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El Mercurio Electrónico

Santiago de Chile, Domingo 25 de Abril de 1999
 

 
 
 

 

Licitación a Media Luz. El Claroscuro Origen de Nehuenco

En el Chile electrizado vuelven las dudas acerca de cómo Colbún estatal asignó su planta a Siemens, proceso cuya limpieza defienden las autoridades de la época. 
 

POR PILAR MOLINA A.

QUE duda cabe. A pesar de la falta de energía, el país está electrizado. Al racionamiento le atribuyen buena parte de la culpa en la brusca caída de 9 puntos de adhesión al Gobierno que detectó la encuesta Cerc respecto de cuatro meses atrás. El tema de la falta de oferta energética ya no se discute sólo técnicamente - en términos de costo de falla o de SIC- , sino que se politizó. El Senado le dedicó una sesión especial y la semana terminó con un fuego cruzado entre los oficialistas por dirimir las responsabilidades en la crisis y con La Moneda distribuyéndoles tareas de fin de semana a sus ministros para anunciar mañana lunes el esperado plan de contingencia.

Una vez más, si no fuera por la falta de lluvias, muchas cosas no estarían pasando, como que ha comenzado a cundir el sordo rumor que no fue transparente el proceso a través del cual Colbún, cuando era aún estatal, licitó Nehuenco en 1996. Esta planta que no usa agua para funcionar, sino que gas, se ha convertido en el blanco por razones obvias: si estuviera operando no habría cortes de electricidad, porque su aporte al Sistema Interconectado Central (SIC) es superior al déficit que hoy existe.

El cuento partió con los disparos del presidente de la Sudamericana de Vapores, Ricardo Claro, quien, criticando ante los accionistas de su compañía el proceso de privatización de los puertos, señaló que quien está encabezando ese proceso es precisamente el mismo que tomó parte en las negociaciones entre Colbún y Siemens para la construcción de la central termo-eléctrica de Nehuenco, cuyas insuperables fallas lo sacaron definitivamente del SIC a comienzos de este mes. Se refería al PPD José Luis Mardones, a la época de esa licitación, gerente general de Colbún.

Y siguió Andrés Concha, secretario de Sofofa, que en una columna de "El Diario" escribió que el primer desacierto en la actual crisis de escasez eléctrica fue la decisión de la administración estatal de Colbún de declarar ganadora la oferta de Siemens, "desplazando a la de General Electric", a la cual le había sido previamente adjudicada la planta. Agregó que, por un mismo precio, Colbún había asumido el riesgo de comprar un nuevo prototipo, el de Siemens, que incluía el derecho a experimentar con el equipo y donde los resultados están a la vista: "Hoy la central de Gener (con máquinas de General Electric) es la primera proveedora de energía en el país y la de Colbún permanece paralizada, causando el déficit de energía existente".

Antes de que terminara la semana, el otrora presidente del directorio de Colbún, y actual ministro de Obras Públicas, Jaime Tohá, se defendía ante la prensa afirmando que "puedo garantizar que todo el proceso de licitación (de Nehuenco) fue limpio y transparente".

No es fácil reconstruir una licitación que se realizó tres años atrás. Pero el río suena, apuntando a que una contribución política, presumiblemente para el PS-PPD, desvió el destino de una licitación. Si estuviera cayendo agua no habría pasado nada, pero lo que era un rumor ha vuelto al tapete, ante el fracaso de Nehuenco, prevista como "fuente de energía" - como dice su voz indígena- precisamente para cuando no se puede generar hidroelectricidad en Chile. La planta de ciclo combinado debió entrar en funciones en mayo pasado. Sin embargo, a saltos y bajos comenzó a generar coja en junio, y lo hizo regularmente sólo entre enero y marzo. El 1 de abril una falla fatal la sacó definitivamente del sistema y si el repuesto que mandó la Siemens por avión logra volverla operativa en cinco semanas, en vez de en 15, es algo aún no resuelto.

