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2011-07-20 | Opinión | Indoamericano

El generismo

PURA INCLUSI√ďN PURA G√©nero ahora es un concepto resignificado, luce interclasista y universal. Apenas roza la dominaci√≥n y suena a que nos dejen entrar, por favor. As√≠, las revoluciones, las guerras civiles, las batallas por los recursos naturales, las luchas antidictatoriales en las que, a menudo, mujeres feministas, anarquistas, anticlericales y otras, no conciliaron con el sistema se niegan y en su lugar se nos propone una suave dominaci√≥n¬Ö




Otro cuento para el Género en Cochabamba, Bolivia
Si no hubiese sido por las chicas que estaban empe√Īadas en acompa√Īar a mujeres que se atrev√≠an a denunciar, y que le propon√≠an hablar de sus dolores para sanarlos, ella habr√≠a estado completamente sola con su cuerpo adolorido. Se sent√≠a culpable por haberse aventurado a ese lugar. Se sent√≠a culpable por no estar llorando a gritos¬Ö En vez de eso iba con los ojos abiertos y secos¬Ö Hubiera querido dormir, pero ellas le hab√≠an dicho: ¬°Vamos, Marina, esto no puede seguir pasando m√°s!

La asistente social del Hospital subray√≥ que deb√≠a entrar ¬ďella sola¬Ē.
- ¡Qué andabas haciendo en ese lugar…!... - le dijo severa desde detrás de su escritorio.
Marina temblaba, retrocedió unos pasos, quiso correr, pero no pudo. Era el mismo miedo de cuando el hombre le colocó un cuchillo en el cuello… La mujer le ordenó sentarse.

- ¬ŅC√≥mo fue? ¬Ė Anotaba en su computador- ¬ŅEstaba solo o acompa√Īado?...

¬ÖHab√≠an venido otros, pero la hab√≠a violado solo¬Ö ¬ŅO no?... Le pareci√≥ o√≠rlos re√≠r, pero tal vez fuese el asco¬Ö Marina no se atrevi√≥ a afirmar nada, se sent√≠a confusa. La mujer frunci√≥ el se√Īo con desaprobaci√≥n¬Ö

Al otro d√≠a, la abogada de la Instituci√≥n Para la Mujer le agradeci√≥ que viniese sola. Le entreg√≥ un formulario de la Fiscal√≠a y le aclar√≥ que no quer√≠a que el grupo que la acompa√Īaba se apareciera por su oficina. Ella era ¬ďlicenciada¬Ē y no necesitaba la intervenci√≥n de unas feministas¬Ö Marina respondi√≥ el formulario y se lo devolvi√≥ en silencio. Se fue a su cuarto y durmi√≥ y si no hubiera sido por las chicas habr√≠a dormido para siempre¬Ö

El Servicio de Salud y la Instituci√≥n Para la Mujer eran programas con ¬ďenfoque de g√©nero¬Ē.

Inclusión
Se ha transformado en una suerte de penetración institucional. Algo así como un gran falo que a veces hiere, otras veces nos trata con indiferencia, y generalmente, se presenta como si estuviera de nuestra parte. Hablo del generismo.

Es cosa de conocer grupos de mujeres, mixtos, de j√≥venes, integrantes de organizaciones sociales, trabajadores de ministerios, trabajadores de instituciones tipo ONGs, para darse cuenta que toda esta moda generista, en el discurso cotidiano de t√©cnicos, profesionales y gente organizada social y/o pol√≠ticamente, se transform√≥ en una mara√Īa de ideas inconexas y funcionales al patriarcado¬Ö

Muchas compa√Īeras y compa√Īeros, han pasado cursos sobre G√©nero, Ciudadan√≠a, Mujeres, Empoderamiento de las mujeres¬Ö seminarios, talleres, han ido a charlas¬Ö Una y otra vez, pero a menudo imaginan ¬ďel g√©nero¬Ē como una consecuencia del sexo anat√≥mico: ¬ďEs ser Hombre y ser Mujer¬Ē. Tambi√©n -especialmente mujeres- mencionan conceptos como ¬ďIgualdad de Oportunidades¬Ē y ¬ďEquidad de G√©nero¬Ē, y los definen como que las mujeres y los hombres tengan la misma participaci√≥n en TODO y que se distribuya TODO equitativamente. Dicen que ¬ďg√©nero¬Ē se tratar√≠a de hombre y mujer, y por lo tanto al impulsar una campa√Īa por los ¬ďderechos reproductivos¬Ē (por ejemplo), se deber√≠a incluir tambi√©n los derechos reproductivos de los hombres.
Algunos hombres con la idea de la ¬ďequidad¬Ē, llegan m√°s lejos: Grupos de S√ďLO mujeres ser√≠a separatismo y divisionismo pol√≠tico. Y aquello de programas, planes, talleres, seminarios, cursos, pol√≠ticas p√ļblicas para S√ďLO mujeres, ser√≠a algo discriminatorio: estar√≠a contraviniendo la ¬ďigualdad de g√©nero¬Ē, discriminando a los hombres...

