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Jueves 27 de septiembre de 2007
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A nadie le caben dudas que el turismo es una gran fuente de recursos económicos para los países y sus pueblos, cuyo crecimiento ha ido acompañado de una creciente diversificación de la actividad que comenzó a orientarse a diferentes públicos, destinos, actividades y objetos turísticos. Así surgen nuevas modalidades de turismo que hoy conocemos como "Turismo de intereses especiales" entre los que se encuentra el "turismo rural" que se realiza en territorios indígenas llamándosele "turismo cultural indígena" que produce efectos deseables y también indeseables, ya que afecta diversos aspectos de nuestra vida. Para evitar los efectos indeseables es necesario establecer previamente cuál será nuestra participación en la gestión de nuestros recursos naturales y cuál será la modalidad de utilización de los recursos turísticos haciendo uso de nuestros derechos establecidos en normas internacionales (Convenio 169 de la OIT y otros de la ONU). Debe evitarse que los operadores no indígenas (Agencias de viajes intermediarias) e incluso, que los funcionarios públicos de las áreas de turismo, nos conciban a los indígenas como el "objeto turístico", es decir, como bienes comercializables. En el Estado de Chile se ha obligado (ley 19.253 de 1993) a garantizar el respeto a nuestra identidad, mantener nuestra unidad social y cultural, derivada principalmente de nuestra existencia como pueblo originario en que para nosotros "tierra" es igual a "territorio", el que es igual a la "totalidad del hábitat" en que vivimos (Art 13 inc. 2 del convenio 169 de la OIT). Pareciera que la actividad turística nos permitirá revertir la situación agrícola y ganadera cuya producción ha experimentado un creciente deterioro en los territorios mapuche, principalmente por el agotamiento sostenido de los recursos naturales en predios que en promedio no superan las 3 hectáreas (reducciones) sobrexplotadas por mas de cien años que nos permiten sólo obtener ingresos a una escala de subsistencia. Sernatur ha reconocido que el turismo rural e indígena es una fortaleza principal como destino turístico. Mideplan-Conadi señalan que el turismo indígena es aquel "en que las propias etnias puedan ser quienes dirijan la evidenciación de su cultura. Los propios indígenas serían quienes se convertirían en los actores de su cultura mostrando y enseñando a los visitantes. Esto permite la revitalización de la cultura y el fortalecimiento de la identidad, permitiendo un diálogo con el visitante, lo cual genera un encuentro intercultural que beneficia a ambas partes mejorando la relación de la sociedad en general con el mundo indígena. Este tipo de turismo también permite mejorar los ingresos económicos, como una actividad complementaria a la actividad productiva tradicional, no sólo en forma individual sino también colectiva". |