Nueva Renca, mientras tanto, con idéntica potencia a Nehuenco, es la que más aporta al SIC, seguida por San Isidro, que, como las dos anteriores, es también de ciclo combinado.

El ascenso de Siemens

En septiembre de 1995 Colbún llamó a una propuesta internacional pública para la construcción de una nueva planta de ciclo combinado. Estaba en vías de llegar el gas natural a Chile e iba a ser la tercera planta de este tipo, donde una turbina a gas genera electricidad, pero los gases producto de la combustión se aprovechan también para producir en un calentador vapor, el que ingresa a una segunda turbina, para producir a través de un segundo generador también electricidad.

Cuando en Colbún se produjo la apertura pública de las ofertas, Nueva Renca (de Gener) ya había optado por General Electric (GE) y San Isidro (de Endesa) por las máquinas de Mitsubishi. Ambas compañías presentaron propuestas también por Nehuenco, junto a otros siete consorcios, donde muchos participaron con más de una alternativa, hasta tres. Estaban además ABB, la francesa GEC Alsthom, un consorcio de Westinghouse, Marubeni y Stone & Webstern, además de la ítala Ansaldo, la norteamericana Bechtel y la española Abengoa.

Como las propuestas son públicas, cada proveedor entrega su presupuesto, anota los precios, firma y se lleva una copia. A partir del precio, cada compañía trata de reconstruir las ofertas de la competencia tomando en cuenta los equipos que usan y lo que piden las bases. Análisis de algunas de las postulantes coinciden en que la oferta de GE quedó primera con la de Mitsubishi y que Siemens quedó a la cola. Existen documentos de la época internos de Colbún que advierten incluso que las peores alternativas planteadas eran las de Bechtel y Siemens.

Después, sin embargo, se hizo una lista corta que encabezó Mitsubishi, seguida por General Electric y Siemens. ¿Cómo ascendió el gigante alemán a los primeros puestos?

En las compañías aseguran que no es difícil que un proveedor suba rápidamente, porque un cliente puede fácilmente favorecer a una determinada empresa. Basta con que le pase toda la información esencial de la competencia, que debe igualar, la que cabe en una página: potencia (cuántos megawatts produce), eficiencia (cuánto gas requiere para producir un megawatt), disponibilidad (para entrar a operar cuando lo requiera el SIC), plazo de entrega, costos de mantención, etcétera. Y como después se inicia una ronda de consultas entre los preseleccionados, es aún más fácil ajustar las respuestas a lo que tiene la competencia. Se puede acortar el plazo indicando, por ejemplo, que es a partir de la "orden para proceder" y no del contrato, que es posterior, o que la eficiencia ofrecida es neta y no bruta.

Como contraparte de los proveedores actuaban por Colbún el jefe del proyecto Nehuenco, Pablo Botteselle, y su asesor, Patricio Araya, quien al poco tiempo, cuentan, se fue a trabajar a Siemens, donde se desempeña como product manager del proyecto San Isidro.

Bottaselle, de quien existe óptima impresión entre las eléctricas involucradas, hizo una evaluación a partir de la cual el directorio aprobó adjudicar la nueva central a GE. Esa instancia, presidida por Jaime Tohá, contaba también con un informe de la experta británica Merz & Mclellan, que asesoró el proceso desde su inicio, que indicaba que tanto la propuesta de GE, como la de Siemens eran igualmente competitivas. Mitsubishi había sido excluida por razones de precio, dice la versión oficial, pero otra, que la compañía decidió retirarse porque consideró como una falta de transparencia que a las tres de la "short list" se les pidiera reconsiderar sus propuestas, interpretándolo como un intento de darles una nueva oportunidad a sus competidores.

