En el remolcador "Fuy" llegaron ayer, procedentes de Talcahuano, biólogos marinos y buzos tácticos que debían operar a un kilómetro y medio de la costa para efectuar mediciones de profundidad, marea y corrientes.
Apenas la nave se asomó en el horizonte, la comunidad de Mehuín fue alertada con pitos y sirenas y más de cien "chatas" o botes rodearon al remolcador en el mar para impedirle cualquier posibilidad de movimiento.
Mientras, en la playa se reunían más de dos mil 500 personas entre lugareños, turistas y simpatizantes de organizaciones ambientalistas todos los cuales portaban poleras impresas, lienzos y carteles adversos a la construcción de la planta de celulosa.
Jimmy Becerra, presidente de los pescadores artesanales de la localidad, declaró que ésta era una importante victoria para mantener descontaminada nuestra fuente de trabajo.
"En forma pacífica hemos logrado nuestro objetivo. Ahora se podrá comprobar que no se trata de un pequeño grupo que se opone a la contaminación de nuestra fuente de vida. Han llegado los pescadores de las caletas de la zona, están los dirigentes nacionales de la pesca artesanal y seguiremos en vigilia para impedir que el ducto llegue a ensuciar nuestra bahía".
Problema público
El gobernador provincial, Jorge Vives, manifestó que "el problema dejó de ser un tema medio ambiental y pasó a ser de orden público. A mi juicio la Armada no hizo la evaluación adecuada de lo que pudo haber ocurrido allá.
He solicitado al Ministerio del Interior arbitrar medidas", sostuvo.
Por su parte, Víctor Renner, gerente del proyecto Valdivia de Celulosa Arauco indicó que el megaproyecto continúa en pie.