Es decir, quedamos donde mismo empezamos: Se niega o no se alcanza a ver la asimetr√≠a estructural en la constituci√≥n de las relaciones entre mujeres y hombres. Se alega que los hombres tambi√©n son v√≠ctimas del sistema¬Ö El ¬ďsistema¬Ē entonces, aparece como algo abstracto, sin responsabilidades pol√≠ticas. Tambi√©n en estas discusiones, algunas personas que se han capacitado en g√©nero y han elaborado proyectos ¬ďcon perspectiva de g√©nero¬Ē, llegan a menudo a la conclusi√≥n de que si hay alg√ļn responsable de la ¬ďdiscriminaci√≥n de g√©nero¬Ē, somos las propias mujeres porque las mujeres son m√°s machistas que los hombres y las madres son las culpables del machismo¬Ö

Otras veces, cuando se reconoce una asimetr√≠a relativa entre hombres y mujeres, la propuesta es impulsar algunas pol√≠ticas especiales para las mujeres. Sobre todo, pol√≠ticas que se sit√ļen en el √°mbito de la familia, la empresa y la alta pol√≠tica, para que madres de familia, mujeres empobrecidas (denominadas, a veces, ¬ďmicroempresarias¬Ē), y mujeres pol√≠ticas, puedan equilibrar el mundo p√ļblico con su mundo privado. Que no tengan que dejar de lado la familia, el matrimonio, la maternidad y puedan, A LA VEZ, participar en el mundo que hasta ahora, ha sido de los hombres. Que puedan incluirse.

Complementariedad
Muchos, especialmente hombres, hablan de la complementariedad hombre-mujer como una manifestaci√≥n de la equidad de g√©nero. La idea b√°sica es: hay dos g√©neros: ¬ďhombre y mujer¬Ē, ser√≠a lo mismo mujer que femenino y roles femeninos, y ser√≠a lo mismo hombre que masculino y roles masculinos. As√≠, la sexualidad heterosexual ser√≠a la ¬ďnormal¬Ē, la verdadera, la natural, y por lo tanto la unidad b√°sica de la sociedad ser√≠a la pareja heterosexual. En esta mirada, cuando hombre o mujer est√°n sin pareja, no ser√≠an seres completos. Para estar completos habr√≠a que acceder al matrimonio con el otro g√©nero y conformar la pareja heterosexual pol√≠ticamente correcta.

Cuando comenzamos a mirar c√≥mo se da la complementariedad en comunidades que conocen las y los asistentes a estos talleres, descubrimos en las experiencias relatadas que las autoridades son hombres, y que sus esposas deben acompa√Īarlos en este rol de manera femenina: secundar, secretariar, apoyar, colocar las bases dom√©sticas para que su marido pueda actuar en lo p√ļblico. Ellas son el complemento de ellos en cuidados y apoyo para que as√≠ ellos puedan hacer el ejercicio pol√≠tico masculino. En esta idea pol√≠tica, la complementariedad es heterosexual en t√©rminos de pr√°cticas sexuales y tambi√©n sensuales y er√≥ticas. Se trata de matrimonio y sexo hetero, y por lo tanto no hay lugar para otras pr√°cticas sexuales, para otro ejercicio del sexo, el erotismo y el amor, que no sea entre hombre y mujer. Las lesbianas, los homosexuales, los trans no encajan en la complementariedad.

En alguna ocasi√≥n, nos ha relatado un compa√Īero homosexual de una comunidad rural, que a √©l le tocaba ser autoridad porque su padre lo era, y que luego de mucho deliberar su comunidad acept√≥ que no fuese casado y su madre pas√≥ a jugar el rol femenino complementario¬Ö
¬ŅQu√© espacio tendr√° una lesbiana en este orden pol√≠tico establecido?