Y llegamos al 5 de febrero del '96 cuando la prensa anunció que el directorio de la estatal Colbún resolvió asignar a GE la construcción de su planta de Nehuenco, bajo la modalidad llave en mano. Se señaló que el proceso de licitación había permitido bajar la inversión estimada de 250 a menos de 200 millones de dólares y su presidente, Jaime Tohá, destacando el alto nivel tecnológico de los equipos de GE, agregaba: "Luego de la selección de una lista corta con los tres presupuestos que mejor respondían a las expectativas de Colbún, iniciamos un proceso de consultas y aclaraciones técnicas para determinar un orden de precedencia el que fue liderado por GE".

Coincidía esa decisión del directorio de Colbún con lo que sostenían estudios internos de la época. En la "Evaluación Económica de las Propuestas de Siemens y GE", con fecha del 8 de febrero de 1996, bajo el título "resultados" se señala que en todos los escenarios, sin excepción, el mejor resultado es la propuesta de GE por un margen significativo. Y bajo el título "conclusiones": que "la mejor propuesta desde el punto de vista económico corresponde a la de GE por un margen del orden de 10 a 12 millones de dólares actualizados".

Respecto del cómo Siemens llegó a la lista corta, Tohá aclara hoy que el gigante alemán no estuvo nunca en quinto o sexto lugar entre los consorcios, lo cual no pasa de ser una especulación, porque lo cierto es que de acuerdo a la evaluación técnica económica que se hizo, la compañía quedó en tercer o segundo lugar en la lista corta y ese fue el único ranking que se hizo. Agrega que la consultora inglesa no sólo señaló que las ofertas de GE y Siemens eran igualmente competitivas, sino que además hizo un informe donde pormenorizaba las fallas que las turbinas de estas compañías habían tenido en los dos años anteriores, concluyendo que ambas fallaban, pero que los problemas estaban en vías de solucionarse o ya resueltos.

"El directorio, tomando en cuenta la información de la administración y de la firma inglesa, determinó que se negociaba primero con GE, por razones de precio, y si no resultaba, con Siemens", agrega el actual ministro de Obras Públicas.

Fuera General Electric

Lo cierto es que a partir del 5 de febrero de 1996 GE estaba sentada en la mesa de negociaciones con el equipo de Colbún. Mientras transcurrían las negociaciones, diversas fuentes destacan dos hechos: que el 1 de mayo llegó en visita oficial el ministro de relaciones exteriores de Alemania (haciendo notar que Siemens Alemania actuó directamente con Colbún) y que apareció en la prensa que las turbinas a gas de GE en distintas partes del mundo estaban fallando. Efectivamente, estas máquinas presentaron al unísono en distintas partes un problema de vibración que fue superado cambiando los ejes.

Es un hecho que estas turbinas, por ser tecnología nueva, presentan dificultades y Siemens también las estaba teniendo en la central argentina Costanera (filial de Endesa), donde en 1994 se había adjudicado la conversión a ciclo combinado de una central a vapor, a través de una turbina a gas, cuyas fallas derivaron en el pago de fuertes multas. Igualmente, este gigante alemán de la electricidad y las telecomunicaciones - con ventas anuales superiores a los 60 mil millones de dólares- tuvo problemas serios en 1995 para operar su turbina a gas, similar a la de Nehuenco, en la primera planta de ciclo combinado nueva que se hizo en Argentina, Genelba, lo que la obligó también a pagar multas.

Pero GE tenía ya el contrato a la mano, a punto de firmarlo. Elegida como la empresa más admirada del mundo, en todos los rubros, por la última encuesta de la revista de negocios "Fortune", y con ventas anuales superiores a los 100 mil millones de dólares, contaba con la seguridad de ser el mayor fabricante del mundo de turbinas de gas para fines eléctricos o de aviación (de esta marca es la turbina del avión presidencial de Frei). El gerente general de Colbún había pedido incluso una mano a Gener para comprar esta planta con la nueva tecnología termoeléctrica, ya que la generadora acababa de licitar Nueva Renca, y la respuesta había sido que, de acuerdo a su experiencia, la turbina que se evidenciaba como la mejor y más barata era la de GE.

Pero el 8 de mayo de ese año Colbún dio por terminadas las negociaciones con esta compañía norteamericana, indicándosele que se iba a iniciar conversaciones con Siemens.

