| AIPIN,
Prensa India
"Difundiendo presente y sembrando futuro" |
AIPIN, 7 de mayo de 2003.
Argentina
Coordinadora de Organizaciones
Mapuches de Neuquén En Neuquén, un gobernante ejerce
autoritarismo y poder, convencido de que haber ganado una elección
lo legitima para hacer de la provincia de Neuquén y sus habitantes
lo que le plazca.
Desconoce otras formas de vivir y de razonar ante el mundo que lo rodea. Ese autoritarismo le estrecha la visión, ejerce el rol que le han delegado con total impunidad y no admite otras formas diferentes de entender la realidad.
Uno de los conceptos cuyo contenido se ha desvirtuado totalmente en este marco, es el de Democracia. Hasta hace un par de décadas se aceptaba como lógico, la idea de un Estado homogéneo, donde todos respondíamos a un patrón cultural, político y geográfico único. La diversidad cultural quedaba fundida en un crisol de razas que conformaba la identidad nacional, que hoy se reconoce es una ficción jurídica.
La nueva Constitución Nacional reconoce la preexistencia de los Pueblos Originarios de Argentina. Reconoce que el Pueblo Mapuce existe antes que la misma república y que los límites estatales eran y son para el Mapuce, caminos de comunicación, de ida y vuelta, de una Nación cuyo territorio ancestral se extendía desde el Pacífico al Atlántico.
Los avances y cambios en las dinámicas de relación del orden global entre los Pueblos amplía la visión y ayuda a entender que la afirmación cultural, la participación v en la vida política sin perder identidad, la autonomía basada en el reconocimiento territorial y el autogobierno son temas primarios a la hora de definir la nueva relación que debe darse entre Pueblo Mapuche - Estado y sociedad en general.
En resumen: se trata de aceptar la diversidad cultural que la región posee y construir un nuevo país intercultural. Esto es posible bajo un nuevo modelo de Estado. Exige la transformación del sistema político y legislativo que avance de un sistema de representación a un sistema de participación real.
Un modelo de participación genuina que trascienda la partidocracia. Los Partidos Políticos, a esta altura de la historia institucional, se han convertido en sectas intolerantes a todo interés que no sea el del sector que representa. Cuando ese partido toma el "poder" convierte al Estado en su feudo. Esto es lo que ha ocurrido en la historia de Neuquén y es el círculo vicioso que ha devaluado la función pública y las instituciones públicas.
El otro mecanismo perverso que implementa este viejo sistema estatal es la relación clientelista con el ciudadano que en lugar de generar bienestar social, genera mayor exclución social. La relación clientelista que establece el gobierno está basada en la transferencia de ayuda social a cambio de apoyo político, generando una sociedad de rehenes electorales.
Ni hablar de las prácticas corruptas, las coimas para comprar voluntades opositoras, la censura, etc., sobre lo cual un ejemplo vigente es el actual gobierno de Jorge Sobisch.
Con todo lo anterior no decimos que los Partidos no deben existir, sino que el actual mecanismo de representación hoy no cubre la necesidad de una sociedad dinámica que ha superado a los partidos como forma de expresarse, proponer y proyectarse.
Por lo tanto es urgente que nuevos espacios de expresión social, político y cultural deban ser reconocidos en un nuevo modelo de Estado Intercultural. Donde estén representados los diversos intereses de la sociedad, hoy excluídos por este modelo de representación.
Este nuevo modelo de Estado y participación será un nuevo sistema político que reconoce la realidad que lo rodea y promueve una nueva visión intercultural del Poder. Un "Estado Intercultural " es una alternativa que establece la Constitución y que invitamos en nuestra región a examinar en una próxima reforma constitucional provincial.
Implementar un modelo de poder circular
como alternativa a las estructuras de poder piramidal existente, que tantas
desgracias para el pueblo ha generado. Y lo que es peor, ha creado privilegios
y castas políticas que jamás han trabajado por un bien común
que no sea el de su sector. Este nuevo Estado a construir es básicamente:
Los mecanismos y políticas
que genera este nuevo modelo de democracia no serán políticas
"para" sino construidas entre los pueblos que constituyen la nación
intercultural y pluriétnica. Este es el Estado que el Pueblo Mapuche
está dispuesto a respetar y comenzamos por poner toda nuestra capacidad
en construirlo.
Nunca más delegar nuestra
vida y cultura en nadie que no seamos nosotros mismos. Fortalezcamos "una
visión Inter-Cultural del poder". Donde los Mapuches ocupemos el
espacio que nos corresponde. Nunca mas un Estado ocultando o reprimiendo
al Pueblo Mapuche. Sosteniendo con nuestra lucha cotidiana que: sin derechos,
la justicia es una mentira y sin derechos, la democracia es una farsa.
Fey Ka Mvten. ¡¡Mariciweu Mariciweu!!