| ECONOMIA
19 de Noviembre de 1998 |
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la séptima tasa en A. Latina, según informe del BID
Chile, entre países con peor distribución del ingreso
Más y mejor educación, más trabajo y más ahorro es la receta del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para ganar la batalla a uno de los indicadores que se ha transformado en un triste récord para América Latina: los países de la región, entre ellos Chile, ostentan los peores niveles de distribución de ingresos del planeta. El último informe del BID sobre la materia, titulado "América Latina frente a la desigualdad", fue dado a conocer ayer en un seminario en la Universidad de Chile y revela que, en promedio, una cuarta parte de los ingresos nacionales es percibida por un cinco por ciento de la población y un 40 por ciento por el 10 por ciento más rico, "proporciones comparables a las que se observan en los países de Africa". En el caso de Chile, el estudio señala que el 10 por ciento más rico de la población recibe 30 veces más que el 10 por ciento más pobre, lo que constituye la séptima peor tasa de distribución del continente. Le anteceden Brasil, Paraguay, Honduras, Guatemala, Ecuador y Panamá. El economista jefe del BID, Ricardo Haussmann, explicó que los ingresos en los países que tienen una alta dependencia de recursos naturales, como Chile, tienden a ser más desiguales. En contrapartida, Haussmann destacó que el país ha tenido un "progreso espectacular" en materia de reducción de los niveles de pobreza en los últimos años. Precisó que para mantener el sostenido ritmo de crecimiento de esta década tendrá que aumentar la cantidad y calidad de la educación y permitir que la gente llegue a estratos más altos en el sistema educativo.
Salario mínimoEl informe destaca que más de 150 millones de latinoamericanos, que equivalen a cerca del 33 por ciento de la población, se encuentran por debajo de un nivel de ingresos de dos dólares diarios, que se considera el mínimo necesario para cubrir las necesidades básicas de consumo.También hace mención a la existencia de salarios mínimos. Señala que erróneamente han sido considerados como un instrumento redistributivo y de protección de los ingresos de los trabajadores más pobres. Haussmann dijo que el salario mínimo -herramienta que también se aplica en Chile- es una variable que tiene poco efecto para mejorar la distribución del ingreso, ya que normalmente los pobres no ganan este ingreso porque ni siquiera están en el sector formal de la economía, y además tiende a disminuir la generación de empleo para los más jóvenes. Sin embargo el documento da una luz de esperanza. Asegura que debido a los cambios demográficos que se han producido -tasas de fertilidad decrecientes y un gran número de jóvenes que se está incorporando a las filas de la población activa- la región tiene ahora una ocasión única de reducir la brecha que existe entre los niveles de ingreso "si logra acelerar el proceso de desarrollo, poner a trabajar a la gente, financiar mejoras educativas y ahorrar para el futuro".
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