El hecho no es nada de habitual, afirman las empresas eléctricas, porque lo cierto es que el proveedor que se sienta a la mesa no se para más hasta salir con el contrato. No admite la posibilidad de ser echado de la mesa, aseguran, y negocian hasta lograr el contrato.

Pero desde el otro lado, José Luis Mardones asegura que "la central nunca estuvo adjudicada previamente a GE. Cuando tienes una lista corta negocias con el primero y no hay contrato mientras no esté adjudicado. Lo normal es que se adjudique al con que se conversa primero, pero en este caso no fue posible porque GE no quería firmar ocho o diez puntos que ahora no recuerdo bien, pero que según nuestros asesores jurídicos externos (Philippi, Yrarrázaval, Pulido y Brunner) consideraban que, al ser esenciales, dejaban el contrato fuera de base". Mardones llegó a la gerencia general de Colbún por búsqueda de ejecutivos y abandonó la empresa estatal para seguir a Tohá a enfrentar el cierre de las minas del carbón y hoy encabeza la licitación de los puertos.

Dudas del contrato

Pero otros actores de esta comedia que mueve miles de millones de pesos, vencedores y vencidos, tienen la convicción de que ocurrió algo raro. No hay pruebas, por supuesto, porque en estas operaciones no quedan rastros y no se hacen tampoco alterando un número en un informe. Son decisiones complejas, sujetas a miles de consideraciones, pero que hicieron a las proveedoras pensar en "influencias" cuando GE fue rechazada de plano por su cliente Colbún. Y se muestran incrédulas frente a la versión oficial, que la norteamericana exigió a la generadora estatal modificaciones contractuales que la dejaban fuera de base.

Es más, varias compañías están seguras de que Siemens no puede haber aceptado las condiciones que Colbún trató de imponerle a GE. Si ello hubiera ocurrido - señalan- , la actual administración privada de la generadora no estaría negociando nada con los alemanes, porque los tendría por el cuello. De acuerdo a esta versión, en el contrato tipo había cláusulas inaceptables para una compañía que opera habitualmente con utilidades del diez o quince por ciento de la inversión total, como tener que responder por aproximadamente la mitad de ese monto. Eso significaría que Siemens hoy tendría no sólo que asumir la reparación de la turbina, sino que poner sobre la mesa unos 75 millones de dólares y Colbún, en cambio, está hablando la posibilidad de cobrarle 16 millones de dólares a la proveedora y no 75.

Otra cláusula que no habría aceptado la proveedora norteamericana es que se exigía una disponibilidad del 95 por ciento, estableciéndose una multa de 3,7 millones de dólares por cada punto porcentual de falla medido en 18 meses. En otras palabras, si Nehuenco a octubre próximo no ha estado disponible para generar electricidad para el SIC el 95 por ciento de las veces que se lo han solicitado, tendría que pagarle una cifra enorme a Colbún por daños y perjuicios.

Igualmente, se habría considerado inaceptable que se planteara un seguro por 80 millones de dólares para responder por pérdidas de utilidad, lo cual resulta más relevante aún hoy, cuando a falta de hidroelectricidad el costo de la energía térmica, que no está produciendo Nehuenco, es mayor. Considerando además que Nehuenco no ha tenido la eficiencia récord que prometió (del 56 por ciento), ni ha funcionado a la potencia ofrecida (370 megawatts), ni dentro del plazo pactado, la competencia piensa que si Siemens hubiera aceptado las cláusulas contractuales que objetó GE , se encontraría en una situación insostenible frente a Colbún.

La nueva administración de esta generadora - del consorcio belga Tractebel-Powerfin y del grupo Matte- no está en momento de contestar hasta qué punto el contrato que heredó en Colbún proveyó a la empresa de garantías adicionales suficientes para hacer responder a Siemens ante el mayor riesgo que significaba una turbina experimental. Está en pleno período de negociaciones y lo más lejos que llegan sus personeros es a que por supuesto que les hubieran gustado mayores garantías, pero que de ninguna manera han quedado al descubierto en forma escandalosa frente al incumplimiento de la transnacional alemana.

