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2020-04-14 | Antecedentes | Mapuche

Desde La Araucanía a Europa

El tráfico de niños mapuche en dictadura

La pesadilla para Carmen Cayul comenzó en 1983. Con dos hijas a cuestas, una situación social y económica muy precaria, decidió pedir ayuda en los tribunales de menores de la época en Temuco. Yo fui a ver de qué forma me podían ayudar para poder trabajar. En el tribunal me dijeron que me hija estaría en un hogar mientras buscaba una guardadora, una persona que la pudiera cuidar, pero cuando fui con la guardadora a buscar a mi hija, no me la entregaron y me echaron del tribunal, cuenta.


Foto: El pasaporte utilizado para sacar a Evelyn Espinoza Cayul de Chile hacia Suecia.
El 19 de diciembre recién pasado Carmen Cayul Ibáñez (57 años) pudo cerrar uno de los episodios más dolorosos de su vida. Tras años de búsqueda logró abrazar a su hija que le fue arrebatada en 1983 en un proceso de adopción irregular para ser entregada a un matrimonio sueco.

Ese mismo día, en el Aeropuerto de La Araucanía Evelyn del Pilar Espinoza Cayul (su identidad en Chile) pudo abrazar a su madre. Así concluía un proceso de búsqueda que ella inició desde Suecia para conocer a sus padres biológicos, como cientos de jóvenes que fueron enviados a ese país durante la dictadura en Chile y que buscan sus raíces.

LA SENTENCIA
Según la sentencia de la causa 11.722, por tuición y autorización para salir del país del 9 de mayo de 1984, dictada por la jueza de menores de Temuco, Tatiana Román Beltramín, Evelyn nació el 14 de noviembre de 1982 y cuando tenía un año de edad fue internada en el Hogar de Lactante en Tránsito de la capital regional.

La resolución agrega que la medida de protección fue solicitada por la madre de la menor, Carmen Cayul Ibáñez, quien habría relatado ?según la resolución? que ella vivía de allegada en la casa de su madre y no podía continuar en dicho hogar con la niña por los problemas económicos existentes.

El dictamen del tribunal sostiene que la madre de la menor tiene 22 años, soltera, sin ocupación. De convivencia mantenida con?nacieron dos hijas, una de ellas la menor a quien desea poner a disposición del tribunal en forma definitiva, evidenciando gran frialdad afectiva, frente a este hecho. Viven junto a su madre y hermanos, y el grupo familiar está formado por 12 personas. Los integrantes de la familia rechazan a la menor y se niegan a recibirla en casa.

La versión que Carmen Cayul entrega a Libertaddigital.cl es muy distinta a la plasmada en la sentencia. Ella relata que en reiteradas ocasiones fue al tribunal de menores a reclamar a su hija. Yo fui a buscarla varias veces y ellos me negaron a la guagua. Yo le fui a decir a la jueza que había encontrado trabajo para que me retornaran a mi hija, pero no la entregaron. A mí me atendió la jueza de menores Tatiana Román.

Fui unas seis veces al tribunal y la última vez un gendarme me sacó del brazo, me amenazaron que si volvía me iban a meter presa, recuerda Carmen.

CENTRO DE ADOPCIÓN SUECO
En este proceso de adopción y en otros cientos ocurridos en el país, aparece como pieza clave la dueña de casa, Anna María Elmgren Soderqvist, representante en Chile del Centro de Adopción Sueco.

Ana María Elmgren también aparece vinculada al proceso de adopción irregular de Kristoffer Tobías Ohrn Johansson, un niños mapuche que a los nueve meses fue separado de sus padres en 1977 y enviado a Suecia. Al igual que Evelyn, el ahora joven mapuche viajó a La Araucanía para conocer a su familia.

En el caso de Evelyn Espinoza Cayul, la sentencia revela también que compareció doña Anna María Elmgren Soderqvist, sueca, labores de casa, domiciliada en calle Rodeo 1.500 de Santiago y expuso que ha tenido conocimiento del caso de la menor de autos y en su calidad de representante en Chile del Centro de Adopción Sueco, según acreditó al tribunal, viene a solicitar la tuición de la niña, para el matrimonio sueco formado por Carl- Eric Sundroos Grandell y Rosa Lundgren Wikblom, quienes le entregaron poder por escritura pública.