Una joven rebelde hace poco dijo que, en su opini√≥n, podr√≠an complementarse mujer con mujer u hombre con hombre¬Ö Son√≥ como una herej√≠a en la sala de nuestro taller. Hab√≠a algunos indianistas y no pod√≠an creer lo que estaban escuchando. ¬ŅSi llegasen dos hombres a ser pareja y autoridades en una comunidad... uno ejercer√≠a el poder pol√≠tico comunitario y el otro har√≠a los roles complementarios de apoyo femenino? Es decir: ¬ŅSe tratar√≠a de una distribuci√≥n asim√©trica nuevamente, pero ahora entre dos individuos del mismo sexo genital y entonces, uno encajar√≠a en el rol masculino ¬Ėel activo pol√≠ticamente- y el otro en el rol femenino ¬Ėel complementario-?
Ser√≠a, al parecer, la repetici√≥n del modelo de normalidad heterosexual ¬Ėpatriarcal-.
Y si pensamos en dos mujeres, imaginamos lo mismo, aunque hay un impedimento, no se sabe de mujeres con el rol de autoridad política en alguna de las comunidades conocidas por los y las asistentes.

Excepcionalmente, alguna mujer, a menudo joven - estudiante de disciplinas como Antropolog√≠a o Sociolog√≠a- en un grupo de 30 a 40 personas, da una definici√≥n docta como ¬ďCategor√≠a social relacional que devela la desigualdad entre hombres y mujeres¬Ē. Sin embargo, en la conversaci√≥n pol√≠tica del Taller, sin definiciones de por medio, volvemos a lo mismo: Se tratar√≠a del hecho de que las mujeres quieren igualdad con los hombres y participar, especialmente en lo pol√≠tico. Tambi√©n buscar√≠an compartir los roles dom√©sticos y de crianza. Es decir, ya no quisieran jugar un rol complementario en pol√≠tica, y en lo privado, esto se solucionar√≠a con que los hombres cocinen, laven, cuiden a las wawas, tanto como ellas¬Ö
¬ŅC√≥mo se har√≠a la medici√≥n de este cambio a niveles pol√≠ticos estructurales? ¬ŅSer√≠an las esposas quienes tendr√≠an que dar fe del cambio de los esposos, las madres del cambio de los hijos, las hijas del cambio de los padres¬Ö?...

Reclamos femeninos al machismo
Estas ideas y reflexiones, desatan bastantes contradicciones en los grupos mixtos, especialmente porque contradicen lo que se define como ¬ďusos y costumbres¬Ē. Colocan un elemento muy conflictivo en la mirada moral de muchos hombres y de algunas mujeres, que se han rebelado contra el hecho de que la cultura blanca y colonial nos exporte a los pueblos de Abya Yala, valores e ideas colonialistas.
Se observa una molestia evidente en participantes masculinos y por otra parte, muchas mujeres no dan su brazo a torcer con la demanda de obtener m√°s ayuda masculina en la familia ni con su aspiraci√≥n de actuar en pol√≠tica desde el poder establecido. Entonces explican que lo que quieren son los mismos derechos, y que no por eso dejar√°n de cumplir con ¬ďsus¬Ē obligaciones. Solicitan reconocer la dignidad del rol de las mujeres, y asumir una distribuci√≥n de roles y deberes m√°s justa entre ambos sexos: que se manejen equitativos los roles en el hogar, que se cumplan bien las responsabilidades de madres y padres, y a la vez, se permita el ¬ďempoderamiento¬Ē de las mujeres¬Ö

O sea, que las mujeres accedan al poder que los hombres han ejercido hasta ahora. Que sean asamble√≠stas, diputadas, senadoras, presidentas. Que todas las mujeres puedan acceder, potencialmente a esos espacios, sin ning√ļn tipo de discriminaci√≥n. Y justo ah√≠ surge un escollo gigantesco: ¬ŅAcaso no importa de qu√© intereses de clase, etnia, territorio, sean representantes esas mujeres que van a ejercer el poder? ¬ŅEsas mujeres nos van a representar a las dem√°s? ¬ŅC√≥mo? ¬ŅC√≥mo ser√° que garanticen la representaci√≥n de las negras, las ind√≠genas, las rurales, las lesbianas, las empobrecidas¬Ö? ¬ŅLas mujeres pol√≠ticas en puestos de poder del Estado y/o del poder econ√≥mico, por ser mujeres, van a ejercer sus cargos de manera m√°s √©tica que los hombres? ¬ŅUna ind√≠gena en el poder garantiza la defensa de los intereses de las ind√≠genas?

