Machis en auge:Medicina mapuche en días de gloria
Gerardo Queupucura es uno de los pocos hombres que ejercen de machi. Dice haber recibido su llamado de su abuelo y ejerce hace 50 años.Foto:MARIO QUILODRÁN
Hay unas 400 sanadoras en el país. Más de la mitad de sus clientes no son indígenas.
IVÁN FREDES
TEMUCO.- Gerardo Queupucura (61 años) es uno de los escasos hombres que ejercen el rol de machi en el pueblo mapuche.
Relata que a los siete años, mientras cuidaba los animales de su abuelo en el campo, vio un arco iris sobre un canelo y cayó en un profundo pero revelador sueño en el que recibió ese mandato.
"Mi abuelo me dijo que había sido el elegido", cuenta el machi Gerardo, como es conocido dentro y fuera de su comunidad este guía espiritual y curandero o chamán de la cultura mapuche.
Desde entonces, guiado por su abuelo, sin saber leer ni escribir, fue recibiendo el conocimiento ancestral para consagrarse machi de la comunidad "Juan Queupucura", de Huichahue, ubicada a 16 kilómetros de esta ciudad.
Ataviado con un colorido pañuelo en su cabeza, un poncho y una chiripa -especie de faldón triangular, junto a su inseparable cultrún-, precisa que lleva cincuenta años como sanador del cuerpo y el alma de mapuches y "huincas".
También invocando al Padre Creador o Chao Ngenechén en las ceremonias tradicionales como el nguillatún, máxima expresión de la religiosidad de su cultura, para pedir a la naturaleza el bienestar de su pueblo.
Los martes, el machi Gerardo, conocedor de los secretos de la medicina ancestral -que restablece el equilibrio de las fuerzas de la naturaleza en las personas lo cual sana las enfermedades-, atiende a sus pacientes que acuden con fe incuestionable para someterse a sus poderes chamánicos.
Reconoce que ese día puede atender hasta veinte personas, la mayoría huincas. Todos reciben zumos de hierbas mapuches para aliviar males detectados por el análisis de la orina del enfermo.
Cobra 10 mil pesos por su consulta y otras machis atienden por la mitad, e incluso 3 mil pesos o aportes voluntarios en dinero o alimentos, animales o vestuario, según sea el caso, explican.
Creciente interés
Juan Ñanculef, investigador de la cultura mapuche, dice que la revalorización de la cultura ancestral, el naturismo y la salud alternativa, como también la decepción por la mala calidad de la atención en la medicina occidental, explican el creciente interés de huincas por acudir a las machis.La medicina ancentral también ha cobrado tanto interés que la comunidad que administra el hospital Maquehue, el primer centro de salud que desde hace ocho años complementa el conocimiento médico occidental y tradicional, creó con inusitado éxito una farmacia herbolaria mapuche que ya cuenta con locales en Temuco, Concepción y Santiago.
Como si fuera poco, a partir del próximo año comenzará a funcionar el primer hospital público intercultural del país, en Nueva Imperial, en donde las machis no sólo atenderán directamente a sus pacientes, sino, además, contarán con un sitio ceremonial para sus machitunes, donde esperan sanar a sus enfermos.
La machi Luisa Quinchabil, una de las más jóvenes, con apenas 23 años, al igual que el machi Gerardo dicen que más de la mitad de los pacientes que atienden en sus respectivas casas, en el sector de Huichahue, son huincas.
Sin publicidad
La mayoría de estos nuevos clientes llegan por recomendaciones, porque ninguna de ellas hace publicidad ni pretende ser reconocida más allá de su propia comunidad.Quinchabil dice estar contenta porque la gente reconoce que la medicina tradicional es una alternativa para huincas, aunque precisa que para los mapuches forma parte de su cultura y, pese a que también visitan a médicos en consultorios y hospitales, nunca dejan de atenderse con sus propias machis.
En el sector de Niágara, cerca de Temuco, la machi Francisca Painel, después de media hora de practicar un machitún, o ceremonia de sanación, declina hablar sobre su rol.
Teme que le cursen una multa por no dar boleta, como ocurrió con un machi de Quepe hace un par de meses.
Pero en el Servicio de Impuestos Internos dan por saldada esa polémica. Atribuyeron la infracción a un error y la institución, para tranquilidad de las machis, aclaró que la medicina practicada por estas depositarias de una tradición ancestral no está sujeta a tributación alguna.
Su rol
Para el investigador Juan Ñanculef existen entre 300 y 400 machis en el país. La mayoría son mujeres. Cumplen el rol de guía espiritual y de sanadora de las dolencias de su pueblo. "La machi es una persona elegida por el dios mapuche
-la energía cósmica y las divinidades tutelares de la tierra- para que ejerza la tarea de mediadora entre el mundo natural y sobrenatural", en la cosmovisión de esa cultura.La machi influye, además, en la mantención de la cultura de ese pueblo originario. Donde hay machi, hay nguillatún, palín, medicina propia, se habla mapudungún y existe transmisión del conocimiento ancestral.
Rucas consultorio
En la zona rural de Lumaco, en el corazón del pueblo mapuche, se construyen las primeros 18 rucas consultorio para que las machis atiendan en mejores condiciones a sus pacientes. Diseñadas en forma circular, estas viviendas de 35 metros cuadrados cuentan hasta con una sala especial, habilitada con el tradicional fogón, donde la machi puede realizar el machitún, una rogativa en la que invoca las fuerzas y energía de la naturaleza para curar los males de los enfermos.