Proyecto de
Documentación Ñuke Mapu
Miércoles 14 de
Abril de 1999
Más plantaciones forestales
Debemos continuar forestando los
terrenos improductivos, especialmente aquellos con graves problemas de
erosión, y así aumentar la participación de Chile
en los mercados mundiales de la madera.
Estas notas son una breve reflexión sobre la conferencia que
ofreció recientemente el doctor William Sutton en Concepción.
En esta región, donde se encuentra la mayor parte de las plantaciones
forestales del país, las especies "Pinus radiata" y varias del género
"Eucaliptus" ya son parte del paisaje. A nivel nacional existen aproximadamente
dos millones de hectáreas plantadas con especies arbóreas
de rápido crecimiento, y aún quedan al menos cuatro millones
de hectáreas con escasa vegetación, que requieren ser cubiertas
por árboles para que recuperen su productividad y se pueda detener
la erosión del suelo.
Pero, ¿realmente el mundo y Chile requieren de estas masas forestales
y de su incremento en el futuro? Una respuesta a esta pregunta la entregó
el experto neocelandés doctor William Sutton en el salón
de conferencias del Duoc-UC de Concepción.
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La madera ha constituido durante la civilización humana uno de los
recursos naturales más importantes. Los sustitutos de la madera,
actualmente utilizados, requieren de combustibles fósiles o la energía
de éstos.
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La mayor ventaja de la madera la constituye su buena relación con
el medio ambiente. Al contrario de las emisiones de dióxido de carbono
producidas por los combustibles fósiles, las generadas por el uso
de la madera se reciclan en pocas décadas en más madera a
través de los bosques que se regeneran.
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La manufactura de la madera es muy eficiente en el consumo de energía,
requiriendo sólo un décimo o menos energía que la
requerida para fabricar sustitutos a ella como son acero y cemento. Futuras
sustituciones de la madera son poco probables, dado la enorme cantidad
de energía que se requiere en su fabricación, la tendencia
creciente prevista en los costos de dicha energía y a la preocupación
existente acerca de futuros aumentos del dióxido de carbono emitido
al usar combustibles fósiles. El mundo del futuro va a requerir
más madera que en la actualidad, si se desea reducir el uso de combustibles
fósiles y si se quiere continuar mejorando el estándar de
vida promedio.
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El consumo per cápita en el mundo actual corresponde a 0,6 metros
cúbicos por persona al año. Si sólo se considera el
crecimiento de la población hacia mediados del siglo 21, que se
pronostica en 10 billones de habitantes, se requerirán anualmente
dos billones de metros cúbicos más que los consumidos en
la actualidad. Esto implica que al menos 100 millones de hectáreas
de bosques deben ser plantadas en el mundo durante los próximos
años -en Chile existen dos millones de ha-, suponiendo que cada
una de ellas aporta con cerca de 25 metros cúbicos de crecimiento
promedio anual.
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Estas forestaciones masivas presentan el único camino para poder
responder a una creciente demanda de madera, manteniendo así en
el mínimo posible la presión por cosecha sobre los bosques
nativos. Bajo un esquema de manejo sustentable, estas plantaciones van
a abastecer con madera ambientalmente viable la demanda de los siglos que
vienen.
Las investigaciones del doctor Sutton, que reflejan la demanda mundial
por madera en el futuro en términos muy conservadores, dejan una
tarea también para Chile, para todos sus profesionales, autoridades
y entidades involucradas en actividades forestales.
Debemos continuar forestando los terrenos improductivos, especialmente
aquellos con graves problemas de erosión, y así aumentar
la participación de Chile en los mercados mundiales de la madera.
Entre éstos se consideran aquellos desprovistos de vegetación
arbórea, que en un inicio sólo permiten las plantaciones
de especies pioneras capaces de ocupar espacios abiertos, como son el pino
radiata, eucalipto, algunas acacias, pino Oregón, entre otras; y
aquellas situaciones de bosques nativos empobrecidos respecto de sus especies
de valor como raulí, roble, coigue, ulmo, entre tantas otras, las
cuales se deben reincorporar como parte de un patrimonio que actualmente
se desarrolla muy por debajo de su potencial.
Lo anterior, unido a un trabajo ambiental amistoso y menos contaminante,
permite adicionar otros efectos de enorme importancia, tales como reducir
drásticamente la erosión y pérdida de suelos; conservar
y manejar los bosques nativos antiguos para fines extramadereros y reincorporar
masas nativas jóvenes para uso múltiple; generar fuentes
de trabajo, polos de desarrollo y mejorar la calidad de vida de la población.
Pedro Sapunar N.
Presidente
Hans Grosse W.
Vicepresidente
Colegio de Ingenieros Forestales
Sede Biobío
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