Al andar en este camino reflexivo con mujeres y hombres de diversas edades que tendr√≠an ¬ďperspectiva de g√©nero¬Ē ¬Ėpor sus muy numerosas y diversas capacitaciones - y que buscan cambios pol√≠ticos, entramos en confusiones que parecen trampas. Nos surge la impotencia y rabia de clase, territorial, √©tnica (a muchos, a muchas, y a m√≠). Tambi√©n nos topamos con algunos moralismos dignos del Opus Dei, o con la culpabilizaci√≥n mis√≥gina impl√≠cita en la idea de causa y efecto y en la imagen de provocaci√≥n femenina del machismo¬Ö Y el machismo -ese fen√≥meno tan b√°sico y ordinario- parece ser lo √ļnico que dificultar√≠a el devenir de la vida de las mujeres.

Institucionalidad universalizadora
Parece muy conveniente para el patriarcado, para el grupo masculino privilegiado y sus instituciones ¬Ėrepresentadas, en este caso, por muchas ONGs, organismos estatales, universidades y la Academia en general, y tambi√©n por entidades econ√≥micas-, presentar el ¬ďenfoque de g√©nero¬Ē como una idea escasamente profunda. Tambi√©n sirve mucho a la burgues√≠a, a los Estados en general, a los partidos pol√≠ticos, a los grupos econ√≥micos derechistas, imperialistas y racistas, y a los grupos que monopolizan la moral e imponen la normatividad sexual.
De hecho, cualquiera de esas instituciones se puede presentar hoy como una instituci√≥n ¬ďcon enfoque de g√©nero¬Ē, y obtener recursos para planes, programas, capacitaciones, en nombre del G√©nero ¬Ėen nombre de las mujeres-.

Creemos que mayor profundidad en el enfoque de g√©nero colocar√≠a una contradicci√≥n importante para los enunciados t√©cnicos de las instituciones. Eso por un lado. Pero, las preguntas persisten: ¬ŅD√≥nde deja el g√©nero -como enfoque pol√≠tico- la lucha de clases, la lucha antirracista y anticolonialista? ¬ŅContiene una denuncia expl√≠cita contra la concentraci√≥n de la riqueza en unas pocas manos? ¬ŅDefiende y propone la desestabilizaci√≥n pol√≠tica y sexual de la heteronormatividad? ¬ŅPor qu√© se ha mostrado tan funcional al patriarcado? ¬ŅPor qu√© se lo puede presentar como una mirada universal sobre la realidad de ¬ďLa Mujer¬Ē? ¬ŅPor qu√© al ense√Īarlo se lo puede manipular evadiendo el enfoque feminista que revela la asimetr√≠a constitutiva, estructural, entre hombres y mujeres como un fen√≥meno eminentemente pol√≠tico?¬Ö

¬ďEmpoderamiento¬Ē
A todo esto se le agrega la escasa pasi√≥n con que algunas expertas generistas exponen el concepto. Y es que, es dif√≠cil, sin asumir los costos de ser feminista, comunicar un concepto que podr√≠a mostrarlas como mujeres rabiosas culpabilizando a los hombres, como expertas muy radicales que por radicales no van a encajar en contextos institucionales. Puede adem√°s dejarlas aisladas de los hombres, quitarles su favor¬Ö Y si es hombre el experto, ¬Ņdesde d√≥nde habla √©l? ¬ŅDesde qu√© experiencia de vida? Puede que sea un hombre burlado por los dem√°s, incluso un paria del poder masculino, pero ¬Ėigualmente- ser√° un hombre con experiencia de privilegios materiales y simb√≥licos disponibles para √©l desde que naci√≥¬Ö Tan disponibles que a pesar de su intensi√≥n pro feminista puede llegar a preguntarse en alguna ocasi√≥n: ¬ŅQu√© privilegios masculinos?

Pero desde la mirada del llamado ¬ďempoderamiento¬Ē, cuando se habla de g√©nero, se puede quedar indemne y no ser nada radical. Hablar del poder y el acceso al poder, no es lo mismo que hablar de dominaci√≥n y colonialismo sobre las mujeres.

El Poder parece una relaci√≥n fluctuante. Por ejemplo el poder maternal: Se ejerce por las mujeres que lo asumen como una instituci√≥n y lo replican como algo normalizado configurado con el adultocentrismo: Esa mirada pol√≠tica en que ni√Īos, ni√Īas y j√≥venes de ambos sexos, entre otras cosas, estar√≠an para el beneficio de las mujeres y los hombres adultos que los engendran y/o los cr√≠an, y que ser√°n calificados de ¬ďmalcriados¬Ē, si deciden defenderse o responder con agresi√≥n a la agresi√≥n expl√≠cita o impl√≠cita adulta.

