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Viernes 19 de diciembre de 2008
Según datos de una encuesta de opinión realizada por la Universidad Diego Portales, sólo en el sur se percibe a la etnia como violenta.
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alma canales silva
El cientista político (y recientemente panelista del programa Tolerancia Cero de Chilevisión) vino a la región a participar de una conferencia sobre liderazgo y capital social y terminó hablando sobre conflicto mapuche. Aunque el tema no suene novedoso, vino a decirle a los habitantes de La Araucanía que sólo acá la palabra mapuche se asocia a conflicto y a violencia.
La relación entre estos datos (que forman parte de la encuesta nacional de opinión pública que realizó la Universidad Diego Portales) y la conferencia están en que para Navia el crecimiento de la región depende más de la voluntad política para incorporar a los mapuches que de las medidas económicas que puedan adoptarse.
Aunque en el tercer trimestre de este año llegó a 6,9 por ciento y se ubicó por sobre la media nacional, en los últimos cuatro años no ha alcanzado el 4 por ciento (en ese mismo período). A eso se suma el desempleo, que desde mediados de este año alcanzó los dos dígitos y los niveles de pobreza. El panorama no es muy alentador.
Por ello, evaluar esta opción resulta (con la crisis económica a cuestas) una opción.
nueva zelanda o bolivia
"Los problemas de la región no son económicos. La región no crece porque tiene problemas políticos", comenta Navia. Según el analista, la tensión que hay actualmente afecta todas las actividades de la región y restringe el crecimiento: "Lo mapuche debería verse como una oportunidad más que como un problema".
Los empresarios de la región han manifestado esto cada vez que se han registrado episodios de violencia (que durante este año ya suman una decena), como la quema de camiones o los ataques incendiarios a predios.
También da cuenta de la complicada posición regional el Banco Central, que a través de sus informes muestra que La Araucanía no ha recibido inversión extranjera en los últimos cuatro años.
Navia indica que todo eso puede revertirse, pero para ello hay que tener la voluntad política que unifique a los mapuches y a los no mapuches, ya que nadie se irá de la región.
Para el cientista político, las opciones son dos: "La Araucanía puede ser Nueva Zelanda o Bolivia". Con estas palabras, señala que se puede integrar a los indígenas y seguir el ejemplo del primer país, que actualmente forma parte de los más desarrollados del mundo, o hacer como Bolivia, dejarlos aparte y figurar como uno de los más pobres.
causa justa
Al analizar los datos de la encuesta, Navia explica que sólo en el sur (principalmente en el Bío Bío y en La Araucanía se piensa que los mapuche son violentos): Mientras de Santiago al sur el 40 por ciento piensa que el movimiento mapuche legitima la violencia, hacia el norte esa percepción baja a un 25 por ciento.
Indica que más de la mitad del país (53,3 por ciento) asocia el conflicto con la pobreza y no con la violencia. De hecho, el 23 por ciento de los encuestados dijo que son el grupo más discriminado, superando a los inmigrantes peruanos o a las minorías sexuales.
Según el estudio (base de la presentación de Navia) los chilenos creen que el origen del conflicto mapuche está en la pobreza y en la discriminación. Por ello, sugieren como medida que solucionaría este problema la implementación de políticas que busquen mejorar el nivel económico de la etnia.
Como el conflicto también lo asocian a la recuperación de tierras, otra forma de terminar con la violencia sería implementar planes que protejan la biodiversidad de sus territorios.
Según Navia, hay algo en lo que los chilenos y las autoridades están de acuerdo: El autogobierno mapuche que propone Aucán Huilcamán no es viable. Por ello, la única alternativa es el consenso para que la región pueda hacer uso de todos sus recursos y despegar económicamente.