De hecho, Siemens trajo el rotor en el avión ruso a su costo, lo que había sido resuelto - con Colbún y las compañías de seguros- días antes que Frei hiciera pública la decisión, con mucho bombo, en la feria industrial de Hannover. Estando claro que la reparación o reemplazo de la turbina caída es responsabilidad de la compañía alemana, lo que se negocia es quién responderá - seguros por ambos lados de por medio- por la no producción de electricidad, que en la actual coyuntura de sequía se convirtió en un drama... caro.

En abril de 1997, en todo caso, al cabo de cinco meses de haber asumido la administración de Colbún - luego que en octubre del año anterior el fisco licitara el 37,5 por ciento de su propiedad- los nuevos controladores privados reformularon el proyecto de Nehuenco, cambiando al equipo que estaba a su cargo. Según explicaba su nuevo gerente general, Emilio Pellegrini, la decisión de traer un grupo belga a Chile, paracoordinarse con los especialistas de Siemens y Ansaldo, se debía a que "el proyecto estaba muy atrasado y la gente a cargo no tenía la experiencia adecuada".

Pero así como los porfiados hechos les han demostrado a los nuevos controladores de Colbún que las turbinas de GE ofrecían mayor confiabilidad, no tienen ninguna prueba, aseguran, que la licitación de Nehuenco haya sido mal hecha. Tohá, quien después de dejar la presidencia de Colbún se mantuvo en el directorio hasta que asumió la cartera de Obras Públicas, en julio pasado, añade que "mientras estuve en el cargo siempre escuché de los actuales controladores que la decisión del directorio había sido la adecuada. Y si no lo ha sido, tienen que aplicar las garantías y multas contractuales".

Lo que la administración de Colbún estatal rechaza categóricamente es la versión de que se negoció con Siemens un contrato distinto al que se intentó obligar a GE. "Mi única hacienda es la honorabilidad y la honestidad" - explica Tohá- "y sólo sugerir que se le exigió a una empresa algo que no a otra es un agravio". Añade que es falso que a GE se le haya limitado la responsabilidad a la mitad del valor total de la inversión y que todo lo obrado por la anterior administración en lo que era una sociedad anónima controlada por el Estado está reflejado en los informes jurídicos y técnicos, internos y externos, y las actas del directorio. "Nos fuimos por el libro", corrobora el ex gerente general, Luis Mardones.

La carta al Gobierno

El 2 de junio del '96, casi un mes después que GE fuera desplazada de la mesa de negociaciones de Colbún, el gerente Mardones confirmaba que se había dado la orden de proceder con Nehuenco al consorcio Siemens-Ansaldo (ésta se hizo cargo del montaje de la planta).

En la época ya había llegado a oídos de algunas de las proveedoras que podían haber habido contribuciones políticas mediando en la adjudicación. Es algo habitual que estas grandes compañías tengan para cada proyecto un gestor, persona normalmente con contactos políticos, que se ofrece como nexo ante quienes toman las decisiones. De hecho, algo que insistentemente denuncian las autoridades norteamericanas es que en países como Alemania el ítem que sus empresas asignan a pagar influencias para obtener contratos en el extranjero pueda imputarse a gastos. Ello merma la posición competitiva de las compañías norteamericanas que están obligadas a hacer negocios en el extranjero con el mismo patrón ético que los hacen en Estados Unidos. Empresas como GE exigen a cada uno de sus empleados firmar anualmente mandatos de probidad e integridad, que excluyen cualquier atisbo de pago por influencias para definir contratos o hacer negocios.