La maternidad es adem√°s un poder que da credibilidad moral a las mujeres por el s√≥lo hecho de parir, y que puede ejercerse desde los golpes, pasando por amenazas y llegando a sutiles abusos emocionales en los que se les prescribe a j√≥venes, ni√Īos y ni√Īas, c√≥mo deben vivir y obrar. Pero la vida te da sorpresas. En lo privado lo tienes, te admiran s√≥lo porque eres madre, los representantes de las naciones te nombran en sus discursos, los curas te bendicen, los estados te dan bonos y condecoraciones por parir. Luego, cuando se te ocurre elevar alguna queja antimachista, te recuerdan que las mujeres son las culpables del machismo porque las madres cr√≠an a los hombres¬Ö

Cuerda floja
Las mujeres tenemos un poder subalterno importante ¬ŅQui√©n dijo que no? Entre otros poderes est√° el de la Maternidad -que no es lo mismo que la potencialidad de embarazarnos, parir, criar y amar, potencialidad sobre la que siempre, cada mujer, deber√≠a poder decidir-. Pero como instituci√≥n, la Maternidad -y el maternalismo- est√° siempre disponible para todas las mujeres adultas, incluso para las que jam√°s han parido, pero aprendieron con sus propias madres a ejercerlo, y lo replican en otras relaciones personales y p√ļblicas. Pero el poder parece un algo muy resbaloso y poco confiable¬Ö En el caso del poder maternal, se puede esfumar f√°cilmente cuando llega el jefe de familia al hogar y en algunas horas que est√° en casa, define que el orden de la mujer no es el adecuado y lo modifica a su gusto y gana.
El poder maternal -y maternalista- se puede volver rápido contra nosotras. El mismo registro que nos sirve como pasaporte de bondad en la vida en general, con la intervención de otros, o por nuestra propia responsabilidad, puede transformarnos -a los ojos de los demás- en mujeres neuróticas, crueles, autoritarias, castradoras y dejarnos desautorizadas ante hijos e hijas y ante todo el resto de nuestro entorno. Es como caminar sobre una cuerda floja… Mujeres que lo elijan pueden tomar lo que ha estado disponible en la Familia para ellas como aprendizaje maternal y usarlo en el Congreso, en el partido, en la organización. Dominar sin que se note, presionar suavemente, hacer sentir culpables a quienes no cumplen con sus expectativas, denostar a quienes se rebelan a su autoritarismo, calificar desacuerdos como ataques, amenazar, sentar a alguien que odian en el banquillo de los acusados … y con una nota muy femenina hablar con lenguajes cotidianos para luego legislar a favor de los intereses de la clase política y así obtener la aprobación masculina que será la que asegure la permanencia de estas mujeres en el poder… Pero ojo, un sólo paso en falso, y al vacío.

Y no es s√≥lo la maternidad, tambi√©n est√° el poder de la seducci√≥n sensual: Manejar nuestra apariencia y las formas de acercamiento para obtener la atenci√≥n masculina. Pero este poder tiene una vida muy corta ¬Ėno como la maternidad, siempre disponible-. La edad lo desvaloriza, y ante todo, el dominio masculino lo arrasa con abusos que luego justificar√° con la misma seducci√≥n y con aquello de: ¬ďElla provoc√≥¬Ē.

El Poder puede ser autoridad, estatus social, prestigio, fuerza f√≠sica o simb√≥lica. Hoy lo tienes, ma√Īana no. Un tira y afloje. Hoy te alaban, ma√Īana te bajan porque diste un paso en falso o porque apareci√≥ otra figura m√°s connotada, prestigiosa, maternal, brillante.

Aquello de que la asimetría que existe en el acceso y el ejercicio del poder en detrimento de las mujeres, sería razón para la necesidad del empoderamiento de éstas, quienes, supuestamente, ya empoderadas, romperían con las desigualdades impuestas, es una afirmación, al menos, superficial. Y no explica por qué tantas mujeres querrían incluirse en el poder establecido, cómo resolverían las demandas de las mujeres (universalmente hablando) y especialmente, cómo desarmarían la estructura que nos oprime y se apropia de nosotras, las mujeres, como seres pertenecientes a la Familia, al Estado y a los hombres.

El problema del poder parece apenas rozar el de la estructura de dominación en la que incluso las mujeres que acceden a la clase política no dejan de ser subordinadas al patriarcado.

¬ďEquidad¬Ē
Los conceptos no son desligados de su uso pol√≠tico y la historia de ese uso pol√≠tico. El concepto de ¬ďEquidad¬Ē, seg√ļn el BID -que traslada conceptos del mercado a las pol√≠ticas p√ļblicas- forma parte de un cuadril√°tero de oferta y demanda que incluye Eficacia, Eficiencia y Sostenibilidad, adem√°s de la propia Equidad. A su vez, se dice, que la Equidad, responder√≠a a 3 principios b√°sicos: ¬ďIgualdad¬Ē, ¬ďCumplimiento de Derechos¬Ē y ¬ďJusticia¬Ē1.

