| AIPIN,
Prensa India
"Difundiendo presente y sembrando futuro" |
AIPIN (Buenos Aires), 15 de mayo de 2003.
Argentina
Falleció Dante Quinterno a los 93 años. Impulsó la historieta argentina y fue el creador de "Patoruzú" y otros personajes del comic nacional. Controvertida ideología de Quinterno donde se mezcló el conservadorismo fresquista de los años treinta y el racismo.
Con el fallecimiento de Dante Quinterno a los 93 años, se pierde una figura consular de la historietística argentina. Quinterno, Ramón Columba, Constancio C. Vigil y el periodista Natalio Botana, impulsaron la historieta en los años veinte y treinta, logrando consolidarla como fenómeno de masas.
La historieta, como es sabido, no es inocente y solo pasatiempo para niños y adolescentes. Es un formidable vehículo ideológico que mantiene su vigencia en el interés del público en esta época de avances mediáticos e informáticos. En el caso de Quinterno hay que señalar que sus personajes, particularmente en los años treinta y principios de los cuarenta tuvieron una fuerte impronta ideológica afín a concepciones reaccionarias de la época.
Óscar Steimberg fue el primero que estudió a Patoruzú, tanto al personaje como a la revista homónima en su ensayo "Patoruzú, un superhéroe de las pampas". El personaje creado en 1936 se hizo muy popular y la revista también. Se publicaban y vendían millares de ejemplares.
La revista tenía una especie de editorial, donde Quinterno daba rienda suelta a sus ideas no solo políticas sino costumbristas y sociales. Allí se podrán encontrar los apoyos del editor y dibujante al gobierno conservador y fascistizante de Manuel Fresco y Roberto J. Noble, en la Provincia de Buenos Aires.
También justificaba Quinterno el "fraude patriótico" y siempre mantuvo en las sagas un fuerte racismo antisemita (el judío "Popof"), antigitano, antichino y antindio (de la India). Popof era un usurero que perseguía a Isidoro, un muchacho cajetilla, indolente, parásito y fiestero, típico personaje porteño de la clase alta.
Los gitanos aparecían como seres despreciables y los chinos (con colita) e hindúes, participaban de diferentes complots terroristas. Era la época en que los nazis alemanes asesinaban a judíos y gitanos.
Patoruzú simula ser un indio patagónico pero en realidad es un estanciero bonaerense, con una enorme fortuna, vinculado a Isidoro y su tío, el Coronel Cañones, típico militar de origen roquista que participó de la Conquista del Desierto.
Se trata también de otro magnate oligárquico. Los aborígenes de la saga, salvo Patoruzú, son ridiculizados: Upa es un deficiente mental; Chupamiel, un ladrón; la Chacha, una señora anciana condenada a la servidumbre; Patora, aparente novia platónica del indio, es tonta y así sucesivamente.
Todos los patrones ideológicos de Patoruzú y de otras historietas de Dante Quinterno, proceden de un imaginario conservador reaccionario, antiliberal, prejuicioso y con connotaciones racistas y de defensa de un cierto orden antiguo oligárquico, destruido por la inmigración y la industrialización.
La revista Patoruzú fue muy difundida en los medios católicos, en los colegios religiosos, como contracara de revistas "pecaminosas", como "Rico Tipo", del legendario Divito, que osaba presentar en sus dibujos y caricaturas, a espectaculares "chicas", modelos de mujeres emancipadas, contrarias a la moralina de las señoras o señoritas sometidas por el machismo imperante.
De todas maneras, con Quinterno se
va una personalidad ya mítica de la cultura popular porteña
que trascendió como dibujante y guionista, un creador en tiempos
muy complejos que quedó atrapado por la época de entreguerras
cuando predominaban los regímenes totalitarios pardos en Europa
y en otras regiones del mundo.