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Jueves 26 de julio de 2007

Profunda espiritualidad

 

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Entendiendo la religiosidad profunda del mapuche se entiende actuaciones como el que antes de sacar agua de una vertiente la salude, le diga para que la necesita y que sólo sacará lo necesario.

Esto porque dicha agua tiene una fuerza (espíritu) Así no se seca la vertiente porque forma parte de la vida de las personas. Lo mismo ocurre cuando se va al campo a extraer frutos o plantas medicinales o para comer.

De esta manera no se rompe el equilibrio y la naturaleza mantiene lo necesario para que las personas vivan bien. Conocido es por todos la "tradición" (costumbre, doctrina transmitida de generación en generación) mapuche que antes de beber bota (devuelve) lo que sería el primer sorbo (trago) a la tierra junto con una oración mental de agradecimiento.

La religión mapuche se basa en el permanente agradecimiento al creador, a las personas y espíritus (gen o espíritu dueño y protector) que nos dan algo.

Al iniciar el día el mapuche agradece a Dios (Ngnechen, el creador de los hombres), especialmente los ancianos y personas con dones especiales (machi, pewun, etc.) al romper el sol la oscuridad de la noche (alba).

De esa religiosa actuación permanente es la razón porque el mapuche otorga tanta importancia al respeto y al agradecimiento. No existe un mapuche verdadero que no sea respetuoso, que exija respeto y que no sea agradecido.

El mapuche da lo que puede y no espera agradecimiento.

La salud está relacionada con la religión; los deportes son competencias físicas con componentes religiosos (palín, donde las mujeres hacen fuerza mental mientras los hombres hacen la fuerza física); la guerra donde antes de la batalla las machi elevaban plegarias y pedían consejos a los antepasados guerreros para luego ser ellos (as) los que ordenaban el ataque; los funerales son ceremonias de gran religiosidad. En resumen, todo, absolutamente todo en la vida del mapuche es una continua oración y relación con el creador y los espíritus que acompañan a su creación.

Sólo un pueblo de profunda fe puede tener la resistencia moral y luego física para soportar cerca de 700 años en guerra permanente con periodos menores de paz defendiendo su territorio (cerca de 300 años del Imperio Incka hasta aproximadamente 1471; casi 300 años del Imperio Español -1536 a 1810- y finalmente casi 100 años de la República de Chile, 1810 a 1883); la guerra pone a prueba las máximas capacidades de un pueblo: capacidades de resistencia al dolor de perder a seres queridos, capacidad de soportar hambrunas; capacidad de adaptar su estructura social, etcétera.

Según lo reconoce el mismo Coronel Saavedra, conquistador de los territorios mapuche (wall mapu), la forma de vencernos fue mediante la denigración moral y para ello, mediante engaños de celebraciones y acuerdos daba grandes cantidades de vino, financiados por el Gobierno de Chile.

Rompiendo la disciplina religiosa se pudo vencer finalmente al pueblo indómito que sorprendió a la humanidad.

Sólo gracias a quienes mantuvieron su espiritualidad -que en general, aún conservan los que son referentes sociales al interior de las reducciones (hoy llamadas "comunidades")- se ha mantenido vivo al pueblo mapuche rural.