la fuerza y colocados al otro lado de la entrada.
"Estaban irritados y ninguno se identificó. Tuvimos que mostrar un mapa de la tierra indígena y el decreto de homologación, asignado por el presidente Lula, pero ellos no quisieron ni mirar. Apenas dijeron que la gente tenía que salir en aquel momento de la hacienda del diputado Urzeni Rocha", cuenta Norberto.
No habiendo acuerdo, el vice Coordinador avisó del incidente al Administrador del Funai, Martinho Andrade a través de un teléfono satelital. "Pasamos el teléfono a una persona que presentó a Martinho como delegado James del Municipio de Bomfin, y sólo en ese momento los hombres se calmaron", afirma el vice.
El Administrador intervino para resguardar la integridad física de los indígenas y pidió 24 horas para obtener más información e intentar resolver la situcaión junto con la Justicia Federal.
Unos dos supuestos policías civiles amenazaron tomar una cámara fotográfica después de ser fotografiados por el secretario de comunicaciones del CIR, Davidson Buckley. "Usted está procurando briga" dijo el jóven wapichana, que tuvo que entregar el film para el delegado James. "Llevaron sólo el film porque telefoné nuevamente a Martinho, sinó también hubiera llevado la máquina a la fuerza" explica Davison.
Luego los policías se fueron, pero el incidente continuó después, cuando el diputado Urzeni Rocha mandó colocar candados al portón de entrada a la hacienda. "Nadie entra y nadie sale", fue el recado recibido. El portón sólo fue abierto a las seis de la tarde del día 12, porque un bebé de nueve meses y un niño de dos años tenían síntomas de diarrea. Los dos fueron atendidos en el puesto de salud de la aldea Moskou.
La tierra Muriru tiene 5.500 hectáreas y dos tercios está invadida por la hacienda Itamarati. El Consejo Indígena de Roraima solicitó por eso a la Funai una indemnización y el retiro del invasor.
(Traducido del portugués por Guillermo Riguera).