Eugenio Domínguez, rector de la Universidad de Córdoba, España![]()
Un egoísta ambientalInvitado a dictar la clase inaugural de la Escuela de Graduados de la Universidad de Concepción, este biólogo, doctor en Ciencias Biológicas de la Universidad de Sevilla y coordinador nacional y regional de las redes española y andaluza de aerobiología, centró su charla en el tema "Hacia una ética del medioambiente" donde abordó los diferentes conflictos que cruzan esta concepción. Con anterioridad había defendido su postura de ser un egoísta ambiental en el sentido de que cree necesario salvar al hombre mediante el cuidado y la salvación del planeta.
Andrea Alonso
Su egoísmo es claro. Plantea la necesidad de salvar al planeta con el objetivo final de salvar al hombre de la desaparición segura, así como van las cosas. Su clara misión de salvar la especie humana, sin embargo, es loable en la medida que permita que la Tierra tenga para dar vueltas, albergando almas y vida en su superficie, por unos cuantos millones de años más.
Instalado en una reflexión ética sobre el cuidado del medioambiente y en un carisma que lo lleva a conversar de estos temas en profundidad aunque sin caer en alardes intelectuales, Eugenio Domínguez, rector de la Universidad de Córdoba, España, visitó la Universidad de Concepción en el marco de un convenio de intercambio entre casas de estudio chilenas y andaluzas y, de paso, se refirió al tema de la ética ambiental. Un concepto que hoy se necesita que se ponga de moda con fervor y que cruza aspectos que van más allá de la ecología hasta llenar todos los ámbitos de la vida.
Es que la defensa ética del ambiente, aseguró, no puede ser tan ciega como para contraponerse al derecho a los seres humanos a sobrevivir. Debe ir junto con ese derecho. Por ello, se encaramó en una posición que "no es neutramente ética, sino que debe ser egoístamente ética".
El ecologista y filósofo brasileño Leonardo Boss, autor del libro "La gran madre Tierra" lo había dicho: "el ser humano tiene como característica particular la capacidad de la autodestrucción, pero al mismo tiempo tiene la capacidad de poder manejar esa autodestrucción". Desde esa conciencia e incluso abandonando la romántica idea de la defensa de las especies para centrarse en el resguardo de una: el ser humano, la concepción ética del medioambiente ofrece una promesa que debe ser abordada en una base integral de cómo el hombre se relaciona y maneja su entorno para sobrevivirse a sí mismo.
Etica del ambiente
-¿Sobre qué basa usted esta nueva concepción ética?
-Es una ciencia que aparece en 1970 en una reunión para el Día de la Tierra, cuando se plantea la necesidad de intentar comprender al ambiente desde una perspectiva filosófica. Los científicos de los 70 se llevaron casi 10 años discutiendo si realmente debiera haber una ética del ambiente, y quienes estaban más en contra de si debiera o no existir esa ética eran los filósofos.
-Estamos hablando de, prácticamente, 30 años atrás. ¿Qué ocurre hoy?
-Sí, son casi 30 años, y hasta el final de los 70 no se establecen las bases de una doctrina, de una ciencia que se llama "ética del ambiente". Cuando ya se decide que existen bases suficientes para entender que el ambiente puede ser tratado desde un punto de vista ético, a partir de ese momento empieza otra discusión: si ese punto de vista ético debe ser antropocéntrico, es decir mirado desde la perspectiva del hombre, o desde fuera de esa perspectiva. Y nos llevamos otros tantos años discutiendo eso. Y ya a fines de los años 80 aparecen distintas tendencias, distintas líneas de entender la posición ética en relación al ambiente, las que se nutren con la aparición de otros nuevos movimientos como el ecofeminismo y la ecología social o ecosociología que se relacionan con otros campos. Y en este contexto se crea un sedimento que permite establecer escuelas que tratan de resolver o, por lo menos, de dar explicaciones a un fenómeno que ya en ese momento era enormemente patente: el hombre, con su posición dominante en el ecosistema, puede cambiarlo de tal manera que llegue a su destrucción, su desaparición; la desaparición del propio hombre.
-Claro, porque nadie quiere conscientemente provocar la eliminación del hombre...