Preguntamos: ¬ŅIgualdad con respecto a qui√©n? y ¬Ņpor qu√© es ese el modelo a igualar?, ¬Ņqu√© tipo de igualdad?, ¬Ņen qu√© aspectos? ¬Ņ¬ĒJusticia¬Ē seg√ļn qui√©n? y finalmente: ¬ŅQu√© derechos?, ¬Ņlos ya consagrados en la l√≥gica patriarcal? Por ejemplo ¬Ņel manoseado derecho a la vida que arrebata a las mujeres la decisi√≥n sobre su potencialidad de parir o abortar?

El de la ¬ďEquidad¬Ē, de acuerdo a su uso pol√≠tico, es el relato liberal de los Derechos Humanos que parte con la presunci√≥n ¬Ėfalsa- de igualdad o de necesidad de ¬ďigualar¬Ē a individuos, grupos sociales, comunidades y pueblos, acerc√°ndolos al acceso que tienen las clases dominantes. S√≥lo acercarlos: Nada de redistribuir la riqueza quit√°ndola de las manos de unos pocos y entreg√°ndola a todos y todas. As√≠, los empobrecidos, la mujeres -m√°s pobres que los hombres pobres-, las negras, las indias, las lesbianas m√°s rechazadas e invisibilizadas que los homosexuales, los homosexuales, ser√≠an igualados con individuos de los grupos de poder, a trav√©s de leyes, financiamientos, cuotas pol√≠ticas, cupos de poder, reconocimiento de su folclor, tolerancia a sus pr√°cticas sexuales, incluso derechos como el matrimonio.
Es la inclusión en todo sentido: incluirnos en el Patriarcado. (Y entre otras medidas parche, la inclusión de su fenotipo por ejemplo en los anuncios comerciales, en la industria de la moda, en los concursos de belleza, etcétera).

Se supone que las negociaciones entre los excluidos y los incluidos entonces, dar√≠an lugar a esa igualaci√≥n¬Ö Negociaciones que son, en nuestra comprensi√≥n, una parte fundamental del llamado ¬ďempoderamiento¬Ē.

Hay definiciones formales de Equidad: ¬ďAtribuir a cada uno, aquello a lo que tiene derecho¬Ē, tambi√©n ser√≠a justicia natural por oposici√≥n a la justicia legal. Ninguna nos beneficia. Los grupos empobrecidos en los territorios subdesarrollados tendr√≠an derecho a una vida en consecuencia (una vida pobre y colonizada); y la justicia natural podr√≠a ser la de Dios, o la de la Naturaleza, que en el relato biol√≥gico es esencialista y por ende heteronormativo y opuesto a la justicia legal, que mal que mal, es una construcci√≥n social.
Pero m√°s all√° de esa discusi√≥n que podr√≠a tornarse muy abstracta, los pragm√°ticos de la ¬ďEquidad¬Ē plantean que √©sta tendr√≠a un reconocimiento universal que servir√≠a de pauta o est√°ndar para las pol√≠ticas p√ļblicas. Ah√≠ comienzan t√©cnicamente a discriminar entre ¬ďequidad vertical¬Ē y ¬ďequidad horizontal¬Ē. La ¬ďvertical¬Ē ser√≠a un tratamiento a todos por igual y la ¬ďhorizontal¬Ē, un tratamiento diferenciado. La interpretaci√≥n m√°s frecuente de ¬ďEquidad¬Ē, dicen, es ¬ďIgualdad de Oportunidades¬Ē, y es en ese sentido en que se traslada al campo social. Significar√≠a ¬ďIgualdad de Oportunidades¬Ē a toda la poblaci√≥n, independiente de la clase, g√©nero, territorio, etnia, capacidad de pago¬Ö Y nombran ¬ďcapacidad de pago¬Ē porque en realidad estamos hablando de OFERTA de ¬ďservicios¬Ē, ¬ďinformaci√≥n¬Ē o de alg√ļn otro objeto de pol√≠ticas p√ļblicas. Es una oferta universal -o ¬ďcobertura¬Ē- homog√©nea de servicios sociales. El √©nfasis para las mujeres es en la condici√≥n de la mujer, su estado material, su pobreza, su carga de trabajo, su falta de acceso a la tecnolog√≠a. Nada ¬Ėclaro est√°- en relaci√≥n a la posici√≥n estructural de las mujeres.
Cuando hablan de ¬ďEquidad¬Ē -los que saben- hablan de mercado. Por eso la ¬ďEquidad horizontal¬Ē es m√°s realista, y crea ¬ďcoberturas¬Ē diferenciadas de acuerdo a la clase por ejemplo. En este plano es que se manejan las ideas de ¬ďIgualdad de Acceso¬Ē e ¬ďIgualdad de insumos¬Ē. El mercado sabe que la burgues√≠a no necesita ¬ďacceso¬Ē. Es entonces ¬ďEquidad horizontal¬Ē focalizada en los pobres.