En caso dice el dictamen de entregarse la tuición de la menor a los peticionarios, solicita la correspondiente autorización para viajar.

La magistrada concluye que con los documentos se ha acreditado que el matrimonio formado por Carl- Eric Sundroos Grandell y Rosa Lundgren Wikblom, reúnen los requisitos necesarios, a juicio del tribunal, para hacerse cargo de la menor. Hay que precisar que el matrimonio tiene un hijo adoptivo nacido en Perú en 1981.

Con fecha 20 de mayo de 1984, la asistente social Nely Lara Cabrera, le envía una carta al matrimonio sueco que adoptó a la menor, afirmando que la madre de la menor Carmen Gloria debe trabajar para ayudar en el hogar. Los abuelos siempre han demostrado muy poco interés en sus nietas, y es por ello que la madre decidió poner a su hija menor a disposición del Tribunal de Menores solicitando su ubicación en el hogar adoptivo. Ella trabajaría y obtendría una persona que le cuide a su hija mayor.

Evelyn del Pilar ha permanecido mientras se definía su situación en un Hogar de Lactantes en Temuco y cuando la jueza, Sra. Tatiana Román les eligió a Uds. como sus padres definitivos, la trasladó a Santiago quedando al cuidado de la Sra. Ema, una muy buena guardadora del centro.

EL MANDANTO
El mandato entregado por el matrimonio conformado por Carl-Eric Sundroos Grandell y Rosa Lundgren Wikblom, a María Elmgren Soderqvist, representante del Centro de Adopción de Suecia, tiene como fecha el 22 de agosto de 1983.

En este documento le entregan a Ana María Elmgren facultades para tramitar ante el Juzgado de Menores que corresponda, dentro del territorio de la República de Chile, la tuición de un menor, pudiendo realizar todos los trámites, diligencias y gestiones ante el tribunal respectivo.

El mandato también la facultó para que gestione la salida del país del menor, intervenga ante organismos públicos y privados o de administración autónoma, con especial el Registro Civil, Servicio de Investigaciones e Impuestos Internos.

Fui unas seis veces al tribunal y la última vez un gendarme me sacó del brazo, me amenazaron que si volvía me iban a meter presa.

En el punto cuatro del mandato, se precisa que la salida del menor será hecha a través de la mandataria o a través de una azafata de cualquier compañía aérea, pudiendo al efecto firmar todos los documentos que den fiel y oportuno cumplimiento al presente mandato, formando toda la documentación que exijan las leyes nacionales.

El 20 de mayo de 1984 Evelyn Espinoza Cayul es trasladada desde Santiago de Chile hasta la ciudad de Estocolmo en Suecia, en un vuelo de la empresa Scandinavian Airlines System, según precisan documentos a los que tuvo acceso Libertaddigital.cl

Para Carmen Cayul fue una sorpresa saber que su hija había sido enviada a Suecia y aclara que jamás entregué a mi hija para ser dada en adopción, a mí me quitaron a mi hija. La jueza me dijo que ella iba a estar en la guardería del tribunal y que podía ir a buscarla cuando encontrara a una persona que le pudiera cuidar.

Hoy Carmen vive en el sector de Pedro de Valdivia de Temuco junto a sus otras cuatro hijas, a quien sacó adelante trabajando como asesora de hogar. Carmen se preocupó siempre de contarle a su familia que los tribunales le habían arrebatado a una de sus hijas, lo que facilitó el reencuentro familiar.

El reencuentro fue muy lindo, siempre le pedía a Dios que no me llevara desde esta tierra hasta que no ver a mi hija, quería saber que estaba bien, siempre pensaba en ella, sabía que en algún momento la iba a encontrar, cuenta.

En 1986, Carmen dio a luz a otra de sus hijas, a quien le puso el mismo nombre en homenaje a Evelyn del Pilar, la menor que le habían arrebatado. Curiosamen te hoy hay dos personas con el mismo nombre en Chile, solo diferenciadas por el RUT.