-Hoy parece que dominan aquellas tendencias que indican que el ser humano puede encontrar, mediante un ética medioambiental, una salvación a su posición en el ambiente. Otros, en tanto, son bastante pesimistas y sostienen que ésto no tiene solución. Que el hombre es una especie como las demás y que está sujeta a los vaivenes que han sufrido las especies a lo largo de la historia de la Tierra, y que el día que desaparezca la especie humana, pues es lo mismo que si desaparece una especie de insecto o una especie de pájaro, y aquí seguirá habiendo una Tierra con vida, que es lo importante. Hay algunas personas que, podríamos llamar "antroegoístas", que dicen que lo que hay que hacer es definir bien en qué terreno nos tenemos que mover para conseguir que el hombre perviva y no desaparezca, incluso considerando la poca importancia que los ecosistemas puedan tener sobre la propia especie humana. Yo apunto a eso. Entiendo que la ética ambiental es una especie de salvavidas que debemos desarrollar para pensar que habrá un futuro para la especie humana, y que no nos quedaremos como los dinosaurios.
Etica de la vida
-Es decir, ese salvavidas y resguardo del entorno, aunque sea con un objetivo como el que usted menciona, no es tan egoísta...
-Sí es egoísta porque lo que quiere es salvar el entorno para que se salve el hombre. No es una posición fuera de él porque dice "hay que cuidar el entorno para que no desaparezca un conjunto de especies", entre las cuales está el hombre. Esta línea es relativamente pragmática, llevando a conservar el ambiente para evitar que desaparezcan algunas especies, pero el objetivo final es uno: que estemos aquí el mayor tiempo posible. Por lo menos hasta que encontremos la posibilidad de salir de este ambiente. Porque lo que sí es cierto es que nuestro planeta, más tarde o más temprano (se calcula que en unos 4 mil ó 5 mil millones de años) desaparecerá. Así entonces, si seguimos estando, habremos inventado un sistema que permita escapar a otro sitio que tenga condiciones adecuadas. Por lo pronto, la tesis que intento desarrollar es que el hombre debe buscar una ética del ambiente para intentar sobrevivir.
-Sin embargo, pedir una ética medioambiental a personas que viven en muy malas condiciones no resulta muy correcto.
-Eso es cierto y lo podemos ver hoy día. Cómo podemos hablar de la conservación de la naturaleza a largo plazo a una población indígena que no tiene para comer, que se está muriendo por las enfermedades o que tiene un problema de supervivencia. ¿Es éticamente admisible que yo le explique mi dicurso a una persona que no sabe si se va a despertar al día siguiente? Desde mi punto de vista, para sobrevivir, sí; pero ellos no tienen una visión tan a largo plazo. Su esquema es sólo del día a día, de 24 horas. Yo no puedo plantear, entonces, soluciones, puedo plantear incógnitas, preguntas que me hago y que no tienen respuestas. A las personas que está huyendo en Kosovo, Albania, ¿les puedo decir "por favor conserven el ambiente y no ensucien y no destruyan todo", cuando para ellos el problema es un problema de supervivencia? ¿Le puedo hablar a esa gente de ética ambiental cuando de lo que debo hablar es de otro tipo de ética?, una ética que impida el desarrollo de esta guerra.
-Una especie de ética de la vida...
-Exacto. La propuesta mundial es que quizás lo que habría que hacer es desarrollar una nueva filosofía de la vida que pasara por el concepto del bio, de lo biológico. Que el hombre tomara conciencia de su posición biológica en las cadenas ecológicas y por lo tanto, tratara de vivir con el mismo respeto a su entorno que lo hacen el resto de los seres vivos. Esa es una política a medio y largo plazo, difícilmente aplicable a corto plazo.
Hipocresía ambiental
-¿Qué pasa en el mundo con esta dimensión ética del medioambiente? ¿Es distinto lo que ocurre en un país desarrollado con respecto a uno del Tercer Mundo?
-El problema lo tienen más cercano los países que están menos desarrollados, porque ahí el problema de supervivencia es mayor y, por lo tanto, tienen más desarrollada la conciencia ecológica. Yo postulo que los países desarrollados tienen lo que yo llamo una "hipocresía ambiental", en la que para salvarse ellos está dispuestos a que otros desaparezcan. Ahí nadie está dispuesto a sacrificar un milímetro su estándar de vida y sí está dispuesto a aplicar leyes que impidan que el estándar de vida de los demás afecte al que ellos tienen. De todas maneras el problema es muy complejo: si pensamos en los chinos, que tienen el mismo derecho a tener el mismo número de automóviles por habitante que los estadounidenses (que poseen casi un vehículo por habitante), imaginaros lo que ocurriría con un país con casi 2 mil millones de habitantes si de aquí a la vuelta de la esquina tuviera una automóvil por habitante. ¿No tienen los chinos los mismos derechos que los norteamericanos? Pero qué ocurrirá el día en que haya un vehículo por habitante en China...