Gobernabilidad e Inclusión
Los t√©rminos, los conceptos, las palabras no son malas en s√≠ mismas. Pero tienen una historia sobre el uso pol√≠tico que se les da. Esto de la ¬ďinclusi√≥n¬Ē se asocia a lo de la ¬ďExclusi√≥n social¬Ē, concepto que se le atribuye a Ren√© Lenoir, Secretario de Estado de Acci√≥n Social en el gobierno de Chirac, con su libro Les exclus: un Fran√ßais sur Dix, publicado en 1974.
Y si es as√≠, coincide con la idea de la ¬ďlucha contra la pobreza¬Ē que el Banco Mundial y el gobierno de EE.UU. colocaron de moda en los a√Īos 80. Se trataba de introducir la ¬ďEquidad¬Ē como discurso social para aminorar la amenaza de que los pobres estallaran en rebeliones en Am√©rica Latina y El Caribe. Y la ¬ďEquidad¬Ē iba acompa√Īada de los ¬ďAjustes Estructurales¬Ē. Y es que, ¬ďel problema¬Ē para el Banco Mundial es ¬ďla pobreza¬Ē, muy distinto a nuestro problema: la distribuci√≥n injusta de la riqueza en las manos de unos pocos (Zibechi 2010). El Banco Mundial entiende que los intolerantes empobrecidos pueden desestabilizar el sistema con revueltas. Para evitar esto hay que incluirnos (o hacernos fantasear con que seremos ¬ďincluidos¬Ē). Parte de la misma l√≥gica pol√≠tica pinochetista en los mismos a√Īos 80: el discurso del ¬ďchorreo¬Ē: Las cifras macroecon√≥micas iban a ser tan altas, que a los pobres nos iba a chorrear dinero desde arriba -desde los ricos-, s√≥lo hab√≠a que esperar abajo, en los barrios populares y en el campo, a que nos llegara algo...

As√≠ se fue fraguando aquello del ¬ďAlivio de la pobreza¬Ē que permitir√≠a la gobernabilidad, y para fortalecer la gobernabilidad sirvieron las ONGs. Por eso se reprodujeron como hongos en nuestro continente. Les dieron mucha plata para asegurarse de que estas instituciones hicieran dormir los √°nimos de rebeli√≥n de los pueblos gracias a sus proyectos de ¬ďEquidad¬Ē e ¬ďIgualdad de Oportunidades¬Ē para pobres.
En Bolivia, pa√≠s prioritario para la ¬ďCooperaci√≥n¬Ē ¬Ėpor sus recursos naturales tan codiciados- de haber 100 ONGs en 1980, pasaron a competir 530 en 1992 -como explica Ra√ļl Zibechi en su libro ¬ďContrainsurgencia y Miseria¬Ē-. Para conseguir la plata se profesionalizaron, institucionalizaron y organizaron la tecnocracia social apoyando a la vez el imperialismo blando2.
Algunas mujeres de ONGs comenzaron a hablar incluso de ¬ďhumanizar¬Ē el capitalismo. Fue por el tiempo en que Pierre Galand, Ex secretario general del OXFAM-BELGICA y ex integrante del grupo de trabajo de las ONG del Banco Mundial, renunci√≥ p√ļblicamente a las ONGs y escribi√≥ su carta: ¬ďRenuncio, No quiero ser c√≥mplice¬Ē, explicando -entre otras- cosas que el Banco Mundial se hab√≠a apropiado del discurso de las ONGs y a la vez impon√≠a una pol√≠tica econ√≥mica que dejaba a los pa√≠ses pobres ¬ďindefensos en manos del dominio del mercado mundial¬Ē3.