HIJOS Y MADRES DEL SILENCIO
Un papel importante en la historia de Carmen y de una veintena de madres ha jugado la ingeniera agrícola, Jeannette Velásquez León, quien representa en La Araucanía a la Agrupación Hijos y Madres del Silencio.

Jeannette cuenta que su compromiso con apoyar a las madres que buscan a sus hijos dados en adopción en forma irregular e ilegal a países europeos, se desata porque su madre en 1973 dio a luz a un niño en el Hospital de Chuquicamata y lo dieron por muerto, pero jamás le entregaron el cuerpo ni documentación.

Con los años nos percatamos que muchos de los menores dados por muertos estaban vivos. En esta búsqueda personal de mi hermano ingresé a la agrupación en 2018 y posteriormente me di cuenta que en la región había muchas personas que pasaron por lo mismo y necesitaban apoyo, cuenta.

Jeannette afirma que el caso de su hermano, hoy desaparecido, debió haber sido un encargo que le hicieron al doctor que realizó el procedimiento. Nosotros creemos que está con vida, lo más probable es que se lo hayan entregado en forma directa a los padres adoptivos y lo inscribieron de inmediato para no dejar huella.

En La Araucanía cuenta Jeannette hay cerca de 25 personas buscadoras, madres que buscan a sus hijos, jóvenes que buscan sus orígenes, pero es un fenómeno a nivel país. Creemos que de los 2.170 niños que fueron enviados a Suecia en forma irregular, unos mil son de La Araucanía.

La integrante de la Agrupación Hijos y Madres del Silencio, relata que durante estos años de trabajo hemos tomado contacto con una agrupación de jóvenes chilenos que fueron adoptados en Suecia y que comienza a levantar información a raíz de los antecedentes que aparecen en Chile y es compartida a través de sus redes sociales. Ahí se dan cuenta que los procesos de adopción no se condicen con la información entregada por las madres adoptivas versus el relato de las madres biológicas, cuenta.

Jeannette agrega que en la mayoría de los casos de adopciones los hechos son muy distintos a los que se relatan en los documentos firmados por jueces de la ápoca. Hubo madres que dejaron a sus hijos encargados en guarderías para ir a buscar trabajo y cuando regresaron por ellos, ya habían sido dados en adopción.

En la documentación utilizada para los procesos de adopción se repiten los nombres de jueces de la región, el nombre de la encargada del Centro de Adopción Sueco, las asistentes sociales, afirma Jeannette.

Eso indicaba que había una forma de operar, con procedimiento estándar, y las historias que había atrás eran exageradas o deliberadamente cambiadas. En algunos casos se decía que las madres habían entregado a sus hijos en forma voluntaria, en otros que su hijo o hija había muerto al nacer, pero jamás les entregaron el cuerpo, afirmando que eran los hospitales los encargados de hacerse cargo de los cadáveres incinerándolos o enviándolos a fosas comunes, sostiene.

Fue tal la cantidad de menores enviados a Suecia, que se podría pensar que se trató de una actividad filántropa para darle un mejor pasar a los menores, pero Jeannette es clara en sostener que hay una serie de elementos que indican que los niños fueron sacados del país en forma irregular.

«En la documentación utilizada para los procesos de adopción se repiten los nombres de jueces de la región, el nombre de la encargada del Centro de Adopción Sueco, las asistentes sociales».

Primero que los chicos hayan salido con un permiso otorgado por el Juzgado de Menores, con la medida de protección y la tuición entregada a un padre extranjero, en el cual el Estado no hizo ninguna supervisión al respecto, como saber si esa familia reunía los requisitos para recibir al menor, si tenía las condicione sicológicas para adoptar, etc, afirma.

Agrega que otro elemento que revela los procedimientos irregulares de adopción es que algunos menores tienen doble identidad, es decir, un nombre en Chile con un Rut y un nombre distinto en Suecia, en circunstancia que cuando hay un fallo de tribunales, se borra el historial del menor para darle una vida nueva en el extranjero, pero eso acá no ocurrió.