-Es decir, las reglas no pueden ser iguales para todos...
-Claro. Va a llegar un momento en que tengamos que establecer una regla que sea discriminatoria. El consumo de carbón por habitantes, por ejemplo. En Estados Unidos creo que anda alrededor de los 10 mil kilos de carbón por cada habitante. En China, Pakistán y la India me parece que anda alrededor de los 300 ó 400 kilos. ¿Ellos no tiene el mismo derecho que los estadounidenses a utilizar la misma cantidad de energía? Pero si por algún mecanismo consiguiéramos que lo hiciera, ¿qué ocurrirá con el planeta? ¿Qué catástrofe ambiental se produciría? Ahí hay que buscar un equilibrio, un punto de encuentro. Siempre he visto a los países desarrollados con una hipocresía ambiental tremenda cuando prohiben, por ejemplo, el uso de determinadas sustancias en sus países pero exportan la tecnología a otros países para que las usen ellos...
-Que es una de las grandes quejas. Pero aprovechando esta relación países desarrollados versus países subdesarrollados, un caso concreto: Endesa España que desea entrar al mercado energético chileno. ¿A qué nos veríamos enfrentados con la entrada de esta empresa española? ¿Cuál sería la ética que funcionará ahí, cree usted?
-Sospecho que esa empresa española se va a comportar mejor que en España, porque de una forma simple e hipócrita necesita mantener una cara aquí que ya no necesita mantener en España. Luego, yo espero y supongo que su comportamiento en Chile será mejor que en España, aunque allí existen normas de actuación ambiental que emanan de la Unión Europea y que no han tenido más remedio que terminar por cumplir. Pero, a ellos les va la supervivencia como empresa aquí. Por otra parte, la sociedad en conjunto (y particularmente esos pueblos indígenas de los Altos del Biobío) no va a aceptar que su modo o sustrato de vida se altere. Yo estoy convencido de que daría lo mismo que fuera Endesa España o Endesa Chile. Para el indio, el mapuche que vive en el Alto Biobío, le da lo mismo que el que vaya a construir la presa sea un español o un chileno. Eso es indiferente. Esta es una de las grandes paradojas que debemos tener en cuenta. Olvidémonos un poco de los nacionalismos que lo importante no es eso. Lo importante no es el árbol sino el conjunto del bosque. Entonces, es evidente que cualquier empresa que vaya a dedicarse a poner en marcha un programa ambicioso de generación de energía tendrá que tener en cuenta las circunstancias ambientales, lo que además significa aumento en los costos de producción. Y quién va a pagar esos costos de producción. ¿El chileno está preparado para reconocer que los costos serán más elevados cuando se aplique una tecnología ambiental en la producción y el transporte? Lo pregunto porque no lo sé. El tema del respeto ambiental es global y también local y, por lo tanto, cuando se trata de un sitio, si tiembla, el temblor va a llegar muy lejos y afectar a mucha gente.
-¿Cómo funcionan las normas ambientales de la Unión Europea en ese continente?
-En Europa, desde la comisión europea y con el parlamento de Estrasburgo se han implementado una serie de normas de actuación ambiental muy rigurosas que se están ya aplicando para la puesta en marcha de distintas actividades. Lo que pasa es que otra vez se trata de normas bastante egoístas que sólo tienen en cuenta lo que pasa en la Unión Europea y en algunos casos se olvida lo que puede pasar si esta actividad se lleva a cabo fuera de la UE. Podríamos decir que son normas de aplicación domésticas pero no extradomésticas. Me imagino que con el tiempo se llegará a eso, a la obligación del cumplimiento de estas normas fuera del espacio europeo. Pero también es obligación de los países que no son de la UE, el obligar que esas normas se cumplan cuando las empresas de la Unión Europea trabajen en ellos.
-¿Existe algo concreto que se pueda realizar en este momento?
-Sobre el tema de Endesa, y otros similares, tenemos la intención de poner en marcha con la gente del Centro Eula de la Universidad de Concepción un seminario en España sobre problemas de implantación de empresas españolas en Latinoamérica, con los impactos ambientales que se producirán en estos casos, de manera que se aproveche la experiencia del Eula para que no ocurran problemas. Hay posibilidades de ponerse de acuerdo con gente de Endesa España para conversar.
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