¬ďEquidad¬Ē, ¬ďEquidad de G√©nero¬Ē, ¬ďIgualdad de Oportunidades¬Ē, ¬ďEmpoderamiento¬Ē son conceptos emparentados con ¬ďGobernabilidad¬Ē, ¬ďAlivio de la Pobreza¬Ē, ¬ďCombate a la Pobreza¬Ē. Se trata de ¬ďinclusi√≥n¬Ē en el contexto de la dominaci√≥n estructural de las mujeres y los pueblos empobrecidos. Creemos que esto se enlaza estrechamente con las complicidades masculinas interclasistas para someter a las mujeres y as√≠ apropiarse de sus cuerpos, su reproducci√≥n, su producci√≥n y su fuerza de trabajo. Instituciones econ√≥micas y pol√≠ticas por medio del generismo impulsan estas pol√≠ticas en todo el continente. Es una nueva manera de evitar la destrucci√≥n del patriarcado y de su hijo pr√≥digo: el neoliberalismo. Otra chance para atrasar revoluciones.

Feminista autónoma latinoamericana
Asamblea del Feminismo Comunitario, Bolivia

1. MOKATE, KAREN. "Dise√Īo y gerencia de pol√≠ticas y programas sociales". Banco Interamericano de Desarrollo, Instituto Interamericano para el Desarrollo Social (INDES), junio 2000. Es importante subrayar que el BID a diferencia del Banco Mundial, no se vincula con ONGs, si no m√°s bien con gobiernos y estados. En Per√ļ por ejemplo, ha apoyado junto con el FMI en los a√Īos 90 un llamado Plan de Estabilizaci√≥n Social: gasto ¬ďm√°s eficiente y efectivo¬Ē en infraestructura y servicios ¬ďa trav√©s de intervenciones focalizadas y acuerdos de participaci√≥n institucional¬Ē.
2. ZIBECHI, RA√öL. ¬ďContrainsurgencia y miseria. Las pol√≠ticas de combate a la pobreza en Am√©rica Latina¬Ē. Ed. Pez en el √°rbol, 2010.
3. MIN√Ā, GIANNI. ¬ďUn continente desaparecido¬Ē. Ed Sperling y Kufer, 1996 ¬Ė libro en el que se cita la Carta de renuncia de Pierre Galand -ex secretario general del OXFAM-B√©lgica del grupo de trabajo de los organismos no gubernamentales del Banco Mundial - Ver tambi√©n ¬ďSobre Autonom√≠as¬Ē de Victoria Aldunate Morales: http://lahaine.org/b2-img09/victoria2.pdf

Otras fuentes:
¬ē MOKATE, KAREN. ¬ďLa efectividad en el desarrollo: algunas reflexiones¬Ē. INDES-BID, Enero 2006.
¬ē RICH, ADRIENNE ¬ďNacemos de Mujer. La maternidad como experiencia e instituci√≥n¬Ē. Ed. Cat√©dra, Universitat de Val√®ncia, Instituto de la Mujer, Valencia
¬ē M√ČNDEZ, LOURDES. Antropolog√≠a feminista. Ed. S√≠ntesis. Madrid 2007.
¬ē OCHY CURIEL / JULES FALQUET (Compiladoras). ¬ďEl patriarcado al desnudo. Tres feministas materialistas. Colette Guillaumin - Paola Tabet - Nicole Claude Mathieu. Ed. Brecha L√©sbica, Primera edici√≥n en castellano, Buenos Aires 2005
¬ē RIVERA GARRETAS, M¬™ MILAGROS. ¬ďNombrar el mundo en femenino¬Ē. Ed. Icaria, Barcelona (1994).
¬ē GAVALDA, MARC. ¬ďLa Recolonizaci√≥n. Repsol en Am√©rica Latina: Invasi√≥n y Resistencias. Grupo Editorial Kipus, Cochabamba 2003.

Ver también
¬ē ALDUNATE MORALES, VICTORIA. ¬ď¬ŅG√©nero? ¬Ņqu√© es g√©nero?...El feminismo no muerde¬Ö¬Ē. http://lahaine.org/b2-img09/victoria_genero.pdf
¬ē ALDUNATE MORALES, VICTORIA. ¬ďFeminismo y Lenguajes. ¬ŅDiversidad y Tolerancia?¬Ē. Ponencia V Foro Nacional Feminista, Valpara√≠so, julio 1997.
¬ē ALDUNATE, VICTORIA / PAREDES, JULIETA. ¬ďConstruyendo Movimientos¬Ē, Serie Hilvanando, Ed. Solidaridad Internacional, Bolivia, 2010.

Por Aldunate Morales V.

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2022-02-02

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El Periódico Pukara quiere ser un baluarte en el lucha de ideas, en el combate de principios, en la guerra conceptual, de análisis, de información e investigación que libran los pueblos indígenas contra el ocupante colonialista. El periódico Pukara es una publicación mensual sobre la cultura, sociedad y política de los pueblos originarios. Periodico Pukara
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