Es en este contexto en que las distintas versiones coinciden en que apareció Pedro Pablo Errázuriz, ingeniero, actual representante de Kvaerner Turbin en Chile. Según una corriente, él trabajaba para Siemens, pero Tohá y Mardones dicen no tenerlo claro. Recuerdan que el directorio de la época de Colbún había acordado que cualquiera que fuera contactado a propósito de un proyecto debía hacerlo público y que uno reveló haber sido abordado. "El acuerdo del directorio fue preguntarles a ambas empresas (Siemens y GE) si tenían algún nexo con él y ambas respondieron que ninguno, y nos quedamos con la impresión de que era un 'free lance' que negociaba por lado y lado, ofreciendo sus servicios a cualquier empresa", explica Mardones.

Pero en el círculo de proveedores se recuerda a Errázuriz actuando por Siemens, aunque no descartan que antes ofreciera sus servicios a otras compa-ñías. De hecho, después que Colbún iniciara las negociaciones con GE llegó a La Moneda el rumor de que había sido mal asignada, y temiéndose gato encerrado, el entonces ministro Secretario General de la Presidencia, Genaro Arriagada, recabó los antecedentes del caso y terminó informando al Presidente que la propuesta había sido correctamente otorgada a la mejor oferta. En la oportunidad se advirtió incluso que la información favorable a Siemens venía de un gestor de esa compañía, Pedro Pablo Errázuriz, que, salvo su parentesco filial, era completamente diferente a su hermano Juan Eduardo Errázuriz, amigo cercano de Frei.

Arriagada no supo más del caso y no recibió nunca una carta que le envió el segundo de GE en el mundo, Paolo Fresco, actual presidente de la FIAT. La misiva, sin embargo, tiene un timbre de recepción de La Moneda, correspondiente a días después al 8 de mayo del '96, cuando el equipo de Colbún dio por terminadas las conversaciones con la empresa. En ella, el alto ejecutivo le hace ver lo raro que fue el cambio de actitud de Colbún, que estaban dispuestos a entregar los antecedentes que decían que faltaban a fin de continuar las negociaciones e insinuaba la ocurrencia de algo raro, sin mencionar directamente la palabra corrupción.

El ejecutivo no recibió nunca alguna respuesta. Su afán había sido demandar a Colbún. General Electric ya lo había hecho en Colombia, donde presentó un recurso contra el gobierno por una licitación "chueca" y gastó enormes recursos para un resultado magro porque llegó a un acuerdo compensatorio con el gobierno, pero no consiguió que fuera reasignada la licitación cuestionada. Además, en la última reunión del equipo de GE con el gerente general de Colbún, Mardones les había advertido que si demandaban a la generadora, como ésta iba a ser privatizada en cuestión de meses, la iba a heredar Corfo y la multinacional iba a quedar finalmente demandando al Gobierno de Chile... un pésimo negocio.

Fue por eso que la compañía habría optado por la carta y pensó en Arriagada, dada su condición de DC y tener fama de hombre probo, con la esperanza que iniciara una investigación y pusiera las cosas en su lugar. Arriagada dejó La Moneda en agosto de ese año, sin embargo, sin haber recibido la misiva.

Lo cierto es que, entre dudas y rumores, todos los actores de esta comedia están dispuestos a abrirse a una comisión investigadora. General Electric está dispuesta a abrir sus "files" y Tohá y Mardones aseguran que no podría pasarles nada mejor que se aclarara bien el cuento, porque los incomoda que les tiren pintura al barrido, sobre todo cuando resulta muy ingrato tener que andar dando explicaciones cuando las cosas con Nehuenco no han funcionado.

El diputado DC Ricardo Rincón, de la Comisión de Energía y Minería, está dispuesto a estudiar el tema de la licitación de Nehuenco por las responsabilidades públicas que se derivarían del hecho de que era una compañía estatal y frente a la actual crisis energética.

Lo cierto es que mientras no se ponga sobre la mesa el financiamiento de las campañas políticas, con sequía o con lluvia, con comisiones investigadoras o sin ellas, la duda acerca de cuánto de los grandes contratos públicos va a parar a los bolsillos de políticos continuará siempre vigente. 

 
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