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Jueves 16 de agosto de 2007

El arte textil

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Generalmente las prendas que se tejen son de tres tipos: vestimenta, objetos para la casa y objetos para el caballo. Cada especialidad requiere de conocimientos, técnicas y telares diferentes.

El tejido es un proceso social comunitario, que involucra a toda la familia, ya que participan los niños (pastoreo), los hombres (esquila) y las mujeres que realizan el trabajo de lavado de los vellones (lana esquilada), secado y escarmenado (peinado), torcido de la lana, tintura e hilado; luego, con la lana lista en hilos y teñida, preparan el telar y proceden al urdido (preparar los hilos de lana en forma vertical y paralela en el telar entre los que se pasa trama que son los hilos que cruzan horizontalmente para crear el tejido), finalmente realizan el tejido.

Como se observa, el proceso textil es complejo que requiere de dominio de su técnica y es por lo mismo, que las tejedoras adquieren respeto al interior de la sociedad mapuche.

Incluso, existen zonas geográficas que gozan de prestigio por algún tipo de prenda y colores que sus tejedoras realizan. Por ejemplo, existen zonas famosas por la confección mantas (makulñ) que tejidas con la técnica original son muy apreciadas ya que resisten cualquier lluvia, el viento más fuerte y son muy duraderas, pudiéndose usar por muchos años sin que pierda su color original.

La confección de un tejido requiere de parte de las tejedoras mucho conocimiento, tiempo, fuerza y habilidad; cualidades que poseen nuestras mujeres (robustas, tenaces y sufridas). Además se requiere tener buena memoria para retener técnicas y diseños que contienen conocimientos especializados donde se manejan códigos culturales no muy accesibles.

El teñido de la lana es junto al tejido, otro de los aspectos importantes. Actualmente existen dos formas de teñir.

Uno es mediante colorantes artificiales (anilinas) y el otro mediante elementos naturales tales como tierra de colores o vegetales (flores, hojas, raíces, helechos, líquenes, cortezas) e incluso algas marinas.

El teñido natural requiere un profundo conocimiento de las propiedades de la flora nativa. Conocimiento que se transmite de generación en generación pero que en la actualidad se ha ido perdiendo porque las mujeres jóvenes se interesan más por estudiar y vivir en la ciudad ya que la vida de campo se hace muy difícil en predios que cada vez son más pequeños y donde la agricultura de "subsistencia" no asegura un porvenir digno a las futuras generaciones, situación que hace que los mayores vayan quedándose con sus conocimientos sin poder transmitirlos.

Por ello, si bien se valorizan los programas de Gobierno y otras instituciones por mantener el conocimiento a través de cursos de capacitación, se corre el riesgo, si no se asume nuestra cosmovisión, de transformar este arte en sólo un elemento folclórico, carente del valor profundo religioso y social que realmente tiene, que dan unidad y coherencia a nuestra existencia.