Muchas mujeres eran pobres y vivían en sectores muy apartados, de difícil acceso, entonces cuando venían a buscar a sus hijos, estos ya habían sido dados en adopción por abandono, en circunstancias que jamás los abandonaron como aseguran los documentos. Y que cuando preguntaron por sus hijos fueron amenazadas con ser enviadas a la cárcel si seguían insistiendo en tribunales, narra Janet.

INVESTIGACIÓN JUDICIAL
El ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, Mario Carroza está investigando las adopciones irregulares de niños chilenos que fueron enviados a Suecia, pero relacionados con violaciones a los Derechos Humanos.

El ministro Carroza se percata que son muchos los casos que deben investigarse y crea al interior de la Unidad de Derechos Humanos de la Policía de Investigaciones, una subunidad que es de adopciones y recibe las denuncias de madres que buscan a sus hijos.

Luego la causa de adopciones irregulares e ilegales en Chile es asumida en forma exclusiva por el ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, Jaime Balmaceda, quien indaga hechos desde el año 1960 al 2000.

Se están investigando apropiación de menores desde guarderías, redes de asociación ilícita para el tráfico de niños, las redes hospitalarias, ex funcionario de tribunales, es decir, el cómo se articuló esta organización que sacó niños de Chile con destino a 21 países distintos, como Suecia, Italia, Canadá, Australia, Perú, Argentina, España, Suiza, entre otros, dice Jeannette.

El ministro Jaime Balmaceda debe establecer si las adopciones irregulares e ilegales son o no crímenes de lesa humanidad. Si llega a esta conclusión los ilícitos no estarían prescritos y podría procesar a los involucrados.

Otro de los elementos que está intentando precisar el magistrado, es si hubo pagos por las adopciones irregulares e ilegales de niños que fueron enviados a países extranjeros.

La representante de la Agrupación Hijos y Madres del Silencio en La Araucanía precisa que en la PDI Temuco se han hecho 16 denuncias formales de madres que buscan a sus hijos. Si bien los casos son muchos más, algunas no denuncian porque aún están muy golpeadas, muchas mujeres fueron amenazadas y encarceladas por reclamar a sus hijos.

Jeannette relata que se logró establecer la forma en que los menores eran alejados de sus familias.

Los niños eran apartados de las madres porque estaban bajo peso para luego ser enviados a uno de los tantos centros de menores que funcionaron en el país, como las madres vivían en sectores aislados y no podían ir a verlos, rápidamente estos menores pasaban a disposición del tribunal, el tribunal le entregaba a un extranjero la tuición, la medida de protección y el permiso para salir del país. En algunos casos estos trámites eran realizados por la representante del Centro de Adopción Sueco en Chile, Ana María Elmgren, quien entregaba al menor a sus padres adoptivos. En muchos casos los lactante (cinco semanas) viajaron solos en avión al cuidado de una asistente de vuelo.

No sólo ha sido importante el proceso judicial, también ha sido muy relevante el acompañamiento de las madres, escucharlas, en lo que se ha transformado en un proceso de sanación, porque esto fue callado por muchos años. Hay mucha pena, rabia, frustración guardada, madres que muchas veces fueron ignoradas. Esto fue uno de los actos más violentos que hubo contra las mujeres en el país, dice Jeannette.

En Suecia hay toda una campaña para que se investiguen estos casos, para determinar por qué hubo negligencia por parte del Estado Sueco, por qué no hubo una fiscalización a fondo de cuál era la real procedencia de estos menores dados en adopción, dice.

En los próximos meses la agrupación presentará querellas que buscan que los responsables de las adopciones irregulares respondan ante los tribunales de justicia por el daño causado a estas madres y a los menores.

Por: Roberto Neira T
Fuente: libertaddigital.cl/2020/01/30/
http://hijosymadresdelsilencio.blogspot.com/p/entrada.html



Fuente: Centro de Documentación Mapuche, Ñuke Mapu

Publicado: 2020-04-14 | Revisado: 2020-04-14 10:55:32 | Enlace de actual documento: http://www.mapuche.info